Acerca del soneto No.15

El soneto No.15 versa sobre la verdad, es decir, no la verdad acerca de un tema determinado, ni tampoco el proceso lógico de premisas y conclusiones, ni mucho menos como un consensuado intercambio de opiniones plausibles, respetables y discrepantes entre sí, sino la verdad en sí, su definición, comportamiento y similitud con otros fenómenos similares como la belleza y la armonía.

¿Qué es la verdad?, pues, entendemos por verdad lo que es conforme a la razón, asimismo el soneto da inicio con la afirmación de que “la verdad es o no es”, o sea, que lo que no es verdad es necesariamente mentira y viceversa, naturalmente que la mentira será todo aquello que no sea verdad; ahora bien, diferenciemos entre afirmar que es verdad que tal cosas es mentira y afirmar que la mentira es verdad porque es real su calidad de mentira, entendamos que esto no es más que un error en la gala del buen decir, a más que se le sume una mala interpretación. Sostengo que esta apreciación es aplicable al ser, tal y como se describe en el soneto en cuestión, pues, lo que es no puede nunca no ser y del mismo modo lo que existe no puede nunca no existir, así, lo que no existe no puede existir porque si lo que existe y es deja de existir se vuelve inexistencia, asimismo lo inexistente en el caso de que existiera dejaría su calidad de inexistente por completo, y esto es así porque nada puede ser medio real o medio existente, de este modo todo lo que es existe y lo inexistente es obviamente innombrable por su calidad de inexistente, del mismo modo la verdad solo puede ser únicamente verdad y la mentira solo puede ser únicamente mentira, de modo similar esta última a la inexistencia, pues, concluyamos entonces que la verdad es o no es, tal como como cualquier cosa, lo que sea que fuere, puede existir o no existir. Habría que decir también que cualquier cosa deja de existir en el momento en que las partes abandonan el total, pero creo yo que el total es lo que da forma a una definición mas no es una realidad intrínseca, como por ejemplo cuando un río se seca, en este momento el concepto de río desaparece porque se han dispersado sus partes, sin embargo, en la realidad intrínseca el agua solo ha cambiado su estado, es decir, se ha evaporado o en su defecto se ha hecho parte del ecosistema circundante al punto de desaparecer a primera vista, y si digo a primera vista es porque si nos tomásemos las molestias y el asunto con rigor, pues, de rastrear el río en la flora y fauna, con microscopios y en fin, con todas las herramientas que fuesen necesarias, y contando que fuesen necesarias algunas con cuya tecnología no contamos aún, sería bastante evidente que en realidad lo que teníamos por río, existe, ya que haya cambiado de lugar, de tamaño y de estado es una cuestión que atañe más a la imagen y no a la verdad como tal; esta línea de argumentación podría satisfacer la incógnita sobre si la verdad puede ser otra cosa que verdad, con sano criterio me atrevo a afirmar que la verdad solo puede ser verdad y que en todos los casos que parezca ser otra cosa, o es mentira o son nuestras facultades las que no nos permiten concebirla en su totalidad, a más de carecer de pruebas, argumentos o herramientas que muchas veces y no siempre, son necesarias para poder llevarla a buen término.

No quisiera que más afirmaciones parecieran presuntuosas pero también se da el caso de que algo no es verdad y tampoco es mentira, esto es seguramente porque no hay pregunta, pues, de una pregunta resultan dos opciones posibles, una de ellas es la verdad y la otra es la mentira, tanto la verdad como la mentira son respuestas y ambas coexisten con la pregunta, es decir, que se formule o no la pregunta, esta coexiste en negativo con la verdad o la mentira, para mejor entender, podemos decir que tanto la verdad y la mentira son efecto de la pregunta, y que sin la pregunta, que haría las veces de causa, ninguna de las dos podría existir.

Parece perfectamente claro que la realidad se nos muestra ambigua y abierta a múltiples interpretaciones, pero estas interpretaciones no son más que intentos de alcanzar la verdad, aclaro que estos intentos muchas veces alcanzan un grado sumo de dificultad y lucidez, al punto de revolucionar el pensamiento colectivo, pero no nos perdamos en consideraciones, la ambigüedad tiene lugar únicamente en la mente y en el momento que trata de entender la verdad, mas no existe ambigüedad como tal en la verdad, tal como el misterio existe en la mente de quien lo toma por tal,  mas no existe el misterio en el objeto o lo que sea que se toma por misterioso; la ambigüedad es un punto intermedio entre la pregunta y la respuesta, y no se puede tomar por respuesta otra cosa que la verdad, ya que si no es verdad es mentira, se diría, pues, que podemos aseverar que la ambigüedad dado que no es verdad, no es otra cosa que mentira, sin embargo, podemos abogar al respecto que la ambigüedad tome su nombre del hecho de que se acerca a la verdad y que por esta razón la llamamos ambigüedad y no mentira, y aunque sea un caso similar de suposición, hipótesis, o cualquier otra opción similar, estas cambian de nombre solo por la probabilidad de poseer la verdad en sus enunciados, de modo que, como ya lo hice notar, esta ambigüedad no existe en la verdad como tal y es producto, en el caso de que la conclusión resulte cierta, de no tener la certidumbre de que lo que se dice sea cierto, de lo cual podemos dilucidar que es cuestión de escasez de entendimiento y no algo que incumba a la verdad como tal. Recapitulemos brevemente sobre el soneto No.15, exactamente aquel verso que nos dice que la verdad es invencible en relación con la mentira, pues, todo lo anterior parece confirmar que esto es posible únicamente en relación con la pregunta, porque sin pregunta no hay ni verdad ni mentira, y en el caso de que se postule la pregunta, la verdad primará sobre la mentira, puesto que la naturaleza de la pregunta es ser transformada en respuesta verdadera y su frustración, por decirlo de alguna manera, es no encontrarla, que es a lo que llamaríamos mentira, así, siendo la verdad realización y la mentira frustración, o dicho de otro modo, la verdad objetivo y la mentira desviación, es de esperarse que se nos presente como cero contra infinito, siempre y cuando la verdad sea verdad; convengamos que esto es así en relación con la verdad y la mentira, pero si se diera el caso de algún debate trascendente o intrascendente, ya que esta verdad sea comprendida o aceptada por las personas implicadas, o ya sea socialmente, es algo que no viene al caso que estamos tratando, sino que respecta a lo que es la persuasión y a la opinión pública, y si es cierto que muchas veces esta opinión pública se basa en argumentos bastante folclóricos y caricaturescos, sin ánimo de desprestigiar, muchas otras veces se basan en argumentos que aunque sean ajenos a la lógica, por asuntos sociales se vuelven comprensibles.

Se me figura, así de momento, añadir que esta es una resumida opinión acerca de los primeros versos del soneto No.15 y que este tipo de  disertaciones acerca de los sonetos no es propio de la poesía, ni quiero con esto definirla ni encasillarla al punto de que la poesía se vea obligada a convertirse en puzles de filosofía, pero si me doy la licencia es porque no quiero verme obligado tampoco a escribir lo que Homero o quien quiera que sea le dé por decir qué es y qué no es poesía, o literatura o filosofía, o qué debo o no debo escribir y cómo debo hacerlo. Por otro lado, hay otros temas dentro del soneto en cuestión, que son la armonía y la belleza, y que me parece más conveniente hacer una reflexión aparte para cada uno en otra ocasión.

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