67

Me lacta tu libídine
y me reinvento con las befas cáusticas,
e incluso la anilina de mis penas rebajo
con la miseria ajena.

Y como luz que emerge de las sombras
con la intimidación me fortalezco
y abro estigmas en tu alma volviéndote un tabú,
estigmas donde mora mi autoestima.

Y mi flema te aplaca
y por la gracia de esta flema muda,
el valor de las cosas yo succiono

y el valor de las cosas que es homólogo al tiempo,
es decir, una abstracta conjetura,
con cada pestañeo se va transfigurando.

Un comentario en “67”

  1. Interesante, lo he leído y me ha dejado un sabor a soneto pero; con un excelente desinterés por las reglas clásicas de la rima en el género.
    Ya lo dice Eddy Palmieri, genio del jazz latino, “no es malo eso de salirse de la clave”.
    Me gusta lo que haces. Salud.

    Me gusta

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