Instinto de supervivencia

Alejandro es un militar que luego de haber terminado su carrera en el ejercito se dedicó a la lucha libre, cuenta con 39 años de edad y vive en Marte, en un país cuyo nombre es Lido. La carrera militar, como otros oficios que ya he mencionado, subsiste a pesar del tiempo y los avances tecnológicos a causa de que los androides utilizados para asuntos militares, ya sea como armas, como espías o como hackers son en suma costosos y mucho mas para este tipo de oficios, por lo que no se utilizan como un ejercito sino como un grupo destinado a las situaciones mas inminentes, como por ejemplos los casos en los que es necesario utilizar armas de destrucción masiva o en su defecto, puestos en los que haya que encargarse de cantidades superlativas de información. Alejandro que estaba mas inclinado por lo bélico y por el combate que por las diferencias políticas y los intereses del estado, decidió someter su cuerpo a diversas cirugías con el fin de potenciar sus capacidades físicas, y a pesar de las cicatrices que relata la historia acerca de dichas ambiciones, la tecnología y la medicina habían alcanzado honrosos avances y ganado una considerable reputación al respecto, y no solo desde el punto de vista de las instituciones relacionadas con el ámbito de la salud y que están avaladas por las entidades gubernamentales que se dedican a la supervisión de dichas materias, sino también por los mitos que con los siglos se acumularon en la cultura popular acerca de los casos en que dichos experimentos parecían haber tenido excepcionales resultados. Alejandro vive en un apartamento en el piso 89 de un pabellón junto con su concubina Ashley, en relación con el aspecto de Alejandro se puede decir que es un hombre alto, mide aproximadamente 2,11 m, su cabello tiene un tono grisáceo a causa de la presencia de canas, su textura es rebelde y voluminosa y brilla con la fiereza de una melena de acero, además de que su extensión desborda levemente la altura de los hombros, sus cejas son espesas y desordenadas y mantienen en erección, dotando a Alejandro de una apariencia de atención perenne, la fiereza de sus negros ojos se reafirma con los nudos de venas que palpitan en sus escleróticas, además de que están hundidos y por lo común ocultos en las sombras, dando así la impresión de que no los posee, su nariz es rectilínea, sus labios son rojos y desérticos, el tono de su piel es crema y su textura férrea, y su barba que cubre su prominente mandíbula y que cae severamente hasta la altura de su corazón, es negra y caóticamente encrespada, su espalda está cruelmente dilatada y los músculos de esta están meticulosamente cincelados, también hay que decir que sus brazos están ornados de una vellosidad similar a los alambres de púas y los músculos de estos se delinean con la misma severidad que los de su espalda, además que un algorítmico velo de venas los recubre, sus pectorales que son como muslos llevan tatuado un triángulo y sus abdominales que son como lingotes de oro comienzan a exhibir una telaraña de venas que emerge de su pelvis, y está vestido únicamente con un holgado pantalón blanco, y es de esta manera en la que Alejandro suele presentarse al público.

Ya pronto va caer la noche y Ashley y Alejandro se preparan para ir al Coliseo; por su parte, Ashley es una mujer de 22 años de edad que decidió vivir con Alejandro por atracción sexual y porque su estilo de vida era lo suficientemente liberal para su carácter, no sin olvidar que el estatus social que le brindaba el negocio de la lucha libre a Alejandro era a fin con el statu quo de Ashley; de Ashley se puede decir que es hija de un escritor y de una abogada, ambos oriundos de Venus, en relación con su aspecto se puede decir que es una mujer de estatura promedio, 1,70 m, poco mas o menos, su cabello es estrictamente lacio y blanco y su extensión alcanza la altura de sus nalgas, su tez es de un tono blanco polar y la textura de esta nos recuerda la antiguas porcelanas, sus cejas son esbeltas, sus ojos son verdes e inmaculados y longas sus pestañas, su nariz es pequeña y afilada, sus pómulos son voluptuosos y mantienen de continuo sonrosados, sus labios son níveos, opacos y carnosos, su cuello es delgado como el de un pavo real, sus tetas tienen la suavidad del amor y están bañadas por un manantial de tenues vasos sanguíneos y arterias que se pronuncian con mas ardor en sus vastas areolas, además de que el tamaño de estas alcanza la altura del ombligo como si fueran un par de cojines celestiales, su abdomen exhibe la lozanía de la infancia y el vigor de la juventud en un solo sitio, su vagina mantiene en el clímax de la primavera a base de tratamientos con ungüentos y pastillas al igual que su ano, el cual se encuentra sepultado bajo un enorme y esferoidal nalgatorio, y sus muslos que son esbeltos tienen la firmeza y la frescura que segrega el ejercicio madurado. Ashley, que estaba desnuda en la desordenada habitación en la que duerme con Alejandro, termina de colocarse una minifalda de látex y de color negro, luego se agacha para calzarse unas botas negras de tacón alto y que exceden la altura de sus rodillas, luego se pone un brasier de color negro por el que se desbordan levemente sus tetas y una chaqueta militar que pertenece a Alejandro, la cual deja totalmente abierta, además de colocarse candongas, sortijas y cadenas; luego de haberse vestido, Ashley se ubica al frente de un gran espejo circular, pinta sus labios de morado al igual que sus parpados y se aplica pestañina en las pestañas y base en el rostro, luego agarra una cajetilla de cigarrillos y un encendedor que se encuentran en el revoltijo de la cama y sale de la habitación. Ashley recorre un pasillo tenuemente iluminado y que conecta al dormitorio principal con la sala de estar que está ubicada al frente de la cocina mientras enciende un cigarrillo y tararea una canción que ha puesto Alejandro y que retumba en el apartamento; por su parte, Alejandro ya está listo para partir al Coliseo, este está descalzo, sin camisa y con el pantalón blanco de costumbre, Ashley se acerca a Alejandro por detrás y le mete ambas manos en el pantalón, con una mano le revuelve los testículos y con la otra mano lo masturba, «¿estás listo?», le pregunta Ashley a Alejandro, «si, vamos», responde fríamente Alejandro mientras saca un bote de pastillas de la despensa, luego lo abre y saca algunas pastillas de este, se las traga de un jalón y vuelve a poner el bote en su sitio, luego ambos salen del apartamento y bajan en un ascensor hasta el parqueadero, suben al carro de Alejandro y parten hacia el Coliseo.

El show de lucha libre dará inició a las 9:00 p.m., y Alejandro y Ashley van a toda velocidad por la avenida, en relación con el carro de Alejandro se puede decir que es un carro descapotable de color rojo, el cual Alejandro prefiere manejar manualmente, además hay que comentar también que Ashley suele practicarle sexo oral a Alejandro mientras este maneja, y no solamente por el relativo exhibicionismo que esto implica, sino que también suele filmarse para publicar en directo las felaciones en las redes sociales a las que esta suscrita. Luego de una hora y media de trayecto a toda velocidad por las avenidas de Lido, es decir, la ciudad en la que viven Ashley y Alejandro, ambos llegan al Coliseo, lugar donde trabaja Alejandro como luchador; hay que aclarar que el Coliseo y sus alrededores son territorio de una oscura jurisdicción, y que este es un lugar fúnebre y criminal, lo suficientemente poderoso como para aplacar a la policía y lo suficientemente irrelevante como para no ser atacado con armas de destrucción masiva. Alejandro y Ashley se bajan del carro y abriéndose paso entre la voyerista multitud caminan hasta una entrada destinada para las personas que trabajan en el Coliseo, y luego de presentar una identificación a los androides encargados de la entrada ambos penetran en el lugar; Ashley y Alejandro recorren un oscuro pasillo tomados de la mano, y al cabo de algunos minutos llegan a un cuarto donde hay un ascensor, pues, entran y suben al tercer piso del Coliseo, luego salen del ascensor y llegan a un despacho donde Alejandro anuncia su llegada con una tarjeta en un dispositivo, luego procede a saludar con apretones de mano y abrazos a algunos conocidos y hecho esto, entran en un camerino donde Alejandro se pone a conversar con algunos de los encargados del Coliseo mientras que Ashley se queda sentada en un sofá; en el lapso de tiempo en el que Alejandro y aquellos hombres de negocios discutían, Ashley se había quedado admirando a los luchadores que se encontraban en el camerino, admirando sus aspectos infernales como consecuencia de la manipulación genética para este tipo de fines o de la alteración de sus cuerpos mediante la tecnología androide y en especial, el maligno tamaño de sus miembros viriles, y todo esto bajo el influjo de la infernal música de fondo que sonaba para los combates y que se unía con las maldiciones e imprecaciones del narrador y con los rugidos ininteligibles y sedientos de muerte por parte de la audiencia. Ya a las 9:00 p.m., y habiendo terminado Alejandro su conversación con aquellos hombres, el narrador anuncia el nombre de los siguientes luchadores, entre los que figuraba el nombre de Alejandro, este se dispone para salir al combate y Ashley lo besa en la boca apasionadamente. La pareja sale del camerino y ambos vuelven a recorrer el concurrido despacho por el que ya antes habían pasado y Alejandro parte por un oscuro pasillo que conduce a la arena del Coliseo mientras que Ashley sube en ascensor al palco. Alejandro sale a la arena del Coliseo caminando decididamente y animado por las blasfemias inconexas de la multitud, y Ashley, por su parte, se acomoda en el palco junto a otras personas afines al negocio para contemplar el espectáculo; por otra parte, el Coliseo es una edificación al aire libre y que tiene capacidad para 700 000 personas poco más o menos, también es necesario describir otros asuntos estéticos de este lugar como que su arena está de continuo plagada de neblina artificial y de cadáveres, además cuenta con juegos de luces que surcan los cielos y las nubes, con tres lanzallamas ubicados en partes equidistantes de la circular edificación, con pantallas gigantes que reproducen los combates y las muertes desde diversos ángulos además de todo tipo de personal humano y androide que ejerce la función de atracción sexual con la que los asistentes pueden interactuar si así lo desean. Cuando Alejandro hubo llegado a la mitad de la arena del Coliseo aparece su contendiente por el extremo opuesto del Coliseo del que ha salido él, caminando precipitadamente y subrayado por las luces del evento, pues, su nombre es Leonardo y se trata de un sujeto cabalmente fornido, alto y de tez oscura, y que está vestido con una camisa roja sin mangas y ajustada al cuerpo, con un pantalón formal de color negro sujetado por una maciza correa y unos zapatos formales de color negro, además de que su cabello está cortado al rape, sus ojos están hundidos y ausentes, su nariz es gruesa y rectilínea, sus labios son violáceos, pulposos y agrietados y su musculosa mandíbula está minuciosamente afeitada, además de que porta una soberbia espada. Ambos luchadores se acercan el uno al otro y el narrador anuncia el inicio del combate: Leonardo desenvaina su espada y en un santiamén le dirige un golpe en línea recta en el estómago a Alejandro, este por su parte le ha detenido la espada con una mano y en un abrir y cerrar de ojos le ha devuelto el ataque utilizando el mango de su espada para golpearlo mortalmente en el esternón, pues, el sistemático ataque de Alejandro hace que Leonardo salga volando varios metros en la arena del Coliseo, y Alejandro que se ha quedado con la espada de Leonardo en su mano, persigue a este por la arena del Coliseo antes de que caiga al suelo y lo frena ipso facto de un puño en el rostro, haciendo que Leonardo impacte brutalmente contra el suelo, y Leonardo que aún tenía el puño de Alejandro en su rostro, agarra el rostro de Alejandro y apretujándoselo atrozmente coge impulso para asestarle una serie de golpes en el abdomen y finalmente le agarra el abdomen, se lo retuerce y se quita a Alejandro de encima, luego Leonardo agarra a Alejandro del pie antes de que este se incorpore y lo levanta por los aires para azotarlo contra el suelo, pasándolo de un lado a otro una y otra vez mientras que la endemoniada horda se descose en risotadas y vulgaridades, luego Leonardo intenta devolver a Alejandro al lugar inicial del combate arrojándolo por los aires, pero este se detiene en el aire y queda levitando, luego respira hondo para calmar la agitación y se limpia el rostro con la mano, pues, Alejandro y Leonardo se miran fijamente a los ojos, suponiendo que el ánimo de matar al otro no venía de lo que el contrario le inspirase sino de la impunidad que les ofrecía el Coliseo en relación con los asesinatos; luego Leonardo también comienza a levitar y ambos luchadores se embisten y se agarran de las manos para hacer que el otro ceda al empuje, y después de unos minutos de forcejeo Alejandro agarra a Leonardo del cuello, lo ahorca y le asesta una serie de puños en el rostro, mientras que Leonardo se agarra con ambas manos de la espalda de Alejandro para impulsarse y le asesta una serie de brutales rodillazos en el plexo solar, ambos luchadores atacan y resisten el ataque del contrario por algunos minutos, y luego de un lapso de tiempo considerable y teniendo en cuenta la mortalidad de los golpes de  Leonardo, Alejandro utiliza las dos manos para estrangular a su  oponente y lo muele a cabezazos hasta que este cae inconsciente y convulsionando a la arena del Coliseo, Alejandro desciende hasta donde se encuentra Leonardo y se encarniza pisoteándolo con una fuerza tal que los golpes retumban en el Coliseo y el público enloquece y, para finalizar, Alejandro busca la espada de Leonardo y luego de encontrarla vuelve hasta donde este se encuentra, lo agarra del pie izquierdo y lo levanta, le arranca de un jalón el pantalón y, abriéndole de par en par sus velludas zancas, comienza a sodomizarlo bruscamente con su propia espada y los lanzallamas del Coliseo anuncian la victoria de Alejandro eyaculando bocanadas de un fuego que intenta quemar el mismísimo cielo.

Luego de un lapso de tiempo el narrador anuncia al nuevo luchador, su nombre es Erick, pues, Erick aparece en la arena caminando rápida y decididamente, levantando los brazos para saludar al público con ademanes de victoria y de supremacía; en relación con su aspecto se puede decir que es un hombre alto, de tez amarillenta, su cabello es estrictamente lacio además de que su extensión cubre gran parte de su espalda, sus cejas son penetrantes y convexas, sus ojos son negros y límpidos y su mirada hostil, su nariz es felina y rectilínea, y sus labios son levemente pulposos, por otro lado, Erick está vestido con una chaqueta negra de cuero, la cual resalta su erecta musculatura, debajo de la chaqueta se entreve una camisa roja, y además luce un jean negro con numerosas rasgaduras y lleva puestas unas botas negras adornadas con barras de platino. Erick, agarrando su espalda, arranca de un jalón su chaqueta de cuero y su camisa en un ademán de poderío, y arroja con ímpetu sus vestiduras en la arena, su torso al descubierto revela innumerables cicatrices, las cuales Erick exhibe con altanería, luego Erick se ubica en frente de Alejandro y el narrador anuncia el inicio del combate: ambos luchadores se ponen en posición de combate analizándose el uno al otro, y luego de un leve intervalo de tiempo Erick se abalanza sobre Alejandro para asestarle un golpe en el rostro, Alejandro por su parte pisa el pie de Erick a la vez que esquiva el golpe, une sus dos manos para coger impulso y le propina un brutal golpe en la cara con el codo a Erick dado que este no podía retroceder porque Alejandro lo estaba deteniendo con el pie, luego Alejandro le asesta un gancho en el estomago a Erick, y luego una sucesión de puños en el rostro con una y otra mano hasta que Alejandro suelta el pie de Erick y este sale volando varios metros en la arena del Coliseo a causa del último golpe; Alejandro queda abriendo y cerrando sus ensangrentadas manos para calma el dolor en sus nudillos, y distensionando sus muñecas haciendo girar sus manos, y Erick, por su parte, ha quedado con el rostro destrozado y chorreando sangre, pues, este se levanta y hace retronar su nuca con una expresión de impasibilidad en el rostro, y luego de ponerse en posición de combate embiste a Alejandro cruzando un tercio de la vasta arena del Coliseo de una zancada pero Alejandro lo esquiva, luego Erick lo ubica mirando por el rabillo del ojo y lo persigue dando otra zancada, pero Alejandro lo vuelve a esquivar, y esta vez mas atento a la evasiva, Erick vuelva a embestir a Alejandro, más ligero, más fuerte y más furioso y Alejandro, que no pudo hacer otra cosa que cubrirse, queda cimbrado por el impacto, no obstante, Alejandro aprovecha el minúsculo lapso de tiempo de inactividad del impacto para lanzar una patada en línea recta al mentón de Erick y este, sin siquiera detenerse a asimilar el azote, comienza una encarnizada plétora de puños a una velocidad superlumínica, a lo que Alejandro responde de la misma manera, pues, el impacto de los mortales golpes sobresale por encima de la música que ameniza los combates y por encima del necrófilo bullicio de la audiencia, y los ensangrentados nudillos chocando los unos contra los otros se difuminan a causa de la velocidad y la lucha sigue sin defensa alguna, atacando y resistiendo ataques, por lo que no pasó mucho tiempo para que la sangre de ambos luchadores comenzara a caer a la arena, como tampoco paso mucho tiempo para que los golpes se hicieran más y más vagos a causa de la confusión que les causaba el impacto de estos ataques, y Erick, que estaba seguro de que ambos morirían si no se detenían, concentra su energía y su enojo en un gancho horizontal a las costillas de Alejandro, y aprovechando el minúsculo estupor de este, se da vuelta y le asesta una patada con el talón en la sien, mandándolo a volar desordenadamente por la arena del Coliseo; Erick, endemoniado por el dolor y ensangrentado, va en busca de Alejandro mientras la multitud vocifera imprecaciones, «¡maricón!», ruge Erick con retorcida vehemencia, refiriéndose a Alejandro, y un momento después Alejandro se levanta del piso chorreando sudor y sangre, como la más espeluznante de las resurrecciones, y luego de que Alejandro se estirara un poco y crispara su puños, ambos se acercan el uno al otro y se ponen en posición de combate; Erick dirige un puño en línea recta al pecho de Alejandro y este esquiva el ataque y agarra el brazo de Erick, lo retuerce y le dirige una serie de patadas al rostro, Erick detiene las patadas con su otro brazo y Alejandro cambia de pie y le asesta una zancadilla a Erick y este cae, luego Alejandro levanta su muslo cual si fuera una espada y le descarga una diabólica patada con el talón en la garganta a Erick, pues, aprovechando la falta de atención y de defensa de este a causa del dolor que le causaba la torcedura del brazo y que se había intensificado con la caída; Alejandro toma aire y se revuelve la melena mientras que Erick se revuelca en el suelo como un parásito, luego se baja el pantalón y deja al descubierto una protuberante verga de aproximadamente 30 cm, luego se acerca a Erick lentamente, le abre con ambas manos la parte trasera de su pantalón, y de un totazo le empotra la tranca por el recto, lo agarra de su longeva cabellera y lo comienza a sodomizar bruscamente, y acto seguido, el Coliseo enloquece entre abucheos, maldiciones y pataletas, por lo que Alejandro intensifica la sexual arremetida arrancándole mechones de cabello hasta el punto de arrancarle el cuero cabelludo; luego de unos 15 minutos poco mas o menos, Alejandro desengarza a Erick de su malsano instrumento, lo agarra del pie izquierdo y lo lanza bestialmente al público cual si fuera el más ridículo de los muñecos y Erick expira entre la multitud. El lanzallamas y el narrador anuncian la victoria de Alejandro, este levanta sus fornidos brazos hacia el cielo y golpea su pecho con dejo primitivo en símbolo de poderío, todo ensangrentado, desnudo completamente y con su tremendo falo chorreando materia fecal.

Luego de algunos minutos el narrador anuncia el tercer y último luchador cuyo nombre es Lawrence, por lo que un momento después aparece el susodicho luchador; Lawrence es un hombre alto y de porte demoníaco, su cabellera que está recogida en la parte donde se encuentra el hueso occipital del cráneo con una cola de caballo, es de color negro y de textura eléctrica y su extensión alcanza la altura de los muslos, sus cejas boscosas son rectilíneas y esconden unos ojos internados en unas moradas cuencas, su nariz es aquilina y sus labios desérticos y sellados, está perfectamente afeitado, su musculatura está tan erecta que se asemeja al acero, y su semblante es en pocas palabras, destructivo y tormentoso, por lo demás, Lawrence ha salido sin camisa y con un pantalón negro similar al de Alejandro y del cual pende una espada. El narrador del evento anuncia el inició del último combate y Alejandro y Lawrence se ponen en posición de combate: Alejandro se abalanza sobre Lawrence con un puño en línea recta, Lawrence lo esquiva y lo desvía con una mano y Alejandro, girándose, le asesta un veloz gancho en el mentón  pero Lawrence logra esquivarlo retrocediendo, seguidamente Lawrence contrataca dirigiéndole un puño al rostro a Alejandro pero este lo esquiva y acto seguido le asesta un puño a Lawrence en el abdomen, dicho golpe no causa ningún efecto en Lawrence y este, por su parte, le propina un tremendo golpe al músculo vasto externo del muslo con la rodilla, luego Lawrence aprovecha el desequilibrio de Alejandro para asestarle un salvaje puño en el rostro, el cual hace que Alejandro salga volando caóticamente por la arena del Coliseo, no obstante, Alejandro clava una mano en la arena para detener el impacto, se incorpora y de una zancada se devuelve con una embestida, Lawrence intenta esquivar la embestida pero Alejandro cambia el rumbo de su ataque con un pisotón en la arena y, condensando el peso de su cuerpo y la velocidad de la embestida en un poderoso golpe, Alejandro clava a Lawrence en la arena, cimbrando por completo el Coliseo, más sin embargo Lawrence se ha cubierto con los brazos y, aprovechando la algarabía del impacto, levanta a Alejandro de una patada en los testículos, y entre salto y giro intercepta a Alejandro en el aire y le encaja una patada con el talón en las costillas, lo cual lo hace salir volando de nuevo y Lawrence, anticipando el mismo movimiento que causó la embestida primera, persigue a Alejandro a la vez que desenvaina su espada, mas sin embargo Alejandro vuelve a detener el impacto frenando en la arena con la mano y se incorpora, Lawrence dirige un golpe horizontal con su espada a Alejandro como si fuera a rebanarlo en dos mitades, y Alejandro reacciona saltando hacia atrás para alejarse, con la certidumbre de que no había ningún punto ciego en aquel ataque, luego Lawrence guarda su espada y se pone en posición de combate mientras que Alejandro se mantiene en una posición ordinaria y ambos luchadores se observan de manera impersonal entre la vorágine de la iluminación y los coros sanguinarios, luego Lawrence cierra sus ojos y embiste a Alejandro a toda velocidad, Alejandro por su parte lo espera con aguzada atención y contrataca en el paroxismo de la atención, luego chocan sus nudillos, sus empeines y sus rodillas, y los desordenados golpes que magullan sus viriles músculos hacen cimbrar el Coliseo, y entre el infierno de agresiones Lawrence pisa el pie de Alejandro y le asesta un brutal gancho en el mentón, Alejandro contrataca impasiblemente con un puño en línea recta y Lawrence se lo desvía con la otra mano, luego le dobla el brazo con la misma mano con la cual le desvió el golpe y se lo parte dándole un golpe con la rodilla en el codo, luego Lawrence vuelve a levantar a Alejandro de una patada en los testículos sin soltarle el brazo, y lo conduce para que caiga detrás suyo, de modo que el brazo quebrado de Alejandro se retuerce sin arrancarse, luego Lawrence se da vuelta y vuelve a golpear a Alejandro en el músculo vasto externo del muslo y este se desequilibra, Lawrence le asesta un atroz pisotón en la rodilla y esta se quiebra y se dobla hacia atrás, Alejandro queda temblando en pie un momento y Lawrence desenvaina su espada y antes de que Alejandro caiga al suelo le destaja la cabeza por el cuello, el Coliseo enloquece y el narrador canta la oscura victoria de Lawrence, luego Lawrence reclina un pie en el cadáver sangrante de Alejandro, se baja el pantalón y comienza bambolear un macropene con una mano mientras que levanta la otra en símbolo de absurdo poderío. Luego de algunos comentarios por parte del narrador acerca del combate y las apuestas, las hermosas comentaristas comienzan a elucidar acerca del hiperbólico miembro viril de Lawrence, y acerca de que este es mucho mas profuso que el pene del difunto Alejandro, y algunos minutos después de terminado el espectáculo, Lawrence se retira de la neblinosa arena entre la apoteósica barahúnda.

Ashley se retira del palco y se dirige al ascensor, baja al piso donde se encuentra el despacho y los camerinos y espera a Lawrence entre la diablesca concurrencia, pues, luego de un rato de espera aparece Lawrence seguido de una turba de periodistas y fotógrafos y termina por entrar al ya citado camerino; Ashley se abre paso entre el gentío y entra al camerino, y luego de ubicar a Lawrence con la vista se acerca a él, se postra a sus pies, se quita la chaqueta y el brasier dejando sus superlativas tetas al aire y le comienza a pedir verga dolorosamente, los periodistas que reconocieron a Ashley centran cómicamente su atención en ella, Lawrence se saca el pene ya erecto por el busto de Ashley y se lo pela, Ashley se lo mide con el brazo y, satisfecha, comienza a chupárselo desesperadamente, y todo acabó con que dicho acontecimiento fuera registrado por los periodistas y por aficionados y además transmitido en directo en las pantallas de la arena del Coliseo y en internet.

2 comentarios en “Instinto de supervivencia”

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