Yo o de la filosofía

YO.

Habíamos acordado que hoy trataríamos el tema de la filosofía, ¿no es así?

DEMETRIO.

Si, y aquí estoy.

YO.

Bueno, para comenzar quiero aclarar que en esta discusión no hablaremos sobre x o y filósofo, sino que disertaremos sobre la naturaleza misma de la filosofía, sobre su importancia y, en resumen, sobre sus pros y sus contras, ¿estás de acuerdo?

DEMETRIO.

Sí, y quiero opinar que a lo que te refieres es a que hablaremos no del objeto en sí sino del mecanismo, y que esto es como la diferencia que hay entre que un poeta hable sobre el ocaso a que un astrónomo explique dicho fenómeno.

YO.

Elemental.

DEMETRIO.

Y ya que has sido tu el que me ha convidado para esta discusión, y el que la ha comenzado, quiero yo hacer la primera pregunta, y es la siguiente: ¿qué es la filosofía para ti?

YO.

Concibo la filosofía como la búsqueda de la verdad por medio de los argumentos.

DEMETRIO.

Pero me imagino que esta verdad es algo distinto y/o análogo a lo correcto y, por lo tanto, la mentira y el error serían igualmente distintos y/o análogos, ¿no lo crees así?

YO.

Quisiera escuchar tu punto de vista de una manera más detallada, Demetrio.

DEMETRIO.

Bueno, partiendo de tu definición de filosofía como “la búsqueda de la verdad”, he subrayado el término verdad, y lo he subrayado porque me parece que la verdad es algo que es correcto, y que hay cuestiones que son correctas pero que es impreciso denominarlas como verdad, por ejemplo: yo puedo decir que 2+2 es igual a 4, y que dicho resultado nos invita mas al termino correcto que al termino verdad, y es más, creo que hay una confusión en relación con el término correcto y con el término verdad dado que ambos son resultados, y esta confusión se consolida más aún si  los llamamos “resultados positivos”, pues, en relación con sus contrarios, que serían el error y la mentira; supongo que esto se debe a que ambas operaciones, es decir, la filosofía y las matemáticas, pues, son cuestiones de las cuales se obtiene un resultado positivo o negativo, o cierto o falso, según sea el caso, a diferencia del arte, cuyo resultado es forzoso llamarlo error o mentira.

YO.

Tu ya has dado una luz sobre este punto, y es que se pueden tratar los temas de distintas formas, como cuando dijiste que era distinto que un poeta hable sobre el ocaso a que lo haga un astrónomo; además, opino que la confusión de la que hablas se debe a que los términos que estamos tratando son sinónimos, y que no siempre los sinónimos son tan equivalentes y que además se puede caer en un prejuicio basado en el hábito, porque en realidad no es incorrecto decir “es verdad que 2+2 es igual a 4”, en relación con la otra opción que sería “es correcto que 2+2 es igual a 4”. Ahora bien, el prejuicio del que acabo de hablar trata sobre aquellas situaciones a las cuales asociamos el término mentira o el término verdad, por ejemplo: si yo te digo “mi esposa me ha dicho una mentira”, esto es mas común que decir “mi esposa me ha dicho algo incorrecto”, y aunque en teoría ambas opciones son iguales, es por el hábito que la primera suena más elocuente.

DEMETRIO.

Pero no puedes negar que el término mentira nos redirecciona es a una verdad ocultada adrede y no a un error, cosa que no pasa con el término error, el cual nos redirecciona es a un resultado entorpecido.

YO.

Tienes razón, Demetrio.

DEMETRIO.

¿Qué me puedes decir de los temas que trata la filosofía?

YO.

Me imagino que tu pregunta es producto de la idea de que los temas influyen a la hora de determinar si algo es correcto o verdadero, más sin embargo, ya hemos aclarado que cualquier tema se puede abordar desde varios puntos de vista, como en el ejemplo del poeta que habla del ocaso; no obstante, y habiendo recalcado este apunto, quiero decir que la filosofía puede abordar todo tipo de temas, ya que el carácter de los filósofos tienda más a ciertos temas, como los temas políticos o existencialistas, es distinto.

DEMETRIO.

Yo opino que aquello que las personas denominan como “ideología” no es otra cosa que una filosofía que no se ha desarrollado en un tratado.

YO.

Por eso digo que la filosofía se puede aplicar a todo tipo de temas, incluso en algo no tan trascendental como una “ideología”.

DEMETRIO.

Esto me hace recordar la idea de que todos somos filósofos por naturaleza.

YO.

Me imagino que dicho esto podemos afirmar que el inicio de la filosofía en el hombre es una cuestión connatural, tal como lo son los sentimientos y las emociones.

DEMETRIO.

Yo agregaría el arte, pues, me parece que el arte ha sido una necesidad del hombre desde la prehistoria.

YO.

Concuerdo en ello, y además creo que el resto de la cuestión connatural en el hombre es que existan quienes dediquen por entero su vida a dichos oficios.

DEMETRIO.

Muy simple, Yo. Pero ahora te pregunto, ¿la filosofía es la verdad?

YO.

Como ya lo he dicho, es la búsqueda de la verdad.

DEMETRIO.

Pero creo que tu respuesta suena muy vaga, no es algo como decir que 2+2 es igual a 4.

YO.

Tienes razón, y en relación con la filosofía puedo decir que esta es igual que las matemáticas, pero a escala, porque el fin de la filosofía es igual a una operación matemática, mas sin embargo, nadie se desorienta en la vida por una operación matemática, en cambio la gente filosofa connaturalmente sobre los temas que suele abordar la filosofía, y que depurar las respuestas que surjan en el proceso y el tener el porte y la gracia para expresarlo, pues, es el arte de nuestra materia. Y hablando de oficios análogos al nuestro, quiero hacer otra comparación con el arte de la pintura, pues, habiendo dicho que la filosofía es connatural al hombre, la filosofía resulta como la pintura, o sea, desde muy temprana edad todos pueden hacerse un bosquejo de la realidad que les es mas inmediata o necesaria, o de aquella realidad que mas les interesa, no obstante, estas realidades se pueden depurar tanto como se depura una pintura, e incluso puede darse el caso de que el principio de las conjeturas sea muy similar al resultado final.

DEMETRIO.

El caso de la pintura me parece idóneo, y creo que lo que intentas expresar es, por ejemplo, que si un niño dibuja un perro, este perro es un perro igual que el perro que podría dibujar un pintor consumado, no obstante, es la maestría y detalle con que lo pinta lo que diferencia la pintura del niño con la pintura del pintor consumado.

YO.

Muy simple.

DEMETRIO.

Pero dime, Demetrio, ¿no nos ha llevado nuestra discusión a admirar el talento de estos oficios?

YO.

Ciertamente.

DEMETRIO.

¿Y no es conveniente desde cierto punto de vista esto para aquellos hombres?

YO.

Seguramente, Demetrio. Por otro lado, quiero expresar que esa parte de tu comentario que dice “desde cierto punto de vista”, se refiere es a que en realidad no le estamos prestando ningún servicio a estos oficios ni mucho menos a estos hombres; no obstante, desde un punto de vista global, se puede decir que a muchos sino a todos, pues, les conviene que la gente se detenga a apreciar su oficio con minuciosidad.

DEMETRIO.

Aunque bien podrían admirarlo con escrúpulo y minuciosidad y de una manera despectiva.

YO.

He aquí donde nuestro oficio entra con sus gigantes apreciaciones metafísicas, o sea, es de esperarse que, si se analiza un oficio, pues, este oficio pueda criticarse de una manera positiva o negativa, no obstante, también se podría dar el caso que las personas solo vean cosas positivas en un oficio, o bien, que solo vean cosas negativas, pues, a fuerza de capricho y soberbia y no de reflexión. Además, que habría que diferenciar entre el oficio y el individuo, porque habría que recalcar si es que se critica el oficio en sí o si es que se critica a un individuo en sí, ¿o es lo mismo el arte que el artista?

DEMETRIO.

De ninguna manera.

YO.

¿Es lo mismo el ciudadano que el estado?

DEMETRIO.

El ciudadano es una parte del estado más no es el estado.

YO.

¿Es lo mismo el filósofo y la filosofía?

DEMETRIO.

Que estén relacionados no quiere decir que sean la misma cosa.

YO.

Ahora bien, habiendo dictaminado que el objetivo de la filosofía es la verdad, quiero saber si piensas si la verdad depende solo de sí misma o si depende de algo ajeno a ella para ser más exacta o inexacta.

DEMETRIO.

Explícate.

YO.

Por ejemplo, ¿una verdad cualquiera puede ser menos cierta si alguien la expresa con timidez?

DEMETRIO.

No, siempre y cuando se tenga la certidumbre de que esta verdad es en realidad cierta, aunque por instinto uno pensaría que quien habla tímidamente no esta seguro de lo que dice y que esto se debe es a un porcentaje elevado de probabilidades de estar en un error o que en su defecto se trata de una mentira premeditada, por ende, es entendible que una persona suponga que si otra persona habla con seguridad es muy seguramente porque tiene la razón. Pero retomemos nuestro ejemplo básico de matemáticas y meditemos sobre si el resultado de la operación 2+2 puede variar de acuerdo a la forma en que expresemos dicha operación, ora que sea con solemnidad o con vergüenza.

YO.

Deduzco que el resultado de la operación no cambiara, aunque la expresemos de forma solemne o avergonzada. No obstante, y como se expresó anteriormente, el caso de las matemáticas parece ser una cuestión a escala en relación con los temas que suele abarcar la filosofía, sin ánimo de desmeritar dicho oficio, porque no me parece tan evidente que estos escrutinios se tengan en cuenta a la hora de meditar sobre la congruencia de un discurso político, por ejemplo.

DEMETRIO.

Quiero opinar que es muy consecuente deducir que el talento del político radique es en su capacidad para gobernar y no en su raciocinio ni en su oratoria, no obstante, tu apreciación acerca de los discursos políticos en relación con las matemáticas me parece en suma interesante.

YO.

¿No crees que esto es como decir que un político puede desempeñar bien su cargo a pesar de su ineptitud?

DEMETRIO.

En primer lugar, hay que señalar que el político puede ser político sin ser filósofo como el filósofo puede ser filósofo sin ser político, y en segundo lugar hay que señalar que el asunto de la política recae no solo en los gobernantes sino también en el pueblo. Dicho esto, podemos figurarnos que el pueblo puede ser inepto en relación con la filosofía y aún así ser un buen pueblo, del mismo modo que el político puede ser un buen político aunque sea inepto en relación con la filosofía, pero esto es como decir que un reloj puede carecer de minutero y solo subsistir a base de su segundero y horario.

YO.

¿Entonces cual es el mérito del político?

DEMETRIO.

Yo diría que el pueblo es al político lo que el caos es al filósofo, por ejemplo, cuando hablamos de un mar, pues, nosotros no somos ese mar y, análogamente, el político maneja los asuntos del pueblo pero no es el pueblo mismo, no obstante, el caos no es una genialidad por ser caos y el filósofo no es este caos, pero el filósofo si es genio en tanto que resuelva de la mejor manera este caos, asimismo, el político no es el pueblo, y su talento es el supremo arte de desarrollar al pueblo como el filósofo desarrolla el caos, y este desarrollo no es otra cosa que el éxito.

YO.

¿Qué me puedes decir acerca de que el filósofo desarrolla este caos solamente en su mente mas no en la realidad?

DEMETRIO.

Es una objeción comprensible, pero la incapacidad del filósofo de poner en practica sus razonamientos es algo que no depende enteramente de él.

YO.

¿Qué cosas dependen enteramente de nosotros?

DEMETRIO.

Bueno, en relación con los filósofos, depende enteramente de nosotros el llevar a buen término nuestros razonamientos sin infringir las leyes de la lógica, tal como depende enteramente de nosotros nuestro aseo personal y el cuidar de nuestra salud, pero en relación con esta última opción puedo objetar que sí podemos prevenir lesiones o enfermedades mediante la buena alimentación o tomando ciertas medidas de seguridad, pero esto no nos exime de sufrir algún tipo de accidente o contraer algún tipo de enfermedad. Otro ejemplo que resulta mas ilustrativo es el de aquellas personas que se dedican a pronosticar desastres naturales, pues, su oficio radica es en la predicción de un desastre natural determinado, y el talento de estas personas radica es en la precisión con la que predicen estos siniestros, este oficio es necesario para tomar medidas preventivas con el fin de evitar, en lo posible, la perdida de vidas humanas y daños materiales, pero en ningún momento depende de quien predice el fenómeno natural el poder evitar su aparición o el poder contenerlo. No obstante, el filósofo, no siendo el caos mismo y no pudiendo controlarlo, sí sugiere métodos para transustanciarlo en orden y en armonía.

YO.

Quiero retomar el tema de la expresión.

DEMETRIO.

Te escucho.

YO.

Íbamos en que la verdad sigue siendo verdad si se expresa con vergüenza o con solemnidad, ¿no es cierto?

DEMETRIO.

Sí.

YO.

Ahora te pregunto, ¿qué opinas de los casos en que una mentira se plasma en la sociedad y perdura en la historia?

DEMETRIO.

Opino que sigue siendo mentira, aunque las personas puedan objetar que se trata de un malentendido o de una metáfora o de un prejuicio. Pero dame algún ejemplo que te parezca idóneo para el caso, para debatirlo.

YO.

El caso del universo me parece interesante, pues, en relación con su antigüedad, con su tamaño, con las cosas que en él existen o con la materia que lo constituye.

DEMETRIO.

Me parece que es un estudio que como mucho otros, ha tenido una diversidad de opiniones considerable y que con el tiempo estas opiniones han ganado detalle o corrección, como sucede en otros oficios, como el de la medicina. Sin embargo, me parece que este caso tiende más es al error que a la mentira, y sino me equivoco en este tipo de materias existe el término teoría, el cual hace referencia es a una suposición y no a una verdad.

YO.

Sí, entiendo.

DEMETRIO.

En relación con el término suposición quiero decir que lo que hace que estas suposiciones no sean errores es el término afirmación, porque solo las afirmaciones pueden ser errores o aciertos. Y este caso es como el caso de la omisión, que es como pensar en cometer un crimen pero no cometerlo.

YO.

Bueno, otra pregunta, ¿qué hacer en un caso en que una verdad no nos convenga?

DEMETRIO.

Buscar una solución para superar aquello que no nos conviene. Además, quiero ahondar en tu pregunta y agregar que lo que quieres decir es que la filosofía se puede volver contra nosotros, ¿no es cierto?

YO.

Sí, y bueno, ¿qué pasaría si no encontramos una solución para superar aquello que no nos conviene?

DEMETRIO.

Si no encontramos una solución para algo que no nos conviene, pues, consecuentemente nos perturbaremos, por lo que lo mas sensato sería dejar de pensar en aquellas cosas que no podemos cambiar bajo ninguna circunstancia; como el caso de las personas que se dedican a predecir los desastres naturales, pues, lo único que está en su poder es el poder predecirlos, y si la persona que hace dichas predicciones se perturba por no poder contrarrestar por sí sola aquellos fenómenos, muy seguramente sufrirá en vano.

YO.

¿No crees que el hombre pueda encontrar alguna forma de controlar los fenómenos naturales?

DEMETRIO.

Posiblemente, pero no es ese el quid del asunto.

YO.

Tengo otras preguntas en mente que me parecen simples pero necesarias. Una de estas preguntas es: si hubiera una guerra y cada bando tuviera una idea por la cual luchar dicha guerra, ¿quién tendría la razón sino el bando ganador?

DEMETRIO.

Pienso que tu pregunta malogra este caso, porque el caso que nos incumbe no es quien gane la guerra, sino que la idea en cuestión sea correcta, y bien podría tener la razón el bando ganador como el bando perdedor, como también podría darse el caso de que ninguno de los dos bandos tuviera razón. Por otro lado, opino que desde el punto de vista de quien guerrea debe ser mas importante ganar la guerra que tener un argumento, puesto que el talento del guerrero no es otro que ganar guerras.

YO.

Aunque eso de que el talento del guerrero no es otro que ganar guerras no me parece que sea tan congruente, pues, como ya habíamos expresado, la filosofía es connatural al hombre, y lo es justamente por necesidad, del mismo modo que tenemos ojos para ver, ¿no lo crees así?

DEMETRIO.

Si, pero quiero agregar que sí es congruente la idea de que el guerrero solo debe centrarse en ganar su guerra, lo que sucede es que dicha idea solo posee la mitad de la verdad, y opino que la otra mitad de la verdad deben ser los motivos por los cuales va a esa guerra, los cuales deben ser congruentes como todas las demás cosas en la vida. Por otro lado, opino que en nuestro debate existen en negativo algunos prejuicios, por ejemplo, que el guerrero no puede filosofar, y esto es como decir que el filósofo no pueda guerrear.

YO.

O como que el hombre de carácter no pueda ser cobarde o que el cobarde no pueda mostrar coraje.

DEMETRIO.

Tú lo has dicho.

YO.

Basado en este último punto se me antoja la siguiente pregunta: ¿qué sería de nosotros sin la filosofía?

DEMETRIO.

Me imagino que tu pregunta se debe a que tú deduces que desde algún punto de vista menos reflexivo es coherente pensar que el guerrero no puede filosofar o que el filósofo no puede guerrear, y que esto reduce nuestra comprensión de la realidad, ¿no es así?

YO.

Exacto, y que esta reducción de la comprensión de la realidad no es otra cosa que subdesarrollo.

DEMETRIO.

Entonces podemos afirmar que la filosofía contribuye al desarrollo intelectual del hombre, y que este desarrollo intelectual influirá decisivamente en el desarrollo de la sociedad, por lo tanto, podemos concluir que el resultado de una sociedad que es ajena a la filosofía es inevitablemente el subdesarrollo. Sin embargo, y retomando los términos que analizamos al principio de nuestro debate, quiero objetar que la sociedad también puede verse desarrollada a base del método, el cual es análogo a la filosofía, y que nos recuerda nuestro ejemplo de las matemáticas, no obstante, tampoco se puede negar que la filosofía tiene un mecanismo metódico, el cual es la lógica, y que los números de las matemáticas no son sino una versión arcaica de los temas que suele abordar la filosofía.

YO.

¿Y solo es necesaria la filosofía para desarrollar la sociedad?

DEMETRIO.

A ver, digamos que vivo en una época prehistórica, y tengo una necesidad de tener una vivienda donde pasar las noches, ahora bien, ¿por qué me es necesario tener esa vivienda?

YO.

Seguramente porque has sentido el dolor que causa la inclemencia del clima, y has razonado en favor de excluir ese dolor de tu vida, es decir, que entre sentir dolor y no sentir dolor es mas razonable no sentir dolor, y la forma de dejar de sentir ese dolor consiste en evadir la inclemencia del clima por medio de la vivienda.

DEMETRIO.

Muy bien, Yo. Ahora bien, ¿no crees que esa vivienda se construye con un método y no con filosofía?

YO.

La vivienda se construye con un método, el cual conocemos por el nombre de arquitectura.

DEMETRIO.

¿Y el motivo por el cual yo construiría dicha vivienda no es por la gracia de los razonamientos que he tenido luego de querer excluir el dolor que me proporciona la inclemencia del clima?

YO.

Es por la gracia de los razonamientos que has tenido luego de querer excluir el dolor que te proporciona la inclemencia del clima.

DEMETRIO.

Y si alguien entrara en mi vivienda sin mi autorización, ¿cuál crees que sería mi reacción?

YO.

En primer lugar, supongo que habría una reacción de preservación ante la sospecha de un ataque y, en segundo lugar, supongo que podría haber una sensación de injusticia en relación con el esfuerzo que te exigió la construcción de dicha vivienda. Pero el asunto aquí es muy simple, y es que de las reacciones de esta situación es necesario hacer un análisis filosófico, sobre las cuestiones morales que implica el defenderse ante una amenaza o el aclarar si es justo el compartir una vivienda, pues, teniendo en cuenta los esfuerzos que tener una vivienda implican.

DEMETRIO.

Entiendo, y es que el asunto de que la filosofía hace parte del desarrollo de la sociedad se puede ver claramente en este ejemplo, en el cual yo he construido una vivienda con un método que conocemos como arquitectura, pero la he construido después de una reflexión filosófica. Del mismo modo, luego expusimos el caso de que alguien entra sin mi autorización en mi vivienda, y si tenemos en cuenta el contexto del ejemplo, el cual tiene lugar en la prehistoria, podemos imaginarnos que el personaje que entra en mi vivienda sin mi autorización no tiene una vivienda propia, y muy seguramente este buscando un lugar para protegerse de la inclemencia del clima, de lo que se deduce que este acto es el resultado de haber razonado acerca de lo indeseable que puede ser el dolor y de lo estimable que puede ser el confort, por lo que podemos concluir que ambos tuvimos la necesidad de evitar las inclemencias del clima, pero solo yo encontré la solución para este inconveniente. Además, y como ya lo hiciste notar, luego de percatarme de la presencia de este individuo en mi vivienda, pues, podría darse el caso de que me tuviera que defender ante una amenaza, y que esta situación merece un análisis filosófico sobre la posible mortalidad que esto pueda ocasionar, además que aunque la razón pueda validar muchos actos como legítimos, la justicia del estado puede entrar a hablar a favor de la moral, tanto en mi defensa como en defensa del intruso, por lo que ya tenemos no solo la creación de la vivienda sino también la creación de la justicia del estado. Por otro lado, también esta ese otro punto que señalaste que versa sobre el compartir una vivienda con otra persona, pues, por caridad, a lo que puedo responder que la solución a este punto es que la caridad tiene una mitad de coherencia y una mitad de moralidad, por lo que este tipo de acciones son juzgadas neutralmente tanto por la justicia del estado como por la filosofía.

YO.

¿Quién juzga neutralmente la caridad?, ¿la filosofía en general, algún filósofo en particular o tu?

DEMETRIO.

Lo confieso, soy yo quien la juzga de una manera neutral. Pues, pienso que cada quien es libre de practicar la caridad tanto como también es libre de no practicarla, y pienso que esto está de acuerdo tanto con la justicia del estado como con la filosofía, es decir, pienso que la justicia del estado no me puede obligar a hacer obras de caridad, aunque tampoco me lo puede impedir, y es porque el hacer obras de caridad no hace parte de mis deberes constitucionales, y el impedirme hacer obras de caridad vulnera mi derecho a la libertad. Análogamente, opino que desde el punto de vista filosófico es consecuente que una persona actúe de un modo prosistema, como quien asea su habitación, y es mucho más consecuente si se tiene en cuenta que esta persona puede obtener algún tipo de retribución moral, no obstante, también se puede objetar al respecto que el hacer obras de caridad no es una práctica justa desde el momento que no es recíproca, además, que es justo que alguien carezca de aquello que no ha ganado y es justo que una persona se niegue a compartir sus frutos con alguien que no los merece. Y pues, de lo dicho anteriormente vuelvo a concluir que ambas posturas quedan igualmente justificadas.

YO.

Me parece interesante esa parte de tu argumentación que dice: “también se puede objetar al respecto que el hacer obras de caridad no es una práctica justa desde el momento que no es recíproca”. Y opino que tienes la razón, aún teniendo en cuenta que el hecho de no hacer obras de caridad puede llegar a parecer mezquino, pero observemos como por ejemplo la reciprocidad se presenta en un acto tan moral como el amor o en una práctica tan lucrativa como el comercio.

DEMETRIO.

Sin palabras.

YO.

Ahora que estamos hablando de la justicia del estado, pues, quiero aprovechar para hacerte la siguiente interrogante: ¿qué sucedería en el caso de que la justicia del estado comenzara a violar sus propias normas?, es decir, que esta justicia se tornase perversa.

DEMETRIO.

Esta pregunta se me antoja muy simple pero necesaria, y esto se debe a que este caso se ha tornado mórbido en un sinnúmero de ocasiones, y del cual ha surgido la frase “abuso de autoridad”. Pero quiero que recuerdes el caso del guerrero y el filósofo, en el que decíamos que es consecuente concluir que el guerrero puede filosofar del mismo modo que el filósofo puede guerrear; asimismo, el hecho de que la justicia del estado imparta justicia para el pueblo no quiere decir que no pueda impartir injusticia para el mismo.

YO.

Esto es como decir que si el pueblo obedece las leyes del estado, pues, no las pueda desobedecer.

DEMETRIO.

En efecto, Yo.

YO.

Demetrio, te tengo otra pregunta capciosa, y es la siguiente: ¿no es posible que quien se comporta de una manera lógica lo hace con la intención de que los demás se comporten de la misma manera con su persona?

DEMETRIO.

Sí, y esto es como decir que si lanzo una manzana al aire, pues, sea sospechoso que espere que esta manzana caiga, y es que la única forma de que la manzana no caiga sería que no hubiera fuerza de gravedad, como en el espacio exterior; y del mismo modo que no nos es posible vivir en el espacio exterior, asimismo no podemos convivir sin un porcentaje mínimo de coherencia en cualquier tipo de relación. Además, quiero hacer un paréntesis en mi apreciación, y es que quiero subrayar esa parte de mi argumento en la que dije “asimismo no podemos convivir sin un porcentaje mínimo de coherencia en cualquier tipo de relación”, y es que opino que incluso entre las gentes mas primitivas hay un porcentaje mínimo de coherencia, pues, partiendo de la afirmación que ya hemos hecho en este debate, la cual nos dicta que la filosofía es connatural al hombre, y en contraste, igualmente podemos encontrar entre la gente mas sofisticada un porcentaje mínimo de incoherencia, pues, partiendo de que es el estado perpetuo de estupidez lo que nos ha inscrito la filosofía en nuestro ser como un instinto natural.

YO.

Muy bien, Demetrio. Ahora otra pregunta: ¿cuál crees que es la diferencia entre la lógica y la filosofía?

DEMETRIO.

La diferencia entre la lógica y la filosofía es la misma diferencia que hay entre el sonido y la música.

YO.

¿Qué hacer en el caso de querer refutar una verdad?

DEMETRIO.

Si un razonamiento se puede refutar es porque no es verdad, es decir que las verdades no se pueden refutar.

YO.

¿Y qué me puedes decir de la ambigüedad?

DEMETRIO.

La ambigüedad se puede presentar por una mala expresión de quien expone el razonamiento o por una mala interpretación de quien recibe dicho razonamiento.

YO.

Pero si existe una sola verdad y la ambigüedad es algo similar a un error, ¿cómo es que existen tantos filósofos?

DEMETRIO.

Esto se debe a que las situaciones que se pueden analizar desde un punto de vista filosófico son “infinitas”, además que se puede analizar una misma situación desde distintos ángulos, por ejemplo: habiendo hablado de política, podríamos imaginar que podemos disertar desde el punto de vista del político, o desde el punto de vista del pueblo, o de desde el punto de vista de un historiador, y asimismo se podría disertar sobre la importancia o inutilidad de la política, sobre los distintos movimientos políticos, o de la importancia de la política en relación con otros temas como el arte, la ciencia o la belleza física.

YO.

Excelso, Demetrio.

DEMETRIO.

Ahora yo seré quien formule la siguiente pregunta, ¿cómo puedes identificar los niveles de complejidad de la filosofía?

YO.

Bueno, opino que la retórica y la oratoria suelen ser muestras contundentes de un filósofo consumado, no obstante, opino que estas facultades son una parte del talento del filósofo mas no es el total, por ejemplo: una obra musical no es mejor solo por la dificultad que supone su interpretación, y análogamente, la complejidad retórica no hace que la filosofía sea más elevada, ¿me hago entender?

DEMETRIO.

Sí.

YO.

Demetrio, lo que quiero decir es que es una cuestión abstracta el determinar la complejidad de la filosofía, y que la única forma de expresar el desarrollo intelectual del filósofo, pues, es por medio de la galanura del lenguaje, pero como acabo de decir, esto no es sino una parte del talento del filósofo, mas no es el total.

DEMETRIO.

Yo creería que un buen filósofo es aquel que no comete ningún error de lógica, es decir, que no incurre en falacias.

YO.

Yo agregaría que el caso de no incurrir en falacias es tan vital como el saber formular las preguntas correctas; y esto es como que el médico debe saber tanto diagnosticar como curar.

DEMETRIO.

Concuerdo en ello.

YO.

Y pienso que nuestro debate está llegando a su fin, Demetrio.

DEMETRIO.

En efecto, Yo. Sin embargo, me parece adecuado que expongamos una conclusión sobre nuestro debate.

YO.

Te escucho.

DEMETRIO.

Concluimos que la filosofía es la búsqueda de la verdad por medio de los razonamientos, y que el método por el cual alcanzamos esta verdad no es otro que la lógica, ¿no es así?

YO.

Sí.

DEMETRIO.

Concluimos también que la verdad que busca la filosofía es distinta a las cosas correctas que son producto de un método, como lo son los resultados de las operaciones matemáticas, ¿no es así?

YO.

Por supuesto.

DEMETRIO.

Concluimos que la filosofía es connatural al hombre y, por lo tanto, también es connatural a la sociedad; asimismo, concluimos que la filosofía ha hecho parte del desarrollo de esta sociedad junto con el método y, además, como respuesta a todos los inconvenientes que se pueden presentar a la hora de llevar la filosofía a buen término, se ha instaurado la moral y la justicia del estado.

YO.

No pudo haber sido de otra manera.

DEMETRIO.

Y no siendo más, nuestro debate ha terminado.

3 comentarios en “Yo o de la filosofía”

  1. No podías ser mas brillante! En el zigzagueante ping pong entre Demetrio y tú, lo es no solo porque definen los múltiples y pequeños causales, que modifican incluso un breve episodio, confirman que la realidad objetiva, no existe. Un cordial saludo.

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