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Mientras en la necrópolis divago,
saltan de las entrañas de la tierra
como de una espantosa sopa hirviente,
los cadáveres todos putrefactos;

y heridos por vivir sus onirismos
pareciendo anacrónicos demonios,
se consagran a duelos so flemáticos
entre desbaratadas calaveras,

y por estas vivencias se lamentan,
que de haberlas vivído, equivaldrían
a meras menudencias infantiles…

pues, con el tiempo, como cualquier cosa;
y con brujescas nostalgias me drogo
y unas ráfagas cortan los lamentos.

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