Archivo de la categoría: filosofía

Nota

La VI temporada dará inició el 1 de enero de 2020, y pues, en relación con la temporada que acaba de finalizar puedo decir que he comenzado la sección de relatos, estos relatos pertenecen a diversos géneros, los cuales son terror, ciencia ficción, erótico y filosófico; la sección de filosofía en la que se encuentran textos que no pertenecen al género narrativo no tuvo tráfico en esta temporada, mas sin embargo, se pueden encontrar en este sección algunos relatos en los que el dialogo de carácter filosófico es la regla. En relación con la sección de poesía puedo decir que tuvo pocas publicaciones en esta temporada y también puedo decir que he estado corrigiendo y modificando los poemas ya publicados en el blog y cambiando las fotos que los acompañan; la página de la cual descargo las fotos que acompañan los poemas es https://unsplash.com, por si a alguien le interesa. En relación con la sección de música clásica puedo decir que he añadido satisfactoriamente el violín, el cual acompaña las obras para para piano, mas sin embargo pienso re editar estas obras tanto en su parte teórica como en la parte de la masterización; por otro lado, en la nota pasada exprese que abarcaría otros géneros musicales, pero esto no fue posible debido a problemas con el software y la masterización, y esto en relación con el número de instrumentos, además, en el caso de que estas publicaciones tengan lugar en la próxima temporada quiero expresar que es posible que estas composiciones luego deban someterse a nuevas actualizaciones y que los géneros musicales que tengo en mente por el momento son el metal y el dark wave. Y no siendo más, gracias a las personas que siguen el blog, y si hay alguien interesado en difundir o ser parte activa de algunas de las materias que conciernen a este blog, por favor, no dudar en escribirme.

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Feliz año.

La iglesia de los siete demonios

Las breves historias hasta ahora relatadas han tenido lugar en el siglo XXXI, y como el lector habrá podido apreciar, estas historias suelen describir el contexto histórico en el que se desarrollan, pues, el caso de la siguiente historia tiene que ver es con las religiones, que como ya había mencionado, se mantuvieron en pie a pesar del tiempo y los cambios sociales que tuvieron lugar luego de que el hombre abandonara el planeta tierra; a pesar de que las religiones se han dado naturalmente en todas las culturas a lo largo de la existencia de la humanidad se tiene documentado que estas no siempre han estado en movimiento en relación con sus máximas figuras, es decir, que el flujo de profetas, mártires o dioses que han pasado a la historia de dichas religiones en algún momento ha cesado y dichas religiones han seguido sus actividades sin que nuevas figuras enriquezcan su historia, pues, luego de abandonar el planeta tierra surgió un renacimiento filosófico debido al conocimiento a posteriori que se alcanzó con la relativa conquista del universo más próximo, y aunque las religiones no se pronunciaron públicamente acerca de este hecho histórico y de los sucesivos avances tecnológicos, un notable flujo de pensadores, gurús, filósofos y místicos tuvo inicio a mediados del siglo XXVII, este movimiento se debió en parte al nuevo estilo de vida al que los conduciría la revolución científica tanto para bien como para mal.

El protagonista de la siguiente historia es Aldo, este hombre cuenta con 50 años de edad, vive en el planeta Marte, en un país cuyo nombre es Corinto y su casa está ubicada exactamente en el distrito No.7, en la cual vive una vida ascética y solitaria; Aldo es maestro de filosofía y entre sus méritos se encuentran el haber publicado un sin número de libros acerca de cuestiones filosóficas concernientes al nuevo orden mundial marciano, libros acerca de la filosofía del arte y cómo criticar el arte de manera objetiva, además de libros que tratan acerca de sus pensamientos filosóficos en relación con las doctrinas de algunos pensadores, místicos y filósofos antiguos y contemporáneos considerados como tal desde la conquista de Marte y el haber sido maestro personal de presidentes y emperadores. Aldo conoció a Fedro en Urano hace ya unos 6 años, en relación con Fedro se puede decir que es un sacerdote perteneciente a La Iglesia de los Siete Demonios, y en relación con esta iglesia se puede decir que es una institución religiosa fundada a finales del siglo XXII en el planeta tierra; esta iglesia profesa la racionalización de las creencias religiosas como una necesidad atemporal del hombre, como también profesa la necesidad del culto, del misterio y de la idolatría. Como lo dije anteriormente, Aldo conoció a Fedro en Urano, pues, en aquel entonces Fedro se encontraba por orden y auspicio de La Iglesia de los Siete Demonios recolectando artilugios religiosos para vender en subastas y haciendo unas investigaciones sobre la crisis mundial en ese planeta, el cual en la actualidad está casi deshabitado por poseer un clima inadecuado para la vida humana a pesar de todos los recursos tecnológicos que responden a este tipo de necesidades, pues, según las declaraciones de los medios de comunicación; Aldo por su parte se encontraba en Urano porque es de ese tipo de personas aficionadas a viajar constantemente, y gracias a que las noticias habían documentado la hecatombe, pues, Aldo decidió que quería vivir en carne propia ese momento histórico en el que la gestante sociedad de Urano comenzaría a evacuar el planeta, además de aprovechar la ocasión para conseguir documentos, artilugios y testimonios como parte del material que utilizaría en algunas de sus futuras obras literarias. Aldo y Fedro se conocieron exactamente en una de las estaciones del metro de Alameda, uno de los tres grandes estados formados en Urano, pues, mientras Aldo esperaba el metro vio aparecer a Fedro, e inquietado por el porte y la vestimenta de Fedro se acercó a él para preguntarle si era una especie de ocultista y, para su sorpresa, éste lo reconoció gracias a la pequeña pero significativa fama de Aldo en el mundo literario, luego ambos mantuvieron una conversación que se extendió no solo en el metro sino también por algunos meses mientras ambos concluían sus respectivos asuntos, y al final quedaron de contactarse vía internet para futuros encuentros o para cualquier novedad que resultase acerca de sus mutuos intereses. Hace dos meses poco más o menos Fedro publicó en su sitio web que había sido trasladado a la sede marciana de La iglesia de los Siete Demonios en Corinto para oficiar allí sus ceremonias religiosas, y Aldo no tardó en escribir a Fedro que sería grato verse de nuevo en persona y ambos concretaron una cita.

Es martes y es el día en que Aldo irá a visitar a Fedro, son las 2:00 pm, el día está grisáceamente nublado y una llovizna abúlica se cierne sobre la parte sur de Corinto; Aldo está vestido con una camiseta manga larga y semi formal de color negro, esta no posee botones, es gruesa y de cuello alto, también luce un elegante pantalón negro y tanto la camiseta como el pantalón están levemente ajustados al cuerpo, sus zapatos son de un opaco y negro cuero y además luce numerosos anillos en sus manos; en relación con el aspecto de Aldo se puede decir que es un hombre alto, mide aproximadamente 1,80 m, su tez es de color blanquecino y su textura es farinácea, su cabello es corto, grueso, liso y de color negro y está cortado meticulosamente, sus cejas son gruesas y están naturalmente organizadas, sus labios son purpurinos y semi carnosos, su nariz tiene una forma levemente irregular y a un mismo tiempo es delgada y afilada, sus ojos son negros y meditan tranquilamente en la perpetua oscuridad de las ojeras que revisten sus cuencas, está afeitado al ras y el resto de su cuerpo posee una contextura enjuta. Aldo ha dejado el computador encendido para escuchar las noticias, de momento el presentador habla acerca de una persecución en la quinta avenida del distrito No.11, y Aldo escucha atentamente las noticias junto con el susurro pluvial mientras se sirve algo de café; el departamento de Aldo está repleto de pinturas siniestras, de libros y revistas culturales esparcidas desordenadamente por todas partes, de artilugios esotéricos y curiosidades arqueológicas que ha conseguido en subastas y mercados de dudosa reputación. Aldo se sienta en un asiento al frente del escritorio, lugar donde está ubicado el computador y escribe: “Fedro, estaré en la iglesia en media hora poco más o menos”, a lo que Fedro responde, “Listo, estaré atento a tu llegada”, pues, Aldo termina de organizar algunos documentos en el computador mientras se toma el café junto con un par de huevos y lonchas de tocino, y luego de terminada la merienda Aldo activa una lista de reproducción con sus canciones favoritas, apaga la luz y parte rumbo a la iglesia. Aldo entra en un carro de color blanco, de porte simple pero solemne, se sienta en uno de los asientos traseros de este y dicta la dirección al computador del carro para que este lo lleva a su destino y el carro arranca; Aldo observa por la ventana del carro el fluir de las personas, de los carros y de la metrópolis misma hecho una mancha ininteligible por la velocidad del movimiento y su calor corporal hace que los vidrios del carro se empañen. Luego de un rato Aldo llega a La iglesia de los Siete Demonios, la cual está ubicada al frente de una avenida repleta de rascacielos y de una considerable contaminación auditiva, pues, el carro de Aldo se detiene en la entrada de la iglesia y Aldo baja la ventana del carro y presenta su cédula a un androide que cumple la función de guarda de seguridad, y luego de que el androide verifica la identidad de Aldo, el cual ya estaba anunciado en la portería, procede a abrir las puertas y a devolver la cédula a Aldo, Aldo toma su cédula y sube la ventana del carro, luego el carro entra y recorre un largo sendero en el que se aprecian algunos monumentos de los personajes más sobresalientes de dicha iglesia y una variedad de flora que está acompañada por un cartel que reza sus respectivos nombres científicos. Después de llegar al parqueadero Aldo se baja del carro y se dispone en dirección a la iglesia; en relación con el aspecto de la iglesia se puede decir que es una edificación que ha sido construida inspirada en las más íntimas intenciones religiones, pues, esta está subdividida en diversas secciones, entre las que se destacan una biblioteca exclusiva para autores dedicados a temáticas lúgubres, esotéricas o filosóficas, cuenta también con diversos auditorios que se utilizan para conversatorios, exposiciones y conciertos, además de poseer un museo que exhibe la historia de La Iglesia de los Siete Demonios no solo en Corinto y en Marte sino también en otros planetas, además de una vasta cripta subterránea en la que se encuentran los restos de siniestros personajes marcianos que han pertenecido a dicha iglesia y, por supuesto, el templo religioso en el que se ofician misas diariamente. Luego de haber recorrido el parqueadero bajo la llovizna Aldo sube unas escaleras que están en la entrada de la iglesia, pues, entra en la iglesia y se encuentra con Fedro, ambos personajes se saludan con un apretón de manos y luego ambos se disponen a caminar por el ala derecha de la iglesia; en relación con el aspecto de Fedro se puede decir que es un hombre de aspecto espiritual e intelectual, mide aproximadamente 1,76 m, la contextura de su cuerpo es medianamente atlética, su cabello es largo, brilloso y ondulado, de textura etérea, de color miel y de una extensión que abarca por completo su espalda, sus ojos son de color rojo, sus cejas son finas y están naturalmente organizadas, sus labios son pequeños, lívidos y áridos y está minuciosamente afeitado, además está vestido con un traje formal de color negro, una camiseta de color negro y cuello redondo debajo de un blazer abotonado, una correa negra y delgada adornada con una fina hebilla de oro, un pantalón negro con pliegues frontales y unos zapatos negros de punta afilada y, además, cuenta con 39 años de edad. «Señor Aldo, ¿cómo ha estado?», pregunta Fedro, «muy bien, gracias, ¿y usted?», responde Aldo gravemente y pregunta, «bien», responde Fedro con laconismo, «eso es lo importante», comenta Aldo y continúa, «he notado que tus publicaciones en internet son siempre cosas acerca de la iglesia y nunca cosas acerca de tu vida privada», «bueno, esta iglesia suele ser muy liberal en ese sentido, con la vida privada y ese tipo de asuntos, más sin embargo es común que los miembros de esta religión posean una faceta harto grave y de lo cual yo no soy la excepción, de modo que mi reserva se debe es a una elección personal y no a una imposición», responde Fedro mientras ambos caminan y observan pinturas y esculturas de demonios, de personajes místicos y de escenas de las sagradas escrituras de dicha religión, las cuales estaban sumidas en las sombras y resaltadas por la tenue iluminación que se filtraba por los ciclópeos vitrales de la iglesia, «volviéndote a ver reafirmo mi impresión de que es notable tu porte y tu actitud ocultista», comenta Aldo retomando la charla, «dices, en palabras más castizas, que te extraña que exhiba mi carácter ocultista y que posea una faceta filosófica, y que siendo tu caso el de un filósofo que posee una faceta ocultista, pues, llegas a la conclusión de que somos el mismo individuo pero con una de las dos facetas declaradas, al punto de que una de las dos ha sido el oficio al cual hemos consagrado nuestras vidas», responde Fedro, «en ningún momento he dicho tales cosas», exclama Aldo y agrega, «sin embargo, opino que el gusto por la razón o por lo oculto es más que todo una fijación, una fijación como la que los artistas tienen con la belleza, y que a veces se pretende teorizar o justificar dichas fijaciones, o sea, en el caso del ocultismo lo que sucede es que a una tendencia ingénita por lo siniestro se le atribuyen magnos significados, y en el caso de la filosofía lo que sucede es que nunca ha sido un misterio que cualquier individuo puede razonar en pro de lo que le cautiva y en contra de lo que le importuna», «seguramente», responde Fedro mientras invita a Aldo a sentarse en uno de los bancos destinado para la congregación y ambos se sientan. «No creo que el término “fijación” sea equívoco para este caso», dice Fedro, retomando el hilo de la conversación y prosigue, «pues, muchos asuntos se apoderan de la mente humana, como la ambición o la vanidad, y siendo la lógica tan simplista a cada quien le parece que su fijación es contundente en extremo; en mi caso y en el caso específico de la religión puedo decir que la cuestión radica en la necesidad del ritual y del misterio porque no es la mera protección de una entidad imaginaria, porque para eso existen las armas o la policía, es la necesidad de un ente superior. Este caso se me antoja muy similar al de la educación pública, que como ya sabemos ha sido desde siempre obsoleta y reemplazable por las tradicionales clases particulares o por el aprendizaje autodidacta mediante las bibliotecas o el internet», «es el pathos la razón por la cual nunca se le han dicho este tipo de cosas a las iglesias de la senda de la luz», objeta Aldo y continúa, «porque en relación con el ejemplo de la educación pública se puede afirmar que si las personas pueden aprender en conjunto también lo pueden hacer en solitario, por lo que los planteles educativos son obsoletos en este aspecto, como ya lo dijiste, e igualmente los rituales de alabanza y todas las demás pasiones religiosas pueden realizarse tanto en la iglesia como a solas, de lo que se deduce que la iglesia es innecesaria, y si esto es así, ¿por qué las cosas han sido como han sido?, pues, todo apunta a que en verdad hay una necesidad de culto y de ritual, porque si no se le encuentra sentido a aprender en conjunto lo que se puede aprender en solitario ni a realizar rituales en conjunto cuando se pueden realizar a solas, el sentido sería que tanto la educación pública y la iglesia son instituciones basadas en la necesidad del ritual, un ritual de carácter colectivo, y esto, claro está, dejando de lado las conspiraciones y los significados ocultos e impronunciables en los que se escudará principalmente la religión», «un ejemplo que encuentro más ilustrativo es el de la sexualidad: aparte de los atributos físicos de los amantes, muchas personas encuentran cierto deleite en experimentar una sensación de depravación o de sublimidad en sus relaciones sexuales», afirma Fedro y continúa, «y esto es similar a lo que sucede en las iglesias en relación con la sensación de benignidad o de malignidad, por lo que no quiero que subestimes el término “ritual”, porque en ciertas instancias las fijaciones de las personas pueden adquirir proporciones mentales superlativas», «recuerdo que una vez…», dice Aldo, hace una leve pausa y continúa, «yo estaba en el Coliseo en uno de esos shows de lucha libre, no sé si alguna vez has asistido, el caso es que habían unos hombres en el público fornicando con tres mujeres, pues, de aquellas que se presentan como parte ornamental del show, y resulta que de un momento a otro estos individuos comenzaron a comérselas vivas», «¿y qué pasó?», pregunta Fedro fríamente, «terminaron por comérselas hasta dejarlas hechas un montón de huesos con algunos jirones de carne sanguinolenta; Fedro…pienso que este suceso tiene algunas particularidades que pueden ilustrar nuestros razonamientos, pues, pienso que ese acto funciona de la misma manera que funciona la catarsis de los rituales colectivos, y pienso que no hubiese surtido el mismo efecto si dicho acto hubiese sucedido en solitario», explica Aldo, «convengo en ello», expresa Fedro, «también opino que comer carne cruda, medio tibia y sin ningún tipo de guisante no es algo que pueda considerarse apetitoso, por lo que deduzco que tu comentario acerca de que no subestime las dimensiones que pueden alcanzar las fijaciones, sean coherentes o no, se ve reflejado en esta anécdota; además opino que aparte del efecto del ritual en masa de esta anécdota también se puede señalar como factor clave la sensación de malignidad», concluye Aldo. «No olvidemos el tema de la idolatría», comenta Fedro cambiando el tema y prosigue, «siendo la religión un hecho o una ficción, es innegable que las personas adeptas a una religión practican la idolatría mediante las oraciones, los cánticos e inclusive los sacrificios, y que si negáramos la religión como un hecho, es decir, con la existencia de todos los ángeles, demonios, infiernos o paraísos, lo cierto es que el deseo de un culto idólatra ha sido genuino aunque se afirme y compruebe que ha sido basado en una mentira o que todo se resume a una serie de metáforas y alegorías indescifrables», «lo que quieres decir, Fedro…», comenta Aldo mientras ambos centran su atención en el ensayo del oscuro coro de la iglesia, «es que el sentir del creyente es real aunque la religión sea un invento o una alegoría», «y aunque la religión fuera un embuste esta se mueve también por compatibilidad de caracteres y estilos de vida», objeta Fedro y prosigue, «lo mismo sucede con la imaginería religiosa o con las representaciones, que si bien nadie ha confirmado que los demonios o los ángeles sean representaciones, pues, en el caso de que lo fueran sería congruente concluir que se trata de la naturaleza espiritual de las personas», «del mismo modo que procede la ficción en la literatura», comenta Aldo, «aunque la literatura tampoco ha confesado que la ficción trate de representaciones», objeta Fedro, «no lo ha confesado», responde Aldo y agrega, «además que dichas imágenes podrían hacerse en solitario pero deduzco que la explicación a esto es la misma de la anécdota acerca del canibalismo en el Coliseo, es decir, que todo se resume a una catarsis pública», «tú lo has dicho», responde Fedro, y luego ambos se detienen un momento para escuchar el susurro mesurado de la llovizna acompañado de los truenos y los cánticos corales, y para observar el claroscuro de los visitantes que deambulan por la iglesia. «El ateísmo es otro asunto que persigue a las religiones, me figuro que las alegorías son una especie de vacuna contra este tipo de posturas», comenta Aldo rompiendo el silencio, «Aldo, la cuestión es muy elemental, surgen incongruencias porque estamos hablando, primero que todo, de la claudicante naturaleza humana y su esquivo intelecto y, segundo, porque la religión es un negocio», responde Fedro, «no puede ser de otra manera», exclama Aldo y prosigue, «esta discusión me recuerda la ley de atracción, posiblemente estas y otras críticas se inspiran en la grandilocuencia sinigual a la que se han entregado de manera pasiva las religiones, ¿no lo crees así?», «sí, estoy de acuerdo con tu dictamen en el punto de que las religiones son en extremo grandilocuentes», responde Fedro y continúa, «más sin embargo La Iglesia de los Siete Demonios dice al respecto que este tipo de actitudes altivas pueden practicarse siempre y cuando quienes las practiquen no se vean involucrados en asuntos legales y que inculpen a la iglesia, también dice que estas actitudes son un rasgo connatural de las personas y que la filosofía no puede cambiar, y dice que el hecho de que una persona se comporte de dicha manera no quiere decir que sea una persona egocéntrica y, en contraste, también dice que el hecho de que una persona posea un temperamento parsimonioso no significa que no sea altiva o vanidosa, pues, como tú lo acabas de expresar, las religiones, más que ninguna otra institución, han ostentado tanta solemnidad a pesar de sus altruistas intenciones, dice además que las personas son libres para comportarse como les plazca y que comentarios como el tuyo pueden crear una atmosfera represiva, sea para que las personas sean humildes a la fuerza o para que sean altivas artificialmente», «lo acabo de notar, es decir, eso de que puedo crear una atmosfera represiva con mi comentario», opina Aldo, pensativo, «además de que es una falacia», reanuda Fedro, «que las religiones sean graves en extremo no dice nada a favor o en contra de estas», «concuerdo contigo», responde Aldo; y luego Fedro invita a Aldo a caminar por las instalaciones de la iglesia y ambos se levantan del banco y se disponen en dirección a una puerta mientras Aldo observa algunas proyecciones de escenas religiosas en la alta bóveda de la iglesia.

Luego de pasar por una puerta Aldo y Fedro penetran en un neblinoso pasillo sostenido por pilares, cuyo techo es de la misma altura que el de la iglesia y del cual pende una hilera de lámparas de fuego, este pasillo mide alrededor de 12 metros de ancho y está alfombrado con una alfombra negra, además, a un lado del pasillo se encuentra una pared de color blanco y al otro lado del pasillo hay un prolijo jardín en el que ondea un ceniciento césped. «¿Qué es la depravación?», pregunta Aldo, «la depravación no es otra cosa que la desviación y/o la adulteración de lo que es natural…me explico, que un asesino salve vidas es algo depravado, que la filosofía no razone es algo depravado, sin embargo, hay asuntos que se entienden universalmente como depravados como la drogadicción, pues, la gente dice que es natural que el hombre busque el placer, mas no es natural que este placer lo subyugue y lo consuma, y es más, el depravado, aparte de gozar de sus fetiches, necesita aspirar el aroma de la malignidad y sus sentidos producen este aroma en relación con sus prejuicios», responde Fedro, «es decir que sin prejuicios la depravación se debilita», sugiere Aldo, «se debilita en el sentido poético pero el vicio sobrevive», objeta Fedro, y de pronto, Aldo alcanza a percatarse de la presencia de unos hombres que pasan por su lado y los cuales están vestidos con blancas ropas anchas y capuchas, «Fedro…¿qué son esos seres?», pregunta Aldo intrigado, «son hombres y no están muertos, tengo entendido que a basa de ciertas prácticas han logrado vivir más de lo normal y que su edad ronda los 500 años», Aldo se detiene absorto mientras asimila un aroma que nunca antes había olfateado a la vez que observa el rojo firmamento marciano, «sigamos», propone Fedro, a lo que Aldo obedece, «intuyo que la depravación se censura a modo de precaución, pues, con el fin de modelar la naturaleza del hombre en razón de que esta no se deforme, además pienso que el sentido común es una de las herramientas clave para modelar esta naturaleza», opina Aldo, «explícate», dice Fedro, «por supuesto», responde Aldo y continua, «la ambición, por ejemplo, ha llevado al hombre a la creación de la sociedad, y la ha creado puesto que le es posible, y el hombre no piensa en crear el universo puesto que no le es posible, ¿no es así?», «posiblemente…», responde Fedro, «es decir que mientras el hombre desee aquello que le es posible su ambición será saludable y coherente, pero si esta se deprava terminará subyugándolo y consumiéndolo como el ya citado caso de la drogadicción», añade Aldo, «convengo en ello», responde Fedro, «pero miremos el asunto desde otro ángulo», sugiere Aldo y prosigue, «¿quién no se ha imaginado a sí mismo destruyendo la mismísima creación en un arranque de ira?», «yo no, pero resulta sencillo figurárselo», responde Fedro, «bueno, ¿y donde quedarían nuestras emociones cuando no podamos hacer otra cosa que crispar nuestros puños?», inquiere Aldo, «en la inopia», responde Fedro, y luego vuelve a pasar otro grupo hombres vestidos de la misma manera que los anteriores, «es como si la idea de los aliens se hiciera real», comenta Aldo y pregunta, «¿son muchos?», «no lo sé», responde Fedro con algo de vaho saliendo de su boca a causa del frío, «bueno, no importa», comenta Aldo, «prosigue, por favor», dice Fedro, «y es necesario que la filosofía moldee hasta donde le sea posible nuestra naturaleza para no resultar vulnerados con semejantes tumores emocionales, los cuales son efecto del deprave, y saber diferenciar entre la objetividad y la deformidad», argumenta Aldo, «en relación con el ejemplo de la creación de la sociedad quiero expresar que no todo en la sociedad tiene el mismo mérito, aún con el entendimiento de que existen distintas clases de mérito, además de que la sociedad es un cúmulo de creaciones individuales y la forma en la que lo expresaste da la impresión de que una persona debe inspirarse para hacer su trabajo individual basado en un trabajo colectivo», comenta Fedro, «excelente», exclama Aldo, y luego vuelve a pasar otros grupo de hombres vestidos de la misma manera que los otros, «¿son inmortales…?», pregunta Aldo con incredulidad y aguantando la respiración para no inhalar el olor invasivo de aquellos individuos, «no, no son inmortales», responde Fedro y agrega, «no sé qué los motiva ni quién está detrás de ese fenómeno pero me imagino que el tema de la inmortalidad tiene mucho que ver, hoy en día ese tipo de ideas han tomado un realismo nunca antes visto y cada vez se hacen más y más posibles», «de modo que la inmortalidad se encuentra gestante en el seno de la iglesia de la oscuridad, que irónico», comenta Aldo, «no quiero sacar conclusiones apresuradas, pero si ese fuese el caso me imagino que las razones por las cuales esas personas se encuentran internadas aquí es por  los procedimientos que se deben estar utilizando», «entiendo…», comenta Aldo.

Aldo y Fedro llegan a un gran salón de aspecto imperial y se disponen en dirección a un ascensor, luego Fedro llama el ascensor y ambos esperan algunos segundos, luego el ascensor llega y se abre la puerta, pues, entran y la puerta se cierra, Fedro dirige el ascensor al piso 14 y ambos vuelven a esperar en silencio por algunos segundos, luego la puerta se abre y Fedro y Aldo penetran en otro salón que está conectado a la terraza y ambos recorren el salón para salir a la terraza. Ya casi van a ser las 6:00 pm y el cielo de Marte se presenta ya despejado y con un intenso rojo y acompañado de una gigantesca luna que parece palpitar frente a Aldo y Fedro. «Qué hermosa vista», comenta Aldo, «sabía que te gustaría», responde Fedro, «¿y en qué íbamos?», pregunta Aldo y reanuda, «ah, sí…pienso que el pecado es la sublimación de lo depravado», «sé a dónde quieres llegar pero prosigue», responde Fedro, «pienso que un término más adecuado para el pecado es “error” pero no se le llama así sino pecado por el prejuicio moral, además pienso que la intensidad de este prejuicio genera una energía simbólica que bien puede complacer a quien perpetra el pecado o irse en su contra, que es lo que conocemos como cargo de consciencia», argumenta Aldo, «en otras palabras se puede decir que sin prejuicio no hay pecado sino error y que sería dificultoso sentir placer por un error», opina Fedro, «también se puede decir que el pecado podría no ser un error sino un acierto», responde Aldo, «podría darse el caso, es por eso que existen las iglesias de la senda de la luz y las iglesias de la senda de la oscuridad, porque eventualmente resultan discrepancias intelectuales y emocionales en relación con la religión», objeta Fedro, «y qué me puedes decir acerca del sexo en relación con el pecado?», inquiere Aldo, «opino que el tema del sexo en relación con el pecado se resume de la misma forma que el tema de la depravación, o sea, que las personas pueden deformar su naturaleza con deseos irrealizables y que en última instancia puedan ser hirientes tanto con ellos mismos como con los demás», argumenta Fedro, «magistral», exclama Aldo, «y encima, el sexo posee una naturaleza banal y efímera, pues, luego del calvario pasional el sexo caerá en una inevitable futilidad, la cual puede desilusionarnos o desilusionar a los demás», concluye Fedro, «es decir que el sexo se censura porque puede avergonzarnos con sus exigencias y defraudarnos con su caducidad y con su intrascendencia», opina Aldo, «en el peor de los casos…», responde Fedro.

Luego hay unos minutos de silencio en los que Aldo y Fedro contemplan el paisaje; «¿has visto la gente del planeta tierra?», pregunta Fedro, «sí», responde Aldo observando la neblinosa metrópolis, «considero que hemos cambiado mucho y que esto se debe al cambio de ambiente», comenta Fedro, «sé a qué te refieres…», dice Aldo, «lo que sucedió en Urano no fue solo una cuestión ambiental», dice Fedro, «el planeta los cambió…y es posible que haya sucedido lo mismo en otros planetas», responde Aldo, «a veces sospecho que la falta de música y de iluminación nos impide convencernos de lo evidente», afirma Fedro y pregunta, «¿hay algo más que quieras decir?», «no podemos comprobar ninguna de estas conjeturas pero creo que las cosas sucedían a una velocidad distinta en Urano, no podría ni siquiera insinuar si eran más rápidas o más lentas de lo normal», responde Aldo, «¿algo más?», inquiere Fedro, «no», responde Aldo fríamente.

Acerca del poema No.50

El poema no.50 trata acerca del bien y del mal, mas aun, este poema es una octava real escrita en versos endecasílabos y sin rima alguna. El tema del bien y del mal es un tema cliché pero de gran trascendencia no solo en nuestras vidas  sino también en la sociedad, a pesar de esto yo opino que no hay mucho que se pueda decir al respecto pero también pienso que lo poco que se puede decir al respecto es inversamente proporcional en relación con el grado de dificultad que representaría llevar a la practica estas apreciaciones.

En el primer verso se afirma que tanto el bien como el mal pueden ser acciones, pues, esta idea esta ligada a lo que expresa el ultimo verso, es decir, estas acciones se consideran como tal únicamente y en relación al orden social, pues, si estas acciones lo afectan de una manera positiva o negativa, tengamos en cuenta que este orden social se puede ver alterado en distintas proporciones, ya sea a nivel individual o colectivo. Para definir lo bueno o lo malo primero debemos enfatizar que estas definiciones se basan en la ética, y que esta ética tiene como objetivo la excelencia del orden social, si bien esta ética puede ser cuestionada al punto de ser rebatida también es cierto que esto no viene al caso, lo que si viene al caso es que esta ética se establece como un manual de convivencia a escala, es decir, tanto a nivel individual como colectivo, por consiguiente, en el caso de que esta ética fuese rebatida esto seria mas un error de quienes la imparten y no del fin para el cual ha sido diseñada. Ahora confesemos la perogrullada de que siendo parte de una sociedad no queremos dolor sino placer, no queremos pobreza sino fortuna pero que en el transcurso de la obtención de estas delicias nos tropezaremos con los intereses ajenos y que bien puede darse el caso de que estos intereses sean totalmente remisos a cualquier cosa que nos concierna, como también puede darse el funesto caso de que los intereses de una persona transgredan los interés de otra persona sean cuales sean estos intereses y que el hecho de vulnerar estos intereses tanto que se nos vulnere es lo que podemos denominar como maldad, en concordancia, si los intereses ajenos tanto como los propios se nutren por el placer de cualquier índole es lo que podemos denominar como bondad, cabe subrayar que de este hilo argumentativo emerge una pregunta curiosa y es, ¿que seria entonces la conveniencia?, la respuesta a esto es que el bien es conveniente tanto para el individuo como para el orden social, en contraste, el mal no es conveniente ni para el individuo ni para el orden social y que si se da el caso de que el bien o el mal es conveniente para un individuo pero es perjudicial para otro individuo entonces a esto lo llamaremos caos, y lo identificaremos como la razón por la cual existe la ética, no obstante existe la creencia de que el bien se hace sin esperar nada a cambio o incluso a expensas del sacrificio personal, a mi parecer no es tanto el hecho de no ser sinceros con los demás y con nosotros mismos en relación con las posibles segundas intenciones que tengamos al momento de obrar de cualquier manera, sino de que es real la satisfacción que subyace bajo estas acciones, tanto que se puedan considerar buenas o malas y que las formas en que se accede a este satisfacción pueden ser muy diversas, como por ejemplo el caso de la venganza, la venganza tiene por objetivo causar algún mal a una persona que nos ha agraviado, y por supuesto, disfrutar la sensación del desquite, se puede sospechar en estos casos que las venganzas son parapetos que utiliza la gente con una moral mas o menos estricta para desfogar sus impulsos violentos contra los demás, en otras palabras, utilizan la venganza como una excusa para dar rienda suelta a su maldad y no ser victima del remordimiento al que los sometería su moral, a mas de los posibles efectos secundarios sociales que esto le pueda acarrear, en contraste, la moral recompensa con placer a quienes sirven a sus intenciones cuales quiera que estas sean, incluso si el individuo no las tiene del todo entendidas o que estas estén en lo cierto o no de acuerdo a las leyes de la lógica, y castiga con remordimiento a quienes infringen sus principios cualesquiera que estos sean, por lo tanto podemos dilucidar que estas acciones de bondad o son un llamado hedónico o son acciones en pro del orden social, en el caso de que las acciones sean en contra del orden social adrede o inconscientemente estas pueden tener argumentos lógicos o no pero tienen su naturaleza hedonista sea por infringir daño a algo o a alguien o desquitarse a modo de venganza, lo cual también denota la naturaleza hedonista de quien realiza dichas acciones y es en este punto en el que podemos afirmar que es conveniente el placer sea de la naturaleza que sea o que se consiga de la manera que se consiga, y cuando digo de la naturaleza que sea me refiero a que también nos es conveniente otras sensaciones placenteras como la tranquilidad o la felicidad, ya que unos consigan o intenten conseguir dichas sensaciones de maneras mas arbitrarias o metódicas, versátiles o infructuosas es un asunto que no voy a entrar a juzgar, a mas, hay otro caso que es bastante particular y que concierne también a la ética y a lo que es el bien y el mal y es el caso de ir en contra de los propios intereses o atentar contra la propia integridad, un ejemplo de este caso es el de la drogadicción, o casos en lo que esta tendencia llegar a ser mortal.

Otra apreciación del poema es que tanto el bien como el mal pueden ser estados de la mente, de acuerdo a lo anterior convengamos que eventualmente las personas intentan, si es que no lo logran, de dar una apariencia filosófica a su proceder, que este proceder no es una improvisación sino la esencia del mas depurado de los razonamientos, y es que esto ocurre indefectiblemente porque todos queremos actuar de manera coherente o por lo menos hasta donde nuestras facultades lógicas lo permitan y mas aun hasta donde nuestros intereses lo permitan, sin embargo, confesemos que hay situaciones, sea que le suceden al uno o al otro, en que las aptitudes lógicas de las personas hacen que este deseo de actuar de manera coherente o elocuente, si se prefiere, se vuelva complejo al punto de ser odioso por su dificultad de apariencia minimalista, pero nos nos perdamos en digresiones ni en minúsculas apreciaciones y retomemos esa idea del poema que nos dicta que la gente puede actuar de una manera que se considere éticamente como buena y aun así sentirse mala y viceversa, en mi opinión este fenómeno es similar a lo que sucede con el apetito sexual, el apetito sexual es el deseo de consagrarse al coito mas no es el coito mismo, no obstante, algunos perciben la sexualidad como una experiencia de placer pervertido y otros como una experiencia sublime, bien pueden argumentar los lectores que el sexo es el mero coito y que son las personas quienes aportan esa atmósfera de perversión o de su sublimidad, lo cierto es que esto no es mas que la prueba de que son estados de la mente, puesto que se puede afirmar que el mero coito nada tiene de sublime ni nada tiene de pervertido y que toda la atmósfera de degenero y romanticismo existe solo en la mente de quienes la sienten, sin embargo y entre paréntesis cabe decir que si existe lo pervertido y si existe lo sublime como lo es el caso de lo que estamos tratando, que es el bien y el mal, sin animo de alargarme en este apartado tengamos claro que lo pervertido es aquello que se ha desviado de su naturaleza y razón de ser y viceversa, y que en relación con el bien y el mal este apunte de lo pervertido y de lo sublime también entra en lo que es el hecho intrínseco y el estado mental, y que al igual que lo he explicado con el tema del bien y del mal lo pervertido y lo sublime puede sentirse sin que en realidad se este realizando un acto pervertido o un acto sublime. Otra precisión acerca de esta idea del bien y el mal como estados mentales es que se deduce que las personas pueden sentirse en la obligación de sentirse buenas, es decir, que no es suficiente con la mera apariencia y que esto tiene como principio el reproche social como efecto secundario de preservar el orden social  o incluso el reproche personal como producto de la moral, es, pues, bastante sensato concluir que esta sensación no es natural sino una reacción a los castigos de la moral, sea que este en lo cierto o no, ahora bien, en relación con la maldad sucede algo similar, la maldad como estado mental o como acción puede aflorar como una reacción ante las restricciones de la moral, como una expresión de rebeldía sea ante las presiones sociales o ante las presiones personales, es elemental concluir que estas reacciones son producto del caos y que la ética no tiene como fin un fenómeno semejante, subrayemos que este caos en tanto a lo mental concierne se debe a principios que no son congruentes con el contexto en el que se desenvuelve el individuo, discrepan con el área cognitiva del individuo, discrepan con el área emocional del individuo a mas que la moral sea cual sea su postura, por ejemplo, estricta con todo lo que son las buenas maneras y los valores tradicionales, o una postura en extremo indolente, vengativa, sarcástica, aun con toda la arenga platónica que se pueda derramar sobre cualquiera de estas dos postura o de cualquiera otra que resultara, puede ser insuficiente y errónea, puesto que no todos los pensamientos positivos son divinos e infalibles o no todo lo siniestro y pesimista es lo que resulta ser cierto a mas que se puede existir en perfecta armonía rodeado de errores de tales dimensiones, como aquellas personas que conviven sin conocerse realmente a base de la mera empatía. Hablando de ética recalquemos que esta tiene como fin el orden social tanto a nivel individual como colectivo pero también recalquemos que esta ética puede y debe cambiar de acuerdo al contexto y que el caos, es decir, la imposibilidad de encontrar soluciones lógicas, dará como resultado las reacciones que acabo de describir, tanto mas y por ultimo, dará como resultado la indiferencia por el caos o las reacciones destructivas, indiferentemente de que se traten de objetivos razonables o mezquinos, tanto que sean situaciones de interés colectivo como personal, subrayemos también que no solo existe una ética diseñada con retazos de la sabiduría popular de Fulano y de Mengano sino también una constitución política, y que si bien se puede dar el caso de que el caos emerja de la inconsistencia de la ética predominante y de la constitución de un estado, también se puede dar el caso bochornoso de que el caos se deba a la mera terquedad, orgullo, incongruencia e incompetencia de la gente tanto como a la de los legisladores o personas que ocupen cargos que incumban situaciones relacionadas.

Prosiguiendo con el tema, otro punto del poema trata acerca de que el bien y el mal bien pueden ser efecto de la incongruencia como ser efecto de la genialidad, de modo que los juicios en este sentido suelen ser un poco patéticos en tanto que es común caer en el error de pensar que si un individuo es bueno esto es por negligencia a la hora de ser malo, de igual manera que se puede pensar que si un individuo es bueno es por supremacía de cualquier índole, en contraste, también se puede pensar que si un individuo es malo esto es por negligencia a la hora de ser bueno y también se puede pensar que si un individuo es malo es por supremacía de cualquier índole, pues, lo cierto es que pueden darse todos los casos, es decir, ser bueno o malo por brutalidad o ser bueno o malo por genialidad, tanto como ser bueno o malo pudiendo ser lo contrario como no pudiendo ser mas que lo uno o lo otro, a mas que se opte por cualquier bando, sea el bueno o el malo por las razones que sea en el caso de que no se pueda ser ni lo uno ni lo otro.

Esta descripción estaría incompleta si no se tratara el punto que versa sobre el porque ciertas personas tienden mas al bien y otras tienden mas al mal, es decir, dejando de lado las personas que tienden a una conducta mesurada en relación con las tendencias hacia alguno de estos extremos, pues, si bien estas tendencias se ven influidas por la ética y por la moral, sea que las que las personas opten por adoptar o infringir la una o la otra o ambas, y por las mas diversas reflexiones, también es cierto que ciertas personas parecen tener una tendencia innata por el bien y otras por el mal, en mi opinión y aunque parezca reduccionista no solo se trata del bien y del mal sino que las personas tienden a todo tipo de cosas con o sin fundamento, de manera innata, como por ejemplo  las comidas que se le dan a los bebes y que aleatoriamente aceptan o rechazan o el arte que las personas prefieren indiferentemente de su calidad, mas no se piense por esto que quiera yo insinuar que las diferencias no existen, un ejemplo perfecto para la ocasión es la herencia genética, se puede suponer y con razón que la tendencia al mal o al bien se debe a la herencia genética puesto que no es ningún misterio que un ser vivo de una raza concibe a otro ser vivo de la misma raza, a menos que haya mestizaje en cuyo caso es común que aparezcan rasgos de las razas relacionadas y también es común que los rasgos de una raza predominen por sobre los rasgos de la otra raza o razas relacionadas, no obstante, si bien esto es comprobable y entendido sin mucha dificultad también es claro que este ejemplo no es como la sumas, es decir, valga la excéntrica comparación al decir que de un hombre y una mujer resulta o lo uno o lo otro, no resulta un híbrido mitad hombre y mitad mujer o que entre una persona amargada y una persona muy festiva no resulta una persona mitad amargada y mitad festiva, o que entre dos personas similares en prácticamente todo a excepción de su sexo no resulta una persona similar en prácticamente todo en relación con sus progenitores, y esto es tanto así que se acepta sin lugar a dudas que los seres humanos no conciben animales ni los animales conciben seres humanos, y que si bien esto es cierto también es cierto que el animal aprende a cazar sin tutor ni maestría como un llamado de sus instintos de supervivencia y como un requisito que exige el medio en el que se quiera adaptar y que por supuesto estas habilidades están supeditadas por sus cualidades físicas, en relación a este ultimo punto fijémonos como los bebes aprenden a hablar para comunicarse ademas de entre las muchas otras cosas que se aprenden en esa etapa y que es congruente deducir que justo aprende aquellas que el medio en el que se desarrolla le exigen y que sus cualidades físicas le permiten, de aquí que podamos concluir la no muy brillante teoría de que si otro fuera el contexto en el que el bebe naciera y otras fueran sus cualidades y limitaciones físicas, muy seguramente otras serian sus habilidades y sus torpezas, pues bien, la idea es que si la herencia genética existe también es evidente que los seres vivos adaptan sus cuerpos y sus habilidades al ambiente en el que se desarrollan hasta el punto en el que la naturaleza se los permita, ademas, habiendo hablado de instintos podemos afirmar que todo los seres vivos quieren vivir, es decir, no quieren morir  y por lo tanto hay un instinto universal de supervivencia, y esto no solo se limita a la muerte sino también al dolor, el dolor de cualquier índole es el argumento por el cual existe el suicidio  el cual atenta contra el instinto de supervivencia pero este suicidio se produce como una salida de emergencia para quienes no pueden poner fin a un tormento y que seguir viviendo es solo alargar una agonía y convengamos que siendo el motivo de este sufrimiento no  solo no poder alcanzar ni el éxtasis, ni el placer somero o tan siquiera la tranquilidad sino ser atormentado por cualquier  cosa externa o interna, real o no, razonable o no, pues, esto hace que dejar de sufrir sea lo mas hedónico y por lo tanto congruente que se pueda hacer, con respecto a los razonamientos que pueda exponer el suicida en pro de su suicidio  puedo afirmar que pueden ser lógicos o no tal como los de una persona que posea todos los supuestos argumentos para vivir y ser feliz, esto nos podría recordar la idea del poema de que el bien y el mal pueden ser solo estados de la mente, mas no subestimemos lo que tanto el orden social como el caos pueden inspirar en distintos caracteres. Es evidente que en el reino animal tanto como el aspecto físico como el carácter es poco diverso o casi idéntico, esto lo digo con animo de retomar el tema de la herencia genética en relación con la idea de que la tendencia hacia el bien o el mal tenga su origen ahí, pues bien, como lo dije anteriormente y como lo ilustre la herencia genética no es como las sumas y que no solo seria obtuso pensar que si los seres humanos conciben seres humanos y los animales conciben animales por lo tanto podamos concluir que si lo anterior es así no hay nada que impida afirmar que sera el mismo caso con el carácter, es decir, que los leones conciben leones y las personas inteligentes conciben personas inteligentes, lo cierto es que en efecto los animales conciben animales y los seres humanos conciben seres humanos pero que si nos centramos en el carácter podemos ver que ciertamente un animal concibe otro animal con un carácter casi idéntico por no decir que igual al de su progenitor pero que no solo es un “argumentum ad logicam” suponer que es así con los humanos, es decir, que un ser humano concibe otro ser humano con un carácter igual o casi idéntico, como el grado de similitud que hay entre la apariencia de los peces o de las flores pero esta vez en relación con el carácter, sino que es evidente que cada persona tiene un carácter propio indiferentemente de el de sus progenitores, sea como una huella digital de su carácter innato, sea por influjo de la sociedad, sea por razonamientos acerca de las mas diversas cuestiones o por todas o algunas de las razones anteriores; es obvio que pueden haber similitudes entre el carácter de un individuo en relación con el de sus progenitores, puesto que se puede ser bueno o malo o a veces bueno y a veces malo, o caer en las excepciones de aquellas personas que llevan alguno de estos dos rasgos a los extremos, osea, las posibilidades que tiene un individuo de tender al bien o al mal se resumen en estas seis posibilidades, por lo que se vuelve una cuestión mas de probabilidades que de genética, como las posibilidades que tiene una persona de ser popular o solitaria o tender a un termino medio entre popular y solitaria, con este ejemplo podemos apreciar de nuevo las posibilidades que en este caso son 3, sin embargo es sabido que hay explicaciones acerca de fenómenos físicos como el miedo o la ira, pero que explicar la ira no explica el temperamento colérico, y que todo puede ser tan sencillo como las ya citadas huellas digitales, sin animo de desmeritar dichos estudios, figurémonos como por ejemplo los homosexuales producen las mismas hormonas masculinas que los hombres heterosexuales, es decir, la testosterona, pero su carácter es femenino o mas exactamente homosexual,  otro apunte acerca de como los factores físicos, genéticos o de cualquier otra índole pueden ser la respuesta de porque las personas tienden mas al bien o al mal es el tema de la fisonomía, la fisonomía ha sido postulada desde tiempos pretéritos como un libro abierto que nos habla acerca del carácter de los hombres, pero ciertamente la cotidianidad nos demuestra unas veces que esta en lo cierto y otras veces todo lo contrario y esto es, según mi dictamen, efecto de las probabilidades, dado que o pueden ser buenas o malas, populares o solitarias, despistadas o calculadores, hurañas o afectivas, agresivas o pasivas, etc, por lo que no queda mas que un puñado de probabilidades de las cuales podemos concluir lo que se vaya a concluir, figurémonos y analicemos cuidadosamente el siguiente ejemplo: imaginemos  cualquier situación en la cual haya que reaccionar de alguna manera como por ejemplo un robo en un banco, pues, si nos tomásemos el tiempo y las molestia de realizar una lista de mil reacciones ante este misma situación no encontraríamos con el hecho de que es difícil encontrar mil reacciones distintas entre si y en relación con esa misma situación, esto se debe a que sobrepasa las posibilidades obvias, como las que enumere hace poco acerca del bien y del mal, las cuales eran,  “ser bueno o malo o a veces bueno y a veces malo, o caer en las excepciones de aquellas personas que llevan alguno de estos dos rasgos a los extremos”, pues este factor es lo que hace que realizar una lista de mil reacciones distintas entre si y en relación con una misma situación se vuelva dificultosa, pues he aquí la explicación, ademas que la lista que resulte pueda resumirse a emociones como el miedo o la sorpresa.

Para concluir podemos decir que el bien y el mal pueden ser actos, estos actos se califican como buenos o malos de acuerdo a como afecten el orden social sea a nivel individual o colectivo, se entiende que el bien o el mal pueden ser estados de la mente y también se entiende que se puede ser bueno o malo en concordancia o en contraste con estos estados mentales como lo dice el poema, hacer el bien y sentir el mal o hacer el mal y sentir el bien, como hacer el bien o el mal y no sentir nada, se concluye también que en cuanto a los seres humanos se refiere el rasgo que hace que el mal sea considerado mal es en si la destrucción y el rasgo que hace que el bien sea considerado bien es la creación, sea a nivel físico o mental, por lo que podemos afirmar que la máxima expresión del bien es la creación y la máxima expresión del mal es la destrucción, por consiguiente los estados mentales de bondad y maldad son el estado embrionario tanto del bien como del mal, en el caso en el que se argumente que se pueda crear y destruir sin sentir nada o crear con maldad y destruir con bondad esto es por el prejuicio de lo que se debe sentir cuando se es malo y cuando se es bueno, a mas de la expresión patética a la que pueden llegar tanto la filantropía como la misantropía y que bien pueden estar alejadas tanto de la creación como de la destrucción; los extremos del bien y del mal son justamente mitificados por los efectos que pueden generar en la sociedad pero que en esencia no son distintos a otros fenómenos como la hipersexualidad o el intelectualismo. el hedonismo aparece en este contexto como el argumento de los estados  también se puede concluir que la ignorancia o la genialidad no aseguran la tendencia hacia el bien o hacia el mal y que tanto el bien como el mal se pueden justificar pero que ante la sociedad prima el orden social por encima de las conclusiones personales, justificadas o no y prima incluso por encima del caos y lo que resolver este caos pueda significar. Popularmente para dictaminar si un acto es bueno o malo se tiene como factor primordial la intención, esta intención es la que explica el porque el animal no es malo en cuanto caza a otros animales, puesto que su ignorancia lo hace inocente del mal a mas que se trata de su supervivencia en un medio en el que si existiera la ética esta lo justificaría, sin embargo, en la sociedad el asesinato es comúnmente castigado indiferentemente de la ignorancia que en el caso anterior justificaría su inocencia y por último se puede decir que la bondad o la maldad se puede sentir en su máxima expresión sin que teóricamente se apliquen todos los factores posibles que se puedan aplicar a la hora de concebir tanto la bondad como la maldad.

Acerca de la belleza

La belleza es el estado alfa de la armonía en cualquiera de sus formas, entiendase por armonía aquello que es adecuado de modo similar al de la tecnología, de aquí que podamos afirmar que la belleza es un estado que se puede manifestar en todo lo que es real, y lo que es real es aquello que existe sea que lo conozcamos o no, lo entendamos o no o que sea asimilable para los sentidos o no, es decir, la belleza no es en sí el elemento por el cual se manifiesta, este elemento es un medio pero no es la belleza misma. Para poder hacer una crítica objetiva acerca de la belleza debemos tener en cuenta aquello que la hace mas o menos bella, estos factores son según mi dictamen los siguientes: el grado de armonía producto de la ausencia de errores, las caracteristicas que demostraran que aquello que se considera bello es único de una manera positiva y respecto a las demás cosas con que se pueda comparar, también la fuerza que otorga la abundancia positiva, es decir, no la abundancia mole y engorrosa y por último, lo que aquí denominare como elocuencia.

Un caso que resulta en suma pertinente es el de la música, en la música podemos con sano criterio subrayar la obvia diferencia que hay entre la música y el instrumento, no obstante, esto es solo el principio, podemos entrar a criticar mas a fondo lo que son las leyes que rigen a la música y que la hacen armónica, tal como es el caso de la afinación de los instrumentos, el estudio de lo que es la ciencia de la armonía o el fenómeno de los compases. Luego de hacer notar la diferencia entre la música y el instrumento nos percatamos que estos factores son herramientas cuya razón de ser es acercarnos a la belleza, y es justo aquí donde diferenciaremos lo que es armónico y por lo tanto bello de lo que es el mero orden; sin ánimo de perderme en ejemplos y rodeos, me doy la licencia de presentar otro ejemplo que me parece bastante pertinente y que pasaremos a compararlo con otros casos de la misma naturaleza, observemos como en la literatura se manejan conjugación de verbos, reglas de acentuación, figuras retóricas y elementos de la lógica como las falacias, y que sin embargo estas herramientas no nos convierten ni en escritores ni nos convierten en oradores pero si nos acercan a lo que se ha tomado por bello desde el punto de vista literario; un caso más extremo es el del políglota, quien hablando varios idiomas no tiene, o no por esta facultad tiene la habilidad de decir cosas ciertas, y aceptese o no, pues, que es cierto que nada es mas bello que lo cierto, y que si esto es así, no solo lo falso es feo sino débil en tanto que sea vencido por lo cierto.

Analicémos ahora la elocuencia, que como ya había expresado, es uno de los factores a tener en cuenta a la hora de criticar o de juzgar lo que sea que se vaya a criticar o a juzgar sobre si es bello o no. La elocuencia es tratada formalmente en el género literario que se conoce como oratoria, ésta oratoria tiene como objetivo la persuasión y la elocuencia aplicadas al discurso hablado, en razón de que este no sea innecesariamente lacónico ni extravagantemente extenso, en que lo conciso prime por sobre lo vago y sobrentendido y que si en algún momento hay un comentario o expresión vaga, ésta esté justificada como un recurso retórico, conviene observar el tema de la armonía en relación a la clase y número de ornamentos retóricos que se utilicen, puesto que no hay un número de ornamentos que nos asegure la belleza de un discurso, ora que sean muchos, ora que sean pocos, aún con todo, como ya lo he comentado antes, el orden es una herramienta que nos acerca a la belleza pero no nos la garantiza, y por otro lado, otro factor a tener en cuenta es el tono con que se habla o el ritmo con que se cambia de expresión, pues, esto es un fenómeno que se da espontaneamente en toda plática, momentos en los que el discurso cambia su tono, de una  expresión neutral a una expresión sarcástica o de sinceridad o de autoridad o cualquier otra que surja, figuremonos ahora el caso de que si el orador utilizara todas las expresiones mencionadas en un discurso, esto no aseguraría la belleza de su discurso. Otro factor decisivo a la hora de juzgar un discurso son sus argumentos, en relación con los posibles errores de lógica como también los datos en los cuales se apoya la postura que se defiende, como es natural, la verdad será  la mejor columna de cualquier discurso que se recite y que como ya  lo he expresado antes, esta verdad será bella en relación con la mentira, en razón de que la mentira no puede rebatir a la verdad, porque la verdad es solución y la mentira es error, y es propio de la belleza la ausencia de los errores. Otro factor de los muchos que pueden resultar de este  ejemplo acerca de la oratoria en relación con la belleza es el circunstancial, o sea, cuando se dice, donde se dice o a quién se lo dice, pues, todos conocemos  frases como “el momento indicado”, ciertamente hay casos tan extravagantes de momentos indicados como aquellas situaciones en que una persona se gana  la lotería, como momentos inoportunos como aquellos momentos en que las personas pierden su vida en un accidente automovilístico, es, pues, bastante evidente como la belleza se manifiesta por medio de lo que podemos llamar perfección, o mas pomposamente, como un refinamiento de la realidad.

La belleza de las emociones tiene una explicación similar a la de los argumentos en la oratoria, comparemos las emociones intensas como el vértigo con la expresión violenta de los argumentos, esta expresión violenta no agrega ningún peso a la veracidad de lo que se afirma, del mismo modo el vértigo suele ser una emoción intensa pero efimera, sin embargo, no se tome a la ligera estas apreciaciones, la expresión violenta y apasionada de los argumentos en el discurso a veces suele incluso persuadir aunque estos argumentos infrinjan las leyes de la lógica, a más, que suele suceder que esta expresión violenta puede incluso prescindir de los argumentos y persuadir al espectador mas desprevenido, e incluso al espectador diestro en los razonamientos y que cede ante el pathos y la catarsis, de modo similar sucede con la lubricidad, ciertamente la lubricidad es una emoción efimera y que persuade sin otro argumento que su violencia, pero no nos perdamos en moralismos y aceptemos que incluso en la lubricidad hay momentos de intensidad vana, de orgasmos producto sólo del estímulo o del vicio, como es el caso de la masturbación, es lo que podríamos denominar como hedonismo superfluo, por otro lado, es sabido que argumentar no es fácil y que el esfuerzo en argumentar no es algo visualmente impactante como lo es la fuerza física, de aquí que hagamos otra analogía con relación a lo que es entender las verdaderas intenciones de la lubricidad, intenciones que están ocultas a base de la inmadurez emocional de la persona, que no las ve en sí mismo y no las comprende no por negligencia sino por incapacidad, en otras ocasiones estas emociones están restringidas por el sentido común, como por ejemplo las personas que desean amantes mucho más atractivos que ellos y que se resignan o bien se autoengañan al creer que desean a las personas que le son socialmente asequibles, esta falta de entendimiento sobre las emociones es lo que aquí comparo con la falta de virtud argumentativa, la lucidez en este apartado nutre a la belleza y por consecuencia, la vaguedad y la falta de entendimiento es lo que resta belleza tanto al bagaje emocional como a la destreza argumentativa, entonces de aquí que resaltemos lo que en un principio diferencie como abundancia positiva y no una mole engorrosa, entre la emoción violenta y la emoción profunda, y no nos pongamos en posición de defensa en relación a las connotaciones ceremoniales que nos trae a la mente el termino “profundidad”, esta no es otra cosa que una visión mas depurada de los fenomenos emocionales, tal como el logos es el pilar de la argumentación, lo contrario sería la estupidez que ralentiza y enloda la visión que a su vez es lo que impide la optima argumentación, sin contar con obviedades como la del datismo necesario para argumentar, sin embargo el mero datismo es insuficiente tanto para la argumentación como para la belleza emocional, el datismo es como quien lee un texto en otro idioma y que no entiende, en relación con la belleza emocional es muy fácil deducir que muchas respuestas acerca de las emociones y de los sentimientos y de la vida misma nos son proporcionadas desde muchos medios desde nuestra infancia, pero que el poseer las respuestas no nos hace mas conscientes.

En el arte es popular la filosofía de transgredir las reglas mediante el dominio de las mismas y de este modo trascender en lo que es el estilo, de aquí que el poder transgredir las reglas propias de un arte lo podamos considerar como fuerza, y es fuerza en relación con la impotencia en la que se ve la brutalidad de no poder hacer lo mismo, también podemos concluir que este trascender no es otra cosa que una respuesta y una ausencia de errores y que por lo tanto este sea el argumento para denominarlo sin duda como un paso adelante en el camino por alcanzar la belleza. Sin embargo y para más contrariedad de este asunto, el hecho de transgredir reglas preestablecidas tampoco nos asegura la belleza, en el ámbito musical, por ejemplo, no siempre son los mejores músicos quienes hacen aportes en lo que respecta a la ciencia de la armonía musical o a los patrones rítmicos o a las formas musicales, y que bien se pueda alcanzar la belleza en este contexto sin transgredir practicamente nada, no obstante, pueden darse ambos casos, el de la innovación, que es parte del estilo, o sea, aquellas caracteristicas que demostraran que lo que se considera bello es único y de una manera positiva y en relación con las demás cosas que se le pueda comparar, y el caso del talento que vendría siendo la expresión de la belleza por medio del intelecto. Otro factor a tomar en cuenta a la hora de criticar cualquier cosa que se tenga por bella es la catarsis, puesto que no necesariamente tiene que haber una catarsis para que algo se considere bello, bien puede ser bello sin inspirar nada, esta catarsis está íntimamente ligada a los intereses de las personas, aunque es bastante obvio que hay temas mas emotivos que otros, este apartado nos trae de nuevo otra contrariedad y es que con catarsis y todo la belleza puede seguir estando ausente, porque los temas, en cuanto al arte se refiere, no son la belleza misma del arte, es lo que en oratoria se conoce como apelar a los sentimientos, no obstante, estos temas son estereotipados con la intención de capturar la esencia de la belleza, sea que se utilicen temas emotivos y la obra sea de gran calidad o sea que utilicen temas emotivos y solo sea un vano intento por alcanzar la belleza, un caso similar es el de las combinaciones de los colores, pues, es bastante congruente pensar que no existe un color más hermoso que otro color, ni que tal combinación de colores es la perfecta, esto no es otra cosa que los recuerdos de combinaciones bellas de colores, normalmente provenientes de mentes maestras, y de que estas combinaciones se inmiscuyan en la sociedad, pero estas combinaciones no fueron bellas sino hasta que alguien con su genialidad las concibió, este mismo caso sucede con la filosofía, la cual se adentra en la cultura popular, al dispersarse por medio de los libros y las películas, las canciones, y frases como “carpe diem” son una pequeña muestra de este fenómeno.

Un caso bastante ilustrativo acerca no solo del equilibrio que posee la belleza y que no es el mero orden, sino también de lo adecuado o inadecuado de los temas es el caso pintoresco de la caricatura: imaginemos una caricatura cualquiera, cuyo personaje tenga una cabeza grande en relación con su cuerpo, ahora imaginemos como es predecible, y que sin ser caricaturistas podamos hacer un esbozo mental de como la belleza se va a manifestar con su equilibrio cuando aparezcan unos ojos enormes y una boca pequeñita, o una manos grandes y unos zapatos descomunales, he aquí un ejemplo de como la belleza se auto equilibra, y resulta muy fácil entonces comprender que cuando esta belleza se manifiesta puede hacerlo de muchas maneras, no obstante puede resultar un poco burdo un ejemplo como el de una caricatura, esta sensación de tosquedad nos viene a la mente porque aún con el equilibrio que hay en la fisonomia de la caricatura hay otros factores que afectan la belleza de la caricatura, esos factores son por ejemplo, la temática, es decir, que una parodia que solo cumple una función de parodia le da un color a la obra un poco informal, como algo que no debe tomarse en serio, pero a este comentario podemos alegar que hay cosas que nos aparecen como serias y que no nos inspiran esta sensación de importancia, lo que viene al caso es siempre la cuestión del equilibrio, o sea, para solventar ese color informal de la obra caricaturesca tendríamos que abarcar un tema mas formal y argumentar el porqué se caricaturiza, ejemplos muy comunes son las caricaturas sobre temas políticos, por lo que en muchas ocasiones en este oficio resultan casos que o bien se salen de las manos de las personas a cargo o cometen errores humanos, pero que humanos y todo pueden resultar brutalmente desastrosos y muchas veces generan conflictos tanto hacia los mandatarios como conflictos entre la misma gente del pueblo, esto argumenta la parodia y enriquece el equilibrio y nos acerca por tanto a la belleza, sin embargo sigue siendo trascendental el factor primero de la imagen, puesto que estamos hablando de un arte totalmente visual, pero he aquí otro punto que nos hablará del equilibrio, pues, el talento del artista debe ir por congruencia con el matiz de sus temas o con el de la voz con que hable, o sea que no viene al caso de que un talento enorme se vierta en unas sátiras, sin embargo y para mas contrariedad que existen y no pienso nombrar los casos, en que pequeños talentos se vierten en grandes cuestiones o se expresan en voces que no les son propias y terminan pareciendo simuladas, esto se conoce como grandilocuencia, sin embargo, a este punto podemos imaginar que la belleza es lo sufientemente basta como para crear canones de belleza que resulten contradictorios, como por ejemplo, las novelas que resultan forsozamente cursis, la música que resulta desaforadamente violenta, las películas en extremo sangrientas y que siendo desarmónicas se pueden considerar hasta cierto punto como bellas, en relación con el grado de belleza al que pueden llegar los otros factores a tener en cuenta a la hora de juzgar este tipo de obras.

En resumen podemos decir que la belleza es el estado alfa de la armonía, esta se autoequilibra dependiendo del medio por el cual se manifiesta, y es tan variable como variable sea el medio por el cual se manifieste, también podemos decir que la belleza no tiene otro sentido que ser armónica al punto de alcanzar su esplendor, tal como cualquier ser vivo que se desarrolle por completo, en los casos que posea un argumento es porque se ha manifestado por medio de la razón o por un medio que conste de alguna parte que sea argumentativa, tal como la belleza tendrá un sonido mientras se manifieste por medio de la música o por un medio que conste de alguna parte que sea sonora, también se puede decir que la belleza puede no excitar a todos y seguir siendo belleza, tal como a mucha gente le es indiferente las obras maestras de la gastronomía, y que lo preciosista resulta de la exageración de un canon de belleza del mismo modo que el orden trata de emular la armonía.

Acerca del soneto No.20

El soneto No.20 está escrito en versos alejandrinos y no posee rimas consonantes o asonantes, también cuenta con un estrambote, es decir, una estrofa que se agrega al final de un poema y que por lo general aparecen en sonetos para darle un tono irónico, según se dice; el estrambote está escrito en versos endecasílabos y no posee rimas consonantes o asonantes. Este soneto está un poco más alejado de lo que venía escribiendo, es fácil apreciar una continuidad más marcada en cuanto a lo que expresa, tal como si declamara una idea, este detalle también lo diferencia de los sonetos anteriores que comúnmente se intrincan entre metáforas, hipérboles, imágenes, comentarios y lo que podríamos denominar como sinonimia, todo esto corta la continuidad, pues, si se diera el caso de que tratáramos de exponer una idea o un argumento, no obstante, se entiende que  la poesía no es un medio de reflexión, como lo serían los textos de un gurú y tampoco cuenta historias por lo que no se ve obligada a tener dicha continuidad, sin embargo en el caso de las reflexiones, existen poemas de carácter reflexivo como también existe prosa escrita de una manera bastante poética. La temática del soneto es el desarrollo personal de la especie humana, o en palabras más castizas, lo que conocemos popularmente como madurez, pues, se cuestiona la manera cómo se llega al desarrollo y hasta qué punto nos podría llevar este desarrollo, también se cuestiona si es posible nacer desarrollado, así sea en diversos porcentajes, es decir, no nacer con un desarrollo del 0%, esto en relación con la experiencia, es decir, nacer más o menos desarrollado sin necesidad de la experiencia, además, si es posible entender cuestiones sin haberlas vivido, esto en contraste con la idea de que las personas se desarrollan poco a poco por medio de la experiencia y el razonamiento.

El soneto inicia con una comparación entre el desarrollo humano y una paleta de colores, en el sentido que nos nutrimos como individuos a base de experiencias y que estas experiencias actuarían como colores en una paleta cromática, es decir, que entre más experiencias tengamos en la vida más amplia será la gama de colores de nuestra paleta, por otro lado explica que para poder acceder a los colores, dicho de una manera metafórica, es necesario reflexionar acerca de todas estas experiencias para poder entenderlas, o para mejor entender, para degustarlas y no tragar sin entender, asimismo hay una diferencia entre ver y observar, por ejemplo, en un momento cualquiera, siempre y cuando tengamos los ojos abiertos veremos muchas cosas pero la atención se centrara necesariamente en un solo punto, es justo eso lo que observamos y lo otro es lo que vemos, es decir que sin el punto donde se centra nuestra atención, y que es a lo que llamamos observar, no podríamos asimilar aquello que vemos, o no asimilarlo de la mejor manera, como por ejemplo si vamos caminando por la calle mirando hacia adelante, es de esperar que hayan casas y las percibimos, sabemos que están ahí sin observarlas, pero son cosas que damos por sobreentendidas porque ya las hemos experimentado antes, y que si nos preguntasen por los detalles de las casas muy seguramente no podríamos dar ninguna seña a menos que nos hayamos detenido por un instante a detallarlas. Prosiguiendo con el tema de las vivencias y haciendo una comparación con lo anterior dicho, siempre y en todo momento, consciente o inconsciente vivimos todo tipo de experiencias pero por cuestiones de la cotidianidad nuestra atención no se fija en esos detalles porque personalmente los consideramos irrelevantes, sin embargo, aun cuando se dan los casos de sucesos que atraen nuestra atención, tampoco suele ser fácil asimilarlos; tal es caso de los conflicto sociales, en los cuales las personas no suelen estar abiertas a dar razones, a más que aunque las tuvieran, esto no es una prueba de que sean correctas y más aun contando que fueran sinceras, de esta suerte es como todo esto difumina la manera en que percibimos el mundo, porque vemos sucesos de los cuales normalmente no tenemos explicación detallada, y que como ya hice notar, aun si nos facilitaran las explicaciones, esto no nos aseguraría que dichas explicaciones sean de fiar, por lo que la gente opta por sacar sus propias conclusiones de lo que pasa. Otros casos que se dan, por ejemplo, es que sean los otros quienes posean argumentos contundentes y que seamos nosotros los que se vean incapaces de asimilarlos, o al contrario, que seamos nosotros dueños de la verdad respecto a un tema determinado y los otros no cuenten con las facultades para entender nuestras razones. Podemos decir que para teorizar un conflicto es necesario contar con lo que piensa el contrario, saber si esto es cierto o no, y por otro lado, tener la certidumbre de que si lo que uno mismo piensa es correcto  o no, pues, en relación con los argumentos del contrario, y esto no es más, según el soneto, que un color, en este caso estaríamos hablando de un color frío, es decir, de un color negativo del cual nos dotaría la experiencia de vivir ese conflicto, pues para entender este tipo de situaciones es necesario vivirlas y saber que las provoca, que las alimenta y que las puede solucionar, y es en ese momento en el que obtenemos el color, pues, por medio de la experiencia; otra cuestión acerca de la metáfora de los colores son los matices que conforman a su vez la gama, o sea, en relación con lo anterior dicho sobre los conflictos, podemos pasar de una situación como una broma que no nos haga gracia a una situación como la de una guerra mundial, es, pues, necesario entender que ambas situaciones pertenecen a un mismo color porque ambas son conflictos, pero que se diferencian en intensidad, del mismo modo como un color puede llegar a tener muchos matices aun siendo el mismo color.

La idea de que somos como una paleta de colores surge cuando nos percatamos de que no todos asimilan las situaciones con la misma versatilidad, observemos como hay quienes tienen una gran empatía en cuanto a los temas amorosos se refiere, otros tienen gran talento para lo que es la cópula y el erotismo, algunos otros parecen haber nacido dotados de ambición y suerte para los negocios, otros nos dan la impresión de saberlo todo, otros parecen ser hijos de marte y nacidos para la guerra, y en ocasiones podemos notar que si los cambiamos de ambiente parecen torpes, pero paralelamente a esto hay quienes se desenvuelven con fluidez en diferentes ambientes y esto nos hace pensar en la obviedad de la experiencia, se piensa por eso que si alguien asimila y conoce un ambiente en concreto, como por ejemplo uno tan sencillo como un cálido ambiente familiar con todas sus costumbres y excentricidades, esto es, pues, porque se ha nutrido de la experiencia; naturalmente reaparece el tema de los matices, ciertamente una cosa es no sudar porque se habla de un tema sexual y otra muy distinta es ser una estrella de la pornografía, del mismo modo una cosa es subir el volumen de la voz en una discusión que surge en un momento cualquiera y otra es estar a la cabeza de un grupo guerrillero, esto en cuanto a las experiencias y a la intensidad, del mismo modo podemos tratar las emociones y los sentimientos, ambas podemos clasificarlas como colores y que estos colores a su vez puedan ramificarse en matices, en concordancia, pensemos en sentimientos y emociones como el amor, la amistad, el rencor, el odio, la ternura, la vanidad, el miedo, el egoísmo, la solidaridad, la impotencia, la indignación, la envidia, etc., Todos estos sentimientos y emociones y cualquier otro que surja puede catalogarse dentro de los colores y dada su intensidad, asignarle un matiz, pues, dentro de la metáfora de la paleta cromática. El soneto también nos dice que con la paleta cromática nosotros recreamos nuestro devenir, es decir, que nuestra vida es como nuestra obra de arte hecha con todo lo que somos, y dentro de este contexto, ¿qué otra cosa podríamos ser sino lo que pensamos y sentimos?, pues si sentimos y luego sacamos conclusiones o sacamos conclusiones y luego sentimos, según sea el caso, y basado en cualquiera de estas dos opciones nos comunicamos con el ambiente y procedemos, y este proceder es seguido o choca con el proceder colectivo, ciertamente esto  no es otra cosa que lo que tenemos por vida, pero como una pequeña digresión acerca de la vida en relación con la metáfora de la paleta cromática, habría que decir también que aun contando con la paleta cromática completa, nos veríamos como un pintor con una gran paleta de colores, es decir, subyugados a lo que es el talento, pues no son los colores ni el pincel lo que hacen maestro al pintor, sino su talento, por consiguiente, si tuviéramos la susodicha paleta cromática completa necesitaríamos el talento para vivir, sin embargo, el pintor no se debe enfrentar más que a su lienzo para lograr su objetivo que es crear una obra maestra, parece perfectamente claro que en comparación con la vida las cosas son distintas, porque el lienzo sería el mundo, además de proceder de una familia, de un país, etc.

Al llegar a este punto, si se hace bien el recorrido, es fácil concluir que no utilizamos gran parte de lo que podría llegar a ser una paleta cromática completa, puesto que si es cierto que en la vida no se entienden muchas cosas y que en muchas ocasiones este estupor es la causa de algunos problemas, y que en algunas otras ocasiones estos problemas llegan a niveles quijotescos, anotaré que también es cierto que no entenderemos todo ni es del interés de muchos, creo yo, entenderlo todo, igualmente no creo que sea del interés de muchos vivirlo todo. Si recordamos la reflexión acerca del soneto No.15, tendremos en cuenta la afirmación de que la verdad existe en relación con la pregunta, basándonos en esta idea podemos imaginar que las preguntas que pueden resultar de cualquier cuestión son infinitas, tan infinitas como la imaginación humana lo permita, desde entender las cuestiones más obvias, las más inútiles, otras quizá disparatadas, hasta las más complejas, sin reparar que estas sean trascendentes o no, además de tener que responder por todo tipo de cuestiones sobre todas las situaciones que se puedan concebir en cualquier instante de la humanidad o del universo, asimismo responder paradojas, contradicciones, ambigüedades, y también responder sobre aquello que hubiese sucedido en determinados casos si se hubiera actuado de manera distinta y analizar todas las posibles opciones, lo que daría por resultado una apariencia de infinidad de opciones y que sin necesidad de ir muy lejos, saber a ciencia cierta que podría pasar con nosotros si hiciéramos cualquier cosa; puesto que estamos acostumbrados a lo cotidiano, ciertamente hay muchas cosas que no trasgreden la realidad y que tienen mucha apariencia de imposible y que si hiciéramos esto o aquello, nosotros o los demás podríamos igualmente lograrlas, pero esto no es otra cosa que entrar en el mundo de las probabilidades y no solo eso, las situaciones posibles en cualquier lugar son demasiadas, desde las situaciones más bizarras, las más inútiles y hasta las más incongruentes, ahora para tomarnos la molestia de analizar a fondo todas y cada una de estas probabilidades y ampliar la gama de situaciones a las más útiles y soñadas por la humanidad, esto es algo que no creo que sea del interés de mucha gente y asimismo concluyo de nuevo que es creíble que no sea del interés colectivo vivir todas las experiencias que son posibles en cualquier tiempo y en cualquier lugar; es muy sabido que el dinero, los viajes, la familia, el sexo, la fama o el poder son experiencias muy apetecidas por la mayoría, al punto de volverse un objetivo de vida, pero como ya hice notar, estas no son las únicas experiencias que existen, cualquiera que siga el hilo al pie de la letra podría hacer una lista de miles y quizá millones y millones de experiencias que pueden surgir en la vida de cualquier persona que haya existido, exista o vaya a existir en este mundo o cualquier otro, así, notaremos que este número de experiencias que he enumerado es nada en relación con el número de experiencias posibles dentro de este contexto; para no escatimar en ejemplos y sentir su abundosa multiplicidad, tengamos en cuenta otras experiencias como ser un genio, ser polígamo, padecer todas las enfermedades,  verse todas las películas que existen, leer todos los libros que existen, conquistar el mundo, morir virgen, ser popular, alcanzar la iluminación, no entender nada, ser inválido, ser muy feo o ser muy atractivo físicamente, visitar todos y cada uno de los lugares del mundo, incluidas las casas y edificios con sus respectivos cuartos y todo tipo de montañas, montes, paramos, cañones, cordilleras, cavernas, lagos, ríos, mares y océanos, igualmente visitar todos y cada uno de los rincones del universo, y siempre se crea en dichas cosas, visitar todos y cada uno de los rincones de los universos paralelos, también conocer a fondo todas y cada una de las facetas de todas y cada una de las personas que existieron, existen y existirán, o probar todos los platos típicos del mundo y de ahí, probar cualquier cosa que pudiéramos comer, incluyendo animales, insectos, personas, plantas, metales, químicos y más aún, y ya antes mencionado, tener sexo con todas las personas que existieron, existen y existirán, sumando experiencias como ganar todo lo que se puede ganar y perder todo lo que se puede perder, sin dejar de lado otras experiencias como escuchar toda la música que es posible concebir, y sin ser suficiente, asimilarla por completo tal como un músico lo hace, y bueno, así sucesivamente, con esto en mente es mucho más fácil seguir haciendo un listado mental de todas las experiencias posibles, y de nuevo volver a la conclusión de que no es de interés de muchos, por no decir que no es de interés de nadie vivir todo ese cúmulo bastante irreal de experiencias, quizá muchas parezcan tentadoras pero igualmente cualquier persona entraría en razón y se quedaría con las más populares en la sociedad, a más que se quede con una o dos como el amor y el dinero,  y es por este tipo de debates que se han estereotipado, sea adrede o no, las más comunes y asequibles para la mayoría.

Teniendo en cuenta la metáfora de la paleta cromática, podemos concluir presumiblemente que su gama puede llegar a ser muy vasta y de que muy seguramente, y sin caer en una generalización apresurada, la mayoría de personas  dado que no viven y sienten todas estas cosas y dando por hecho de que estas cosas son vivencias, sentimientos y emociones, que es justo aquello que enriquece nuestras paletas cromáticas, es decir, nuestro acervo personal, no alcanzarán a ampliar mínimamente su paleta cromática, pues en relación al desarrollo que en teoría podrían alcanzar, más aún si a los colores de esta paleta cromática le sumamos su sinfín de matices, que dentro de este contexto los comparamos con la intensidad de las experiencias, sentimientos y emociones; si tomamos en cuenta que la persona que somos es un cúmulo de experiencias, sentimientos y emociones que influyen o son influidas por nuestro intelecto, y sobre todo, somos el resultado de la marea de esto mismo en relación con las demás personas, y como este cúmulo, siendo el director de nuestros actos en la sociedad, ha recreado nuestro pasado y escribe al dictado nuestro devenir, podríamos así, y basándonos en lo anterior dicho, visualizar que tipo de persona seríamos si fuese posible vivir todas y cada una de las experiencias que ya hemos citado, y como expliqué al principio y como se aclara en el soneto No.20, sobre todo entender estas experiencias, asimismo sentir todos esos sentimientos y emociones en sus más altas y bajas frecuencias; si es cierto que la evolución personal es producto de la experiencia y del entendimiento, podemos así imaginar que el desarrollo con una gama de colores como la propongo sería una evolución superior, sin embargo y a pesar de todo, la humanidad se ha desarrollado tal como la vemos hoy en día, sin que nadie haya hecho una cosa tal, dejando de lado su imposibilidad.

 Ahora, si esto no es importante, ¿a qué viene que alguien haga tales suposiciones?, o sea, no es un secreto para nadie que muchas veces nos gustaría entender los motivos ajenos, tanto así que todos conocemos ese mito fetichista e inmerso en la sociedad y producto de la cultura popular de poder leer la mente ajena, pues, sobre todo cuando se está en medio de un conflicto queremos entender los verdaderos motivos que lo provocan y obviamente como solucionarlo, pero la facultad fantasiosa de leer la mente no es suficiente puesto que, y aunque se dude de su veracidad, es un arte también entenderse a sí mismo, lo que influye directamente en la manera en que nos desarrollamos en el ambiente, y que como muchos lo habrán notado y de hecho lo practicarán, verse en la penosa situación de crear un personaje ficticio para poder interactuar en la sociedad, claro está que hay de instancias a instancias y no siempre es necesario mostrarnos tal cual somos en realidad, tal es el caso de los personajes públicos, que no solo no viene al caso hacer una exposición acerca de su vida y demás, sino que siendo personajes públicos tampoco es muy elocuente, a menos que su oficio radique en dar a conocer su vida,  sin embargo notemos la diferencia entre ser reservados a fuerza de coherencia con las situaciones y ser reservados, por no decir falsos, por no saber interactuar con el ambiente, a fuerza de caer en errores, de evidenciar la falta de entendimiento con lo que pasa y con lo que son las personas que lo rodean,  y de aquí que aparezcan mañas como hablar por medio de la psicología inversa y cuando tampoco se cuenta con el talento para la oratoria, moverse a fuerza de imagen, es decir, optar por una apariencia que haga las veces de discurso y de aquí que puedan darse los casos de dar una imagen que no se quiere dar, y dado lo extravagante de esta estratagema, sea bastante común que la gente mal interprete una imagen que pretende hablar por sí sola, pues la frase célebre que nos dice que una imagen vale más que mil palabras no solo subestima la oratoria, sino que da por hecho que quien da la imagen en ningún momento está en un error, también da por hecho que la imagen es adecuada para expresar lo que se quiere expresar y también da por hecho que la persona entenderá el mensaje, y aunque puede darse el caso que todo cuadre a la perfección también puede darse el caso que la persona que da la imagen esté en un error y dé una imagen que no tiene nada que ver con el error que quiere expresar y para rematar, que la persona que recibe la imagen tampoco entienda, pues, si en algún momento no he parecido elocuente en cuanto a lo que es una confusión colectiva, creo que con esto queda claro lo que es; en estos casos suele suceder que la gente opte por no darle importancia al problema, cualquiera que sea y no desenredar el nudo, pero desde un punto de vista colectivo suele suceder que esta confusión crece en la sociedad y es en estas situaciones en que las personas querrán entender el sentir ajeno y sus motivos, personalmente opino que la falta de razón y experiencia que es de lo que trata todo esto, de riqueza cromática por decirlo de alguna manera, hará que las personas creen una realidad mental bastante extraña, lo que dará por resultado un particular y predecible comportamiento restringido con respecto al ambiente o un proceder extraño en relación con la verdad intrínseca, como por ejemplo, si alguien preguntara la hora en medio de un incendio, uno en sus cabales llegaría a la conclusión de que esta persona no está ubicada, no se crea que por esto quiero decir que las personas solo piensan disparates puesto que muchas veces la gente se queja con motivos y a veces la realidad se nos presenta bastante desalentadora, digo, pues, que no insinúo que cualquier cosa mala que sucede es producto de una imaginación atrofiada, lo que digo es que una situación puede llegar a ser muy compleja si se le estudia con minuciosidad, pues, si diferenciamos los hechos de lo que la gente dice, y esto de lo que piensan y a su vez discernimos si lo que piensan es correcto o no, sin dejar nunca de tener en cuenta lo que hacemos, lo que decimos, lo que pensamos, y si lo que pensamos es correcto, y aún más si tomamos en cuenta lo que los demás puedan discernir acerca de nosotros y lo que es más difícil, contar con los argumentos, con las pruebas y medios de todo tipo para corroborar todo esto; esto en relación con el porqué hablar de algo que dada su imposibilidad, no es de interés general.

Otra cuestión que trata el soneto No.20 es el desapego tal y como se conoce en el budismo, pues, teniendo en cuenta todo lo dicho anteriormente con respecto al desarrollo que nos provee la experiencia, los sentimientos y las emociones, el soneto nos pregunta si el desapego no es otra cosa que renunciar al desarrollo que nos darían estas experiencias y que bien entendidas, nutrirían nuestro acervo cromático; es factible pensar que este tipo de creencias no estarían de acuerdo en nutrirse de experiencias negativas, sin embargo, ¿qué clase de personas seríamos sino conociésemos en carne propia lo que es el deseo sexual?, ¿o qué tipo de personas seríamos sino conociésemos en carne propia lo que es estar irritados?, pues, ciertamente el sabio sabe y no es sabio quien no sabe por más que diga que no sabe nada, con respecto a esto y a mi parecer es más objetivo decir que se sabe al respecto de esto o de lo otro, como por ejemplo,  el saber de un arte determinado, y sería muy distinto el caso que el sabio tome el arte por insignificante en la existencia y en el universo por una serie de ornamentos místicos que en este momento no viene al caso tratar, y pues con esto en mente, es bastante acertado decir que como personas nos nutrimos de las experiencias positivas y negativas, en tanto que las entendamos, porque se da el caso que la gente vive y no sabe lo que vive, tal como el que ve en comparación con el que observa, y también nos nutrimos de los sentimientos y emociones negativas, así, es fácil comprender, como ya lo he hecho notar, que es poco usual que las personas tengan tantas experiencias, sentimiento y emociones, dado que también contamos con unos intereses que nos inclinan más a personas y situaciones que nos provean de  los sentimientos y emociones de nuestra predilección. El desapego budista nos invita a renunciar a estas experiencias, es decir que no estaría de acuerdo con la metáfora de la paleta cromática, pues, se prevé una respuesta como que en cuanto a la pintura concierne, es viable pensar que una paleta cromática con un sin número de colores será más útil que una paleta cromática que cuente con pocos, pero que en el caso de las personas no es riqueza las experiencias negativas como el dolor, sino pobreza, porque sufrir es perder porque es contrario a lo que deseamos y que es riqueza la plenitud porque es ganar, porque es lo que deseamos en realidad, y que aquello que pensamos desear no es más que un medio para alcanzar la plenitud mas no un fin, aquello, cualquier cosa que se deseara, lo que significa que mientras se desea se sufre y mientras no se desea no se sufre, y no desear es alcanzar la plenitud.

Otra pregunta que subyace es si es posible que nazcamos con esa experiencia, y puesto que estamos hablando de budismo, es pues necesario explicar que tratamos de una naturaleza superior, o eso nos dice el budismo en cuanto al hecho de ser un ser “despierto”; creo yo que para esto es necesario saber qué es el deseo y qué es el sufrimiento y que si es verdad que lo comprende, y no como la definición de un diccionario, y que si es cierto que lo comprende en su totalidad sin haberse depravado en estas sensaciones, si es así, o habla por pura casualidad sin equivocarse sobre algo que no conoce o posiblemente haya nacido con una “naturaleza” que haya superado estas sensaciones, tanto las buenas como las malas y que pueda entenderlas sin necesidad de la experiencia. Esto es una cuestión que quizá a todos nos inquiete en algún momento, puesto que muchas veces vemos personas, si es que no somos nosotros mismos, que parecen entender a otros y diversas situaciones, mientras que hay otro tipo de personas que incluso con la experiencia, es decir con los años, parecen quedarse cortos.

La metáfora de la paleta de colores en contraste con el desapego budista es similar a decir que un ciego de nacimiento tenga plena consciencia del mundo, o sea, de su aspecto visual, y si nos devolvemos en el texto nos encontraremos de nuevo con el ejemplo que nos invita a comparar lo que es ver y observar, con esto quiero decir que si nosotros con nuestro sentido de la vista en pleno funcionamiento no nos detenemos a observar cada milimétrico detalle de nuestro entorno quizá por falta de interés, así y todo no somos conscientes en su totalidad de nuestro entorno, el sabio sería como un ciego que sin haber vivido nunca estas sensaciones, pues, en este caso sería que sin haber visto nunca el entorno, tenga pleno conocimiento de todos los detalles, y esto solo desde el punto de vista visual porque en cuanto a las experiencias, sentimientos y emociones concierne, el sabio como ser “despierto” que se presume, debe poseerlas por medio del entendimiento, como si hubiera nacido con este desarrollo y que por lo tanto, no necesita vivir y sentir este tipo de experiencias una y otra vez tal como los artistas o los deportistas que suelen mejorar por medio de la práctica; algo que objetar en relación con la sabiduría y los artistas es que, y para nadie es un secreto, que es más fácil tener una respuesta y simplemente comunicarla, sin necesidad de ser uno mismo el reflejo de esa respuesta, por ejemplo, saber que la paz mundial es algo muy importante, a ser en sí mismo una fuente de paz para el mundo, a diferencia que el arte no puede disimularse de esta manera, pues las obras de arte no pueden fingir su calidad, quizá suene un poco pesimista, pero realmente no sabemos que piensan los artistas acerca muchas cuestiones, lo que sí se puede tomar como genuino es su calidad artística, en comparación con el sabio, que aunque se diera el caso que sus respuestas sean ciertas, esto no es prueba de que él mismo sea un reflejo de sus respuestas.

Es de esperarse que las personas se pregunten si otras personas logran cosas importantes en el mundo sin necesidad de tener lo que aquí denominamos como una paleta cromática, pues, aún sin conocerlos podemos imaginar sus fortalezas y debilidades, sus vicios, sus odios, sus miedos y uno se preguntaría, ¿qué lograría una persona con una paleta cromática como la describimos en este texto?, la respuesta sería obviamente la plenitud, pero pues si hasta ahora los grandes sucesos en la historia de la humanidad, sean positivos o negativos, los han hecho personas que aunque brillantes, es fácil dudar que en sus haberes contaran con un cúmulo de conocimientos y experiencias a tales niveles, sin embargo, esto equivale a decir  que si tal país sobrevive con un presupuesto económico establecido, así podría ser siempre, y que no cabe el preguntarse si sería mejor que ese presupuesto se elevara a su enésima potencia, o que todos los hechos asombrosos, sean positivos o negativos, pudieran igualmente elevarse en intensidad y calidad, podría ser que la paleta cromática solo se hiciera sentir, como todo lo demás, cuando se viera masificada en la sociedad.

Acerca del soneto No.15

El soneto No.15 versa sobre la verdad, es decir, no la verdad acerca de un tema determinado, ni tampoco el proceso lógico de premisas y conclusiones, ni mucho menos como un consensuado intercambio de opiniones plausibles, respetables y discrepantes entre sí, sino la verdad en sí, su definición, comportamiento y similitud con otros fenómenos similares como la belleza y la armonía.

¿Qué es la verdad?, pues, entendemos por verdad lo que es conforme a la razón, asimismo el soneto da inicio con la afirmación de que “la verdad es o no es”, o sea, que lo que no es verdad es necesariamente mentira y viceversa, naturalmente que la mentira será todo aquello que no sea verdad; ahora bien, diferenciemos entre afirmar que es verdad que tal cosas es mentira y afirmar que la mentira es verdad porque es real su calidad de mentira, entendamos que esto no es más que un error en la gala del buen decir, a más que se le sume una mala interpretación. Sostengo que esta apreciación es aplicable al ser, tal y como se describe en el soneto en cuestión, pues, lo que es no puede nunca no ser y del mismo modo lo que existe no puede nunca no existir, así, lo que no existe no puede existir porque si lo que existe y es deja de existir se vuelve inexistencia, asimismo lo inexistente en el caso de que existiera dejaría su calidad de inexistente por completo, y esto es así porque nada puede ser medio real o medio existente, de este modo todo lo que es existe y lo inexistente es obviamente innombrable por su calidad de inexistente, del mismo modo la verdad solo puede ser únicamente verdad y la mentira solo puede ser únicamente mentira, de modo similar esta última a la inexistencia, pues, concluyamos entonces que la verdad es o no es, tal como como cualquier cosa, lo que sea que fuere, puede existir o no existir. Habría que decir también que cualquier cosa deja de existir en el momento en que las partes abandonan el total, pero creo yo que el total es lo que da forma a una definición mas no es una realidad intrínseca, como por ejemplo cuando un río se seca, en este momento el concepto de río desaparece porque se han dispersado sus partes, sin embargo, en la realidad intrínseca el agua solo ha cambiado su estado, es decir, se ha evaporado o en su defecto se ha hecho parte del ecosistema circundante al punto de desaparecer a primera vista, y si digo a primera vista es porque si nos tomásemos las molestias y el asunto con rigor, pues, de rastrear el río en la flora y fauna, con microscopios y en fin, con todas las herramientas que fuesen necesarias, y contando que fuesen necesarias algunas con cuya tecnología no contamos aún, sería bastante evidente que en realidad lo que teníamos por río, existe, ya que haya cambiado de lugar, de tamaño y de estado es una cuestión que atañe más a la imagen y no a la verdad como tal; esta línea de argumentación podría satisfacer la incógnita sobre si la verdad puede ser otra cosa que verdad, con sano criterio me atrevo a afirmar que la verdad solo puede ser verdad y que en todos los casos que parezca ser otra cosa, o es mentira o son nuestras facultades las que no nos permiten concebirla en su totalidad, a más de carecer de pruebas, argumentos o herramientas que muchas veces y no siempre, son necesarias para poder llevarla a buen término.

No quisiera que más afirmaciones parecieran presuntuosas pero también se da el caso de que algo no es verdad y tampoco es mentira, esto es seguramente porque no hay pregunta, pues, de una pregunta resultan dos opciones posibles, una de ellas es la verdad y la otra es la mentira, tanto la verdad como la mentira son respuestas y ambas coexisten con la pregunta, es decir, que se formule o no la pregunta, esta coexiste en negativo con la verdad o la mentira, para mejor entender, podemos decir que tanto la verdad y la mentira son efecto de la pregunta, y que sin la pregunta, que haría las veces de causa, ninguna de las dos podría existir.

Parece perfectamente claro que la realidad se nos muestra ambigua y abierta a múltiples interpretaciones, pero estas interpretaciones no son más que intentos de alcanzar la verdad, aclaro que estos intentos muchas veces alcanzan un grado sumo de dificultad y lucidez, al punto de revolucionar el pensamiento colectivo, pero no nos perdamos en consideraciones, la ambigüedad tiene lugar únicamente en la mente y en el momento que trata de entender la verdad, mas no existe ambigüedad como tal en la verdad, tal como el misterio existe en la mente de quien lo toma por tal,  mas no existe el misterio en el objeto o lo que sea que se toma por misterioso; la ambigüedad es un punto intermedio entre la pregunta y la respuesta, y no se puede tomar por respuesta otra cosa que la verdad, ya que si no es verdad es mentira, se diría, pues, que podemos aseverar que la ambigüedad dado que no es verdad, no es otra cosa que mentira, sin embargo, podemos abogar al respecto que la ambigüedad tome su nombre del hecho de que se acerca a la verdad y que por esta razón la llamamos ambigüedad y no mentira, y aunque sea un caso similar de suposición, hipótesis, o cualquier otra opción similar, estas cambian de nombre solo por la probabilidad de poseer la verdad en sus enunciados, de modo que, como ya lo hice notar, esta ambigüedad no existe en la verdad como tal y es producto, en el caso de que la conclusión resulte cierta, de no tener la certidumbre de que lo que se dice sea cierto, de lo cual podemos dilucidar que es cuestión de escasez de entendimiento y no algo que incumba a la verdad como tal. Recapitulemos brevemente sobre el soneto No.15, exactamente aquel verso que nos dice que la verdad es invencible en relación con la mentira, pues, todo lo anterior parece confirmar que esto es posible únicamente en relación con la pregunta, porque sin pregunta no hay ni verdad ni mentira, y en el caso de que se postule la pregunta, la verdad primará sobre la mentira, puesto que la naturaleza de la pregunta es ser transformada en respuesta verdadera y su frustración, por decirlo de alguna manera, es no encontrarla, que es a lo que llamaríamos mentira, así, siendo la verdad realización y la mentira frustración, o dicho de otro modo, la verdad objetivo y la mentira desviación, es de esperarse que se nos presente como cero contra infinito, siempre y cuando la verdad sea verdad; convengamos que esto es así en relación con la verdad y la mentira, pero si se diera el caso de algún debate trascendente o intrascendente, ya que esta verdad sea comprendida o aceptada por las personas implicadas, o ya sea socialmente, es algo que no viene al caso que estamos tratando, sino que respecta a lo que es la persuasión y a la opinión pública, y si es cierto que muchas veces esta opinión pública se basa en argumentos bastante folclóricos y caricaturescos, sin ánimo de desprestigiar, muchas otras veces se basan en argumentos que aunque sean ajenos a la lógica, por asuntos sociales se vuelven comprensibles.

Se me figura, así de momento, añadir que esta es una resumida opinión acerca de los primeros versos del soneto No.15 y que este tipo de  disertaciones acerca de los sonetos no es propio de la poesía, ni quiero con esto definirla ni encasillarla al punto de que la poesía se vea obligada a convertirse en puzles de filosofía, pero si me doy la licencia es porque no quiero verme obligado tampoco a escribir lo que Homero o quien quiera que sea le dé por decir qué es y qué no es poesía, o literatura o filosofía, o qué debo o no debo escribir y cómo debo hacerlo. Por otro lado, hay otros temas dentro del soneto en cuestión, que son la armonía y la belleza, y que me parece más conveniente hacer una reflexión aparte para cada uno en otra ocasión.

Acerca del Soneto No.8

El poema No.8 “Pensamiento”, es un soneto en versos endecasílabos y rimas consonantes, muy similar a los anteriores sonetos a diferencia de que este expone unas interrogantes y posibles respuestas que trataremos mas adelante. El soneto No.8 es a primera vista más simple en relación con sus antecesores y dada su naturaleza de “pensamiento”, me ha parecido más elocuente que su estructura carezca de ornamentos, tales como las metáforas, imágenes, símiles, sinécdoques, etc. Ahora bien, el tema del susodicho soneto es en esencia la forma en que se conciben los juicios acerca de uno mismo y de los demás, es decir, se cuestiona no la conclusión sino el origen de las premisas y que si es posible que estas no sean más que un compendio de mentiras que decimos, autoengaños, malentendidos y mentiras que nos dicen, sea a conciencia o en medio de una íntima estupidez, teniendo por resultado juicios falsos no solo sobre las personas y la sociedad, sino también juicios falsos sobre nosotros mismos.

A mi modo de ver, la sinceridad es considerada socialmente como una cualidad y un defecto según el contexto que se maneje, pero con respecto al tema del soneto que estamos tratando, es un obstáculo a superar a la hora de discernir acerca de nosotros, pues no solo es el hecho de ser sincero con uno mismo sino también caer en el error de la simpleza de la vanidad o del “realismo sucio” que en ambos casos podría llegar a oscurecer el sano juicio al que deseamos llegar, cabe señalar que con sano juicio me refiero a uno que nos conduzca de la manera más eficiente a la verdad; a esto podemos agregarle algunos rasgos pintorescos como lo son el autoengaño o el hecho de ignorar la existencia de nuestros bajos instintos y su razón de ser.

Como es sabido, el tacto es el talento para tratar de una manera correcta a las personas o manejar situaciones que requieran de cierto cuidado, como en el caso de las calamidades, de defectos o cualidades sobresalientes; el tacto es parte de la etiqueta social, muy necesario, por cierto, y un arte bastante esquivo a tal punto de ser humano, por no decir comprensible, que la mayoría de personas no estén dotadas con él. De lo anterior se desprende el recorrido mental sobre cuáles son los verdaderos pensamientos y emociones de las personas, pues el tacto, se induce, es en razón de atenuar todo tipo de situaciones, por ejemplo, que las grandes no se vuelvan desmedidas al punto de ser bochornosas o que las pequeñas no se vuelvan patéticas, sino por el contrario, corrientes; de igual manera sucede con las cualidades y defectos de toda índole, de manera que, el tacto, por esta definición, es la confesión de que hay algo irregular, puesto que nadie trata de atenuar o intensificar algo sin importancia, como por ejemplo, un desayuno a solas, en oposición a una situación como la de un velorio. Dentro de este contexto se puede dilucidar que hay algo extraño que nos afecta la atención de manera positiva o negativa, y es en este punto donde la sinceridad desaparece y por consiguiente hace que nuestros juicios acerca de los demás se hagan más vagos, dado que esto no hace otra cosa que restringir el comportamiento de las personas, claro está, sin contar con la dificultad que presupone llevar a buen término los juicios que debemos tener sobre nosotros mismos.

Siempre me ha parecido que para nadie es un secreto que muchas veces las personas intentan hacernos creer que ellos son esto o aquello, y quizá de manera individual esto sea mucho más evidente que cuando sucede en masa, como por ejemplo, cuando se dice que las personas de tal país son de esta u otra manera, o las personas de cierta raza o las personas de cierta edad y, según mi dictamen, la realidad se vuelve, en nuestra mente, un cúmulo de eventos que damos por ciertos, es decir, que de afirmación en afirmación se recrea nuestra realidad mental; de acuerdo con esto, en nuestra realidad mental, si pensamos que alguien es de esta u otra manera, eso hace parte de nuestra realidad aunque en verdad sea de otra manera, de manera similar sucede si somos nosotros los que engañamos a los demás, lo que hacemos es modificar una parte de su realidad mental, mas no la realidad física como tal. Hay otro aspecto a tener en cuenta, y es el porqué del engaño, o sea, ¿por qué una persona quiere que pensemos algo en concreto en relación con ella?, es posible que pensemos en primera instancia, que la vanidad sea el motivo fundamental, mas no se trata tan solo de vanidad en todos los casos, es conveniente destacar que suele ser común y comprensible que en muchas ocasiones la gente necesita sentirse parte de una familia, de una raza, de un país o de una tendencia, en la cual se pueda convivir sin las habituales peripecias que muchas veces surgen con las grandes diferencias. Esto es en relación a lo que se piensa de los demás, pero ahora veamos si somos aquello que pensamos ser: ¿qué postura adoptaríamos si no existieran las leyes que nos prohíben todo tipo de crímenes?, ¿qué haríamos si tuviéramos el dinero para hacer todo lo que está al alcance del dinero?, otra cosa que se dice con frecuencia es, ¿Qué haríamos si fuéramos dios?, si pudiéramos crear universos, cambiar las leyes de la física a nuestro antojo, manipular el tiempo, crear cualquier tipo de seres imposibles y configurarlos a nuestro entero capricho, componer sociedades y realidades a nuestro antojo, o escribir la historia y reescribirla, y añadirle nuestros íntimos gustos intransigentes, con logros y castigos a la carta; con sano criterio me atrevo a cuestionar lo siguiente, ¿no será posible, pues, que seamos un conjunto  de lo que pensamos posible en nuestra vida?. Este y otro tipo de cosas similares nos invitan a razonar acerca de la posibilidad de estar delimitados por el sentido común, que impide desarrollar nuestras intenciones verdaderas, dado que siendo estas imposibles, es de esperarse que no entren en primer plano en nuestra cotidianidad, tal como el millonario piensa día y noche en su fortuna porque la posee y sin embargo, admitamos que hay quienes la desean sin poseerla, esto quizá sea así porque la fortuna económica es en cierto modo, un deseo más realista que el de los ejemplos mencionados anteriormente, lo cual vuelve a insinuarnos que el sentido común delimita nuestra personalidad, y que nos impide ver nuestro ser con todos sus matices, ya sean buenos o malos, según el dictamen personal de cada quien.

Esta revisión, tan somera y tan inevitablemente personal nos recuerda una interrogante cliché, y es, ¿quiénes somos en realidad?, no encuentro, en buena lógica, que seamos lo que pensamos ser, cuando sino fuera por las ataduras sociales y el yugo del sentido común, posiblemente fuéramos una persona harto distinta de la que tenemos conocimiento, pero muy alejados de este concepto y  dentro de este marco ha de considerarse que la personalidad aparece atrofiada por limitaciones de toda índole y que en ningún momento sentirá la primitiva necesidad de hacer o ser aquello que en el fondo desearía, porque jamás la va a hacer o ser debido a su imposibilidad.

Sin embargo, también a menudo se da el caso reduccionista de que no seamos nosotros los que mienten, ni que seamos ese hipotético ser atrofiado por la limitaciones sociales, y que todo se resume a que las personas pueden malinterpretar nuestros actos y del mismo modo nosotros malinterpretar los suyos, de modo que estas interpretaciones harían parte de su realidad mental, mas no de una realidad intrínseca.

El soneto No.8 nos invita a cuestionarnos sobre si somos en realidad aquello que pensamos ser, pues, recapitulemos brevemente sobre esta revisión los argumentos que debemos tener en cuenta a la hora de meditar sobre esta pregunta; en el momento de meditar sobre si somos lo que pensamos ser surge una estrafalaria actitud de ser lo que se es, incluso si no se sabe que se es en realidad, aunque la gente diga lo contrario, y simple y llanamente no ser lo que se piensa, a más, estar delimitados por una serie de factores tanto internos como externos. De modo similar podemos en realidad ser lo que otros piensan, aunque esta opinión sea contraria a la nuestra, pues las opiniones que tenemos sobre nosotros mismos siguen las mismas leyes de la lógica que cualquier otra opinión, y no son ciertas ni falsas solo porque se traten de nuestra persona. También sucede que las personas piensan cosas acercas de nosotros, sean positivas o negativas y realmente no serlo, el soneto No.8 nos insinúa, en este apartado, un fenómeno que consiste en verse presionado a ser esa persona, como por ejemplo los casos de tradiciones familiares o de estigmas en la sociedad, además de una típica reacción ocasional que consiste en volverse lo opuesto a lo que le plantean. Subyace en todos estos detalles más variaciones como la actitud de ser lo que nos venga en gana, pero esta variación contrasta en suma con la idea de crear universos o ideas similares, porque esta opción más allá de darnos la posibilidad de ser lo que queramos contra viento y marea, en realidad nos da la opción de ser lo que podamos y no lo que queramos, de aquí que limitemos nuestros deseos y por lo tanto, nuestra personalidad por factores que se le escapan de las manos  a la mayoría de personas, por no decir que a todas; un ejemplo bastante ilustrativo para la ocasión es como un lujurioso que quisiera tener un harem pero no lo puede obtener, no por esto deja de ser lujurioso, en tal caso, es correcto afirmar que es lujurioso aunque no posea el harem ni practique sexo.

Análogamente, cabe preguntarse, ¿a qué viene querer cambiar la realidad mental de la gente?, es decir, mentirles acerca de nosotros, mentirles sobre nuestro carácter, sobre nuestras inclinaciones o capacidades, pues, no se trata, a mi juicio de otra cosa que obtener el placer de realizar nuestra realidad en la mente ajena,  no es fantasía afirmar que el ejemplo de la creación de universos tiene por principio una idea similar a la de hacer creer a la gente nuestras mentiras, sea por una razón justificada o no, trata sobre todo de un deseo de querer modificar la realidad, sea cual sea el motivo, y no es difícil descubrir que si cambiar la realidad en la mente de los demás nos causa placer, el no poder cambiarla nos desagrada; tenemos en consecuencia que, en dichos casos, el autoengaño es el efecto secundario de no poder cambiar la realidad ni físicamente, ni en la mente de los demás, y dado que en dichos casos no se cuenta con una realidad estable como argumento de cualquier cosa que se vaya a decir, es bastante tolerante el aceptar que todo razonamiento basado en mentiras será de por sí, falso, por más complejo, minimalista o megalómano que parezca.