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Nota

La actual temporada se cancela en vista de las medidas que se han tomado debido a la situación de salud mundial por la presencia del COVID-19 y, en consecuencia, la VII temporada dará inicio el 1 de agosto de 2020. Quiero reiterar que continuarán las reediciones de las composiciones musicales, e igualmente las actualizaciones de los poemas y sus respectivas fotos; también quiero mencionar que he fundado el grupo COSMOS (black metal), del cual hasta el momento soy su único miembro. Por otro lado, quiero recordar que sigue en pie la sección de filosofía y la sección de relatos, aunque en esta temporada haya sido la sección de relatos la que no sumó publicación alguna, no siendo más, un saludo a todos los antiguos y nuevos seguidores del blog.

Dexter o del pesimismo

DEXTER.

¿Cuál crees que sea la razón por la cual existe el pesimismo?

NICOLÁS.

Supongo que se debe al carácter del pesimista.

DEXTER.

¿Quieres decir que el pesimista es pesimista no por la razón sino por la emoción?

NICOLÁS.

Dexter, dije claramente que lo suponía, no estoy aseverando que esto sea así, pero a lo que me refiero es a que es la emoción del pesimista lo que dirige sus razones.

DEXTER.

Ciertamente que no es creíble que nadie tome algún partido sin razones, así estas razones no sean válidas, y aun teniendo en cuenta que la persona en sí las tome como ciertas, y esto es así incluso en los casos en los que las personas afirman que actúan de una manera ajena a la lógica, y me atrevo a aseverar que ha sido justo la razón la que los inspiró a no dar tantas vueltas a un asunto debido a su escasa capacidad intelectual, por lo que les resulta mucho más práctico tomar decisiones más inmediatas.

NICOLÁS.

Es de suponer que el caso del optimista sea análogo, es decir, que el optimista es optimista en parte por su forma de sentir, aunque tenga sus argumentos para ser optimista.

DEXTER.

Seguramente.

NICOLÁS.

Pero dime, Dexter, ¿cuál de las dos posturas crees que sea más consecuente?

DEXTER.

En primer lugar, quiero expresar que como muchas otras conclusiones, este caso se basa en las probabilidades, es decir, que tanto el pesimista como el optimista tienen razón en pensar lo que piensan, aunque sea o no cierto que su forma de sentir intervenga directamente en sus pensamientos, por ejemplo: ¿es o no es cierto que si salimos a la calle podemos ser víctimas de un ataque?

NICOLÁS.

Es posible, ese tipo de cosas pasan todos los días.

DEXTER.

¿Y no es posible, en contraste, que al salir de nuestro hogar no nos pase nada malo?

NICOLÁS.

Bueno, hablando de probabilidades pienso que aunque acabo de responder que sí es posible que si salimos a la calle nos puede pasar algo indeseado como un ataque, también es posible que no nos pase nada, y ciertamente son muchos más los casos en los que no nos sucede nada que los caso en los que sí, tanto así que los casos en los que no nos pasa nada son la regla y los casos en los que nos pasa algo perjudicial son la excepción.

DEXTER.

Entonces no hay nada de extraño que las personas se centren en lo negativo puesto que es consecuente pensar en este tipo de cosas para prevenirlas.

NICOLÁS.

Aquí podríamos afirmar que es optimista pensar que todo lo negativo se puede prevenir, cuando es del todo posible que haya casos en los que un suceso desafortunado nos tome por sorpresa, y que esta forma de razonar es la que justifica la postura del pesimista, cuando este diga que no solo lo negativo es posible, sino que también es inevitable.

DEXTER.

Yo opino al respecto que lo más sensato sería concluir que lo negativo hace parte de nuestras vidas y que a veces las cosas negativas se pueden evitar y otras veces no se pueden evitar; lo mismo sucede con lo positivo, o sea, lo positivo hace parte de nuestras vidas y a veces estas cosas se pueden evitar y otras veces no, pero no es muy verosímil que la gente evite cosas positivas, puesto que lo positivo es deseable y no es lógico que alguien rechace algo que desee.

NICOLÁS.

Quiero objetar al respecto que se pueden dar los casos en que una persona rechace algo que desea, como por ejemplo en las relaciones eróticas o sentimentales, pues, a sabiendas de que se rechaza lo que no se desea y que se desea solo lo valioso, se puede dar la ocasión de que alguien rechace a otra persona para restarle valor y así disminuir la sensación de incompatibilidad.

DEXTER.

Pues, Nicolás, creo que ese tipo de artimañas existen, y aunque no se puedan corroborar a ciencia cierta se vuelven muy evidentes en la charla, este tipo de apuntes se me antojan como los hechos que se pueden corroborar como hechos pero de los cuales no tenemos una explicación, y que en tiempos remotos fueron la razón de ser de los mitos, pues, que con el paso del tiempo alcanzaron la explicación teórica, no obstante, es de suponer que este tipo de indiscreciones no sean dignas de un estudio científico.

NICOLÁS.

Quiero agregar al respecto que este tipo de estratagemas tienen su veneno en que, si se vuelve muy evidente que se rechaza con el fin de evadir impuestos, es igualmente verosímil que se rechaza por falta de interés, por desagrado y por incompatibilidad. Además, quiero opinar acerca de tu apreciación sobre el estudio científico, o sea, opino que ese comentario desmerita nuestras apreciaciones, y es que el talento del filósofo no radica en la magnanimidad de sus temas sino en su escrutinio y discernimiento, es como pensar que quien analiza los virus tiene un talento microscópico y quien analiza el universo tiene un talento macroscópico.

DEXTER.

Soy de tu dictamen, Nicolás. Además, quiero agregar que hay otro efecto o ilusión en este caso del estudio científico, y es que se puede pensar que el talento que se enfoca en lo importante es mas grande que el talento que se enfoca en lo que no es importante, aunque sea un poco desabrido dedicar esfuerzos a algo sin importancia, y ciertamente es falaz hacer ese tipo de asociaciones, como por ejemplo, curar una enfermedad es algo importante y en cierta medida es algo de interés colectivo, pero esto no quiere decir que quien cura una enfermedad tenga un talento mas vasto que un pintor.

NICOLÁS.

Retomando el hilo de la conversación, te vuelvo a preguntar, ¿quién puede tener objetivamente la razón entre el pesimista y el optimista?, ¿o qué bando te parece más consecuente?

DEXTER.

Creo que ambos tienen sus razones, y es que muchas cosas en la vida pueden ser macabras y desesperanzadoras tal como también pueden ser elocuentes y gratificantes, no obstante, ahondemos un poco en este tipo de tendencias: ¿qué opinas si te digo que el hedonismo puede no satisfacer a una persona?

NICOLÁS.

Bueno, en primer lugar, me imagino que tu pregunta va es por el lado del pesimismo; pues, opino que es posible dicho caso, y que es aquí donde la gente suele diferenciar entre el placer y la felicidad, por lo que el hedonismo puede catalogarse mas como vicio que como felicidad, dado que este vicio subyuga a la persona en vez de liberarla, y en otras palabras, la idea de que el hedonismo puede no satisfacer a una persona se  vuelve totalmente creíble por parte de la persona pesimista.

DEXTER.

Imaginando que soy yo dicha persona pesimista y figurándome que quiero sustentar mi punto de vista acerca de que el hedonismo puede no satisfacer a una persona, pues, quiero argumentar que se podría decir que dichos casos dependen en gran medida del carácter de cada quien, es decir, que se podría dar el caso en el que el hedonismo sea el estado natural y más sano de los seres humanos como también darse el caso en el que el hedonismo no sea mas que un martirio del cual se descansa en cuanto nos es posible, pero a esto se puede objetar, pues, a favor del pesimismo, que el hedonismo busca el placer, y que este enunciado nos afirma que este placer se busca desde el no placer, es como decir que el conocimiento se busca desde la ignorancia, por lo que se puede afirmar que el principio del hedonismo es la insatisfacción y/o el no placer, y que esta insatisfacción es el estado natural y la regla, en contraste, el placer que promete el hedonismo es el estado alterado y la excepción, además, también se puede decir que la búsqueda del placer puede tener objetos que no siempre son asequibles, por lo que es considerado con uno mismo formarse una doctrina que nos glorifique la vida abstinente, no sin dejar de lado la certidumbre de que existe la falta de deseo y la apatía, y aunque se podría afirmar que esta falta de deseo es el mismo glorificar la abstinencia que acabo de mencionar, también se puede afirmar sin lugar a dudas que no todas las personas tienen los mismos gustos ni los mismos vicios, y podemos corroborar esto con las preferencias gastronómicas, pues, si es que se piensa que el no exhibir un vicio determinado es solo el producto de la más simple mojigatería. Visto así el asunto podemos figurarnos que no es solo sentimiento sino razón lo que forja el pesimismo.

NICOLÁS.

Ya que has disertado acerca del hedonismo desde un punto de vista pesimista, quiero yo opinar sobre el mismo tema, pero visto desde el punto de vista optimista, y no para altercar en balde, sino para ampliar las miras de nuestra discusión. Pues bien, creo yo que tu comentario acerca de que el hedonismo tiene como principio la insatisfacción tiene cierta connotación negativa, me explico, es muy simple el entender que el deseo no es otra cosa que una necesidad, y que hay distintos tipos de necesidades, y que el abandonar mucho tiempo una necesidad puede devenir en sufrimiento, por ejemplo, tomar agua es una necesidad básica de los seres vivos, y si estos no toman agua por mucho tiempo, pues, es de esperarse que esto los perturbe física y psicológicamente, pero esto no quiere decir que el deseo sea exactamente un sufrimiento, puesto que nadie sufre por no tomar agua. Por otro lado, pienso que siempre que se habla del tema del placer se hace una diferenciación entre el término placer y el término felicidad, pues, pienso yo que el placer no es otra cosa que otro tipo de felicidad, me explico: así como no es igual el amor que una persona siente por su profesión que el amor que una persona siente por su cónyugue, tampoco es igual el placer sexual que el placer que proporcionan los estupefacientes, y aunque la gente asocia el placer mas con lo efímero y superfluo y el amor más con lo trascendente y duradero, opino que en esencia son de la misma naturaleza, solo que socialmente el uno se puede llegar a considerar nocivo y vulgar y el otro social y preferible, y que si se quiere, esto es tan verosímil que incluso se pueden trocar los términos sin que se pierda el significado de lo que se dice, por ejemplo, podemos decir que una persona ama los estupefacientes tanto como podemos decir que es adicta a estos, del mismo modo podemos decir que una persona ama a otra persona como podemos decir que es adicta a dicha persona, no obstante, lo que levanta sospechas en estos casos es la cuestión moral, es decir, que entre amar a una persona y amar los estupefacientes se entiende que lo primero es moral y lo segundo inmoral, pero esto es como decir que un color cuya tonalidad es oscura no es color porque hay colores cuya  tonalidad es clara, pues, en efecto ambos son colores a pesar de las diferencias que se presentan entre ellos, y que incluso podríamos asociar los colores de tonalidad oscura con las cosas negativas y los colores cuya tonalidad es clara con las cosas positivas, sin embargo, aunque hiciéramos estas asociaciones y estas fueran ciertas o no, o solo fueran impresiones y prejuicios basados en todos los motivos que se te ocurran, pues, aún así, ambos colores seguirían siendo colores; lo que quiero decir, Dexter, es que el amor y el placer son de la misma naturaleza, aunque el uno se asocie a cierto tipo de cosas que socialmente se consideran positivas y que el segundo se asocie eventualmente con cosas que pueden resultar tóxicas, no obstante, el amor no es mas que una preferencia, tanto como lo es el placer, ya que esta preferencia sea moral o inmoral o que esta preferencia sea crónica o aguda es distinto. De lo dicho anteriormente quiero resumir que es la necesidad lo que impulsa a desear y no el sufrimiento, y que dependiendo de la importancia de esta necesidad, pues, en el caso de que no se satisficiera, podría esta devenir en sufrimiento, que es distinto a afirmar que es el sufrimiento el estado primero del deseo, además de que lo que motiva al deseo es la complacencia y/o la felicidad que se espera obtener con lo que sea que se desee y no el mero hecho de dejar de sufrir, como tu lo explicas, porque es muy creíble que en medio de la hambruna nos asalte el antojo y no solamente la idea de la preservación de la propia vida, y que incluso en este caso prevalece la idea del placer por encima de la idea de evitar el dolor, y esto último en segunda instancia también se puede considerar hedonista, es decir, evitar el dolor que podría producir la hambruna.

DEXTER.

Creo que lo que señalaste de mi apreciación fue una leve exageración de mi parte, pero creo que tomando el asunto del optimismo en contraste con el pesimismo, pues, desde una perspectiva filosófica, se vuelva muy evidente que ambos partidos exageran sus enunciados, posiblemente por la intensidad de sus pasiones, porque se me hace difícil catalogar tus apreciaciones como optimistas, pues, generalizando y tomando el significado del término optimista de la manera mas común en la que se presenta en la sociedad.

NICOLÁS.

¿Sabes que pienso?

DEXTER.

Dímelo, Nicolás.

NICOLÁS.

Pienso que ambos puntos de vista podrían expresarse de otra manera y en otro contexto, y muy seguramente así podríamos apreciar el carácter que nos figuramos que le corresponde a cada postura.

DEXTER.

Seguramente.

NICOLÁS.

Por otro lado, pienso que nadie siente con furor a la ligera ni cree ciegamente en nada por cualquier motivo, o sea, que no es el mero sentimentalismo lo que mueve ya sea al pesimista o al optimista, sino que es por sentido común que estas posturas existen, ya que en algún momento tanto el uno como el otro no tengan las facultades de defender sus puntos de vista en un debate filosófico es distinto, y que alguno de estos dos partidos no tenga las facultades para defender sus inclinaciones no nos asegura que estas inclinaciones sean incorrectas, nos hablan es en cambio de la ausencia de aptitudes filosóficas de quien se toma por optimista o por pesimista.

DEXTER.

Nicolás, estas afirmando que alguien puede tener la razón sin que tenga que explicarlo o comprobarlo.

NICOLÁS.

Si, eso estoy diciendo.

DEXTER.

Pienso que tu afirmación da una ventaja a quien no debería tenerla, pues la ventaja la debe tener quien tiene la razón y la desventaja quien no tiene la razón, aunque pienso que realmente es cierto, no porque alguien no posea las facultades para explicar lo que piensa quiere decir que este en un error, y me figuro que en estos casos los debates se truncan, puesto que aunque hay dos personas solo una de las dos se encuentra activa, pues, en el caso de que la otra persona este activa, porque si se diera el caso en el que en un debate ninguna de las partes tuviera aptitudes filosóficas, pues, el debate no llegaría a ningún lado y simplemente no se podría denominar como debate. Este caso me recuerda a cierta practica de la ley del estado, la cual dictamina que un acusado de delito se considera inocente mientras no se compruebe su culpabilidad, y en relación con el caso que estamos tratando, pues, podría yo afirmar que quien no sabe explicar o comprobar lo que asevera, no tiene la razón sino hasta que lo compruebe, no obstante, también se podría decir que alguien que afirma algo y no lo explica o lo comprueba podría tener la razón hasta que otra persona compruebe lo contrario, pero este tipo de situaciones nos recuerdan la faceta arlequinesca de los hombres, y es que si esto fuera así, cualquier persona podría afirmar todo tipo de ocurrencias y simplemente no dar el mas mínimo motivo y solo resignarse a que otra persona desenrede sus caprichos; por ejemplo, un caso histórico es el de la religión, en la cual afirmaron la existencia de unos entes sobrenaturales y, que no pudiendo los ateos comprobar la inexistencia de dichos entes, se dio por cierta su existencia, cuando en realidad lo más sensato era que los religiosos comprobaran la existencia de sus deidades.

NICOLÁS.

Pienso que tienes razón en lo que dices, Dexter.

DEXTER.

En síntesis, se puede concluir al respecto que el hecho de que una persona no sepa expresar sus puntos de vista, pues, no es prueba de que dichos puntos de vista sean incorrectos, pero que esto tampoco es un argumento para afirmar que sean todo lo contrario, porque lo más sensato sería pensar que si alguien no es capaz de explicar lo que piensa es muy seguramente porque no sabe de lo que habla, y por consiguiente esté en un error. Sin embargo, en el caso del individuo que no se sabe expresar o que no se quiere expresar con palabras, queda también el lado de comprobar lo que dice, porque también se puede dar el caso de que se compruebe que algo es cierto sin necesidad de argumentación, pero si alguien no puede explicar lo que afirma y tampoco lo puede comprobar, muy seguramente esta persona este en un error, y es más, en el caso de que el individuo que no se sabe expresar o que no se quiere expresar con palabras, pues, presentara pruebas para sustentar lo que dice, esto no sería un argumento para afirmar que tiene la razón, porque las pruebas se presentan para corroborar que algo es cierto, pero el solo hecho de presentar pruebas no quiere decir que estas pruebas sean válidas. Lo correcto sería que, si alguien afirma algo, esta persona lo explique y lo compruebe, no que alguien afirme algo y sin explicar ni comprobar nada espere a que otra persona lo tome por cierto, por lo que la idea de ser condescendiente a favor de la persona que afirma algo pero no lo sabe explicar queda si no rebatida, debilitada.

NICOLÁS.

En fin, no nos perdamos en digresiones y sigamos ilustrando nuestro tema principal. Dexter, ¿No es cierto que uno de los motivos por los cuales estamos vivos es el miedo a la muerte?

DEXTER.

Ciertamente, aunque me parece que volvemos al punto de la expresión, observa como en tu pregunta se aclara que el miedo a la muerte es uno de los motivos mas no es el único, y si apelamos a la imagen estereotipada del individuo pesimista podríamos figurarnos que este nos afirmaría que el miedo a la muerte es el único motivo.

NICOLÁS.

Elemental.

DEXTER.

En este punto de la charla se me antoja aclarar que la neutralidad no es la salida al aparente extremismo de las posturas que estamos tratando, y que este efecto de extremismo no es otra cosa que falta de objetividad en el raciocinio.

NICOLÁS.

¿Y cuál sería entonces un punto de vista optimista de acuerdo a la pregunta que estamos tratando?

DEXTER.

Bueno, sin ánimo de caricaturizar las posturas que estamos tratando, yo diría que si estamos vivos es justo para vivir, del mismo modo que tenemos pies para caminar, y que esto hace parte de la elocuencia de la naturaleza, y que la muerte también hace parte de esta elocuencia, pues, imaginando que esta naturaleza tenga en su entendimiento el sufrimiento que eventualmente se presenta en la vida, y que la muerte puede significar un descanso natural al fluir de la felicidad y los infortunios. Y es que la idea de que es solo el miedo a morir lo que nos mantiene con vida es una afirmación de que eventualmente algunas personas desean morir, y de aquí se puede concluir que la muerte es tan natural a la vida como el vivir la vida misma.

NICOLÁS.

No podría ser de otra manera.

DEXTER.

Analicemos un caso más práctico, ¿qué me dirías si yo te digo que todas las personas mienten?

NICOLÁS.

Te diría que es cierto.

DEXTER.

¿Es decir que las personas nunca dicen la verdad?

NICOLÁS.

Que todas las personas mientan no quiere decir que nunca digan la verdad y, es más, lo más cuerdo es pensar que todas las personas mienten y que todas las personas dicen la verdad, es decir, que a veces mienten y a veces dicen la verdad.

DEXTER.

¿Y por qué crees que mienten?

NICOLÁS.

Me imagino que las personas mienten por los mas diversos motivos, como por ejemplo por conveniencia, por discreción o por hipocresía, y en el caso de que digan la verdad me imagino que es por sentido común, es decir, todo depende del contexto, como por ejemplo que yo te pregunte si tienes hambre para invitarte a comer a mi casa, pues, podría darse el caso de que te de pena aceptar la invitación y mientas y digas que no tienes hambre, o que simplemente no tengas hambre y digas que no tienes hambre. Por otro lado, quiero recalcar el aire negativo de la mentira, es decir, que es de esperarse que el pesimista hubiese dicho que todos mienten todo el tiempo, pero mira que en la vida me ha pasado y yo mismo lo he hecho, pues, decir la verdad para ofender, no obstante, tampoco es objetivo irse al extremo de pensar de que todos dicen la verdad con el fin de ofender, sino que tanto mentir como decir la verdad depende del contexto y de la persona.

DEXTER.

¿No crees que tanto el pesimista como el optimista basan mas sus razonamientos en su propia vida más que en la sociedad en general?, por ejemplo, en el caso del pesimista no es que piense que todas las personas mientan, sino que piensa que todas las personas le mienten a él o a ella.

NICOLÁS.

Podría ser que se den ambos casos, que una persona pesimista piense que todos mienten en general y que otra persona pesimista piense que todos le mienten a él o a ella.

DEXTER.

Esto es como cuando uno escucha a una persona decir que la vida es una mierda, pues, habría que preguntarle a la persona si es que piensa que su vida es una mierda o que en general la vida es una mierda; no obstante, es poco creíble que dicha afirmación pueda ser objetiva cuando mucha gente vive vidas sublimes, por lo que es mas creíble que o se refiere a su propia vida o está divagando.

NICOLÁS.

Pero según lo que acabas de decir se podría afirmar que el pesimista no miente en cierto modo ni tampoco está equivocado, porque el hecho de que a ti no te importe algo no quiere decir que a otros tampoco les importe, o sea, que si el pesimista dice que todo en su vida es dolor, esto no es falso hasta cierto punto y siempre y cuando aclare que se trata de su propia vida y no de la vida en general. ¿Pero entonces cómo es la vida si no es como nos la presenta ya sea el optimista o el pesimista?

DEXTER.

Bueno, para responder esa pregunta primero debo decir que, aunque la vida es una, esta se presenta en una diversidad vastísima de seres, aunque es la de la seres humanos la que nos importa en este debate, ahora bien, si tomamos en cuenta todos los factores que se presentan en la sociedad en la cual vivimos los seres humanos, nos daríamos cuenta que aunque existen similitudes en las vidas de muchos, también existen diferencias en las vidas de otros, por lo que resultaría forzoso decir que la vida es fácil cuando puede ser difícil o viceversa. Lo que quiero decir, Nicolás, es que la vida de algunos si puede encajar en la descripción que te podría dar de la vida un optimista o un pesimista, pero dada la diversidad de destinos sería muy vago el afirmar que la vida en general es de una manera o de otra, y en general, resultaría mucho más conciso afirmar como es la vida de una persona en concreto.

NICOLÁS.

¿Crees entonces que el pesimismo y el optimismo no es otra cosa que una forma falaz y sensible de razonar?

DEXTER.

Es justo esa la razón por la que iniciamos este debate, y es que en tu pregunta parece demasiado obvio que ese es el quid del asunto, solo que había que aclarar que tanto el pesimista como el optimista tienen sus motivos para razonar de dichas maneras, y tanto como el pesimista como el optimista tienen parte de verdad en sus enunciados, en tu pregunta también se sobreentiende solo una parte de verdad, y es que en realidad el pesimista incurre en todo tipo de falacias, no obstante, el resumir el asunto como lo resumes en tu pregunta retórica tampoco es lo más exacto que se pueda “opinar”, porque como dijimos, a veces el asunto solo se resume a una mala expresión, además que se puede creer que el termino sensible puede alterar la veracidad de un enunciado, sea para bien o sea para mal, y esto es como creer que la buena expresión y la parsimonia solo producen razonamientos verdaderos.

NICOLÁS.

Yo opino que las situaciones pesimistas y optimistas pueden tener lugar en la vida de cualquier persona, pero dada la omnipresencia de la neutralidad en la vida de la mayor parte de la gente, sería difícil afirmar que la vida es como nos la puede presentar el optimismo o el pesimismo, y que son las sensaciones las que pueden crear una fijación en alguna de estas dos posturas.

DEXTER.

Yo creo que el término fijación es muy adecuado, porque bien podrían presentarse las situaciones pesimistas u optimistas y no tener una fijación con alguna de estas dos posturas, así como no vivir exactamente situaciones pesimistas u optimistas y tener una fijación con alguna de estas dos posturas; no obstante, quedan los casos en los que individualmente el asunto si es tal como la persona lo pueda retratar, es decir, que en efecto una persona viva una vida en la que todo sea trágico o que una persona viva una vida en la que todo sea sublime.

NICOLÁS.

Es de suponer que tanto el optimista como el pesimista pueden imaginar que la mayoría de las personas viven una vida de acuerdo a sus conclusiones, y que muy seguramente esto sea parte de su argumentación, aunque personalmente pienso que determinar si la vida de la mayoría de las personas es positiva o negativa es una cuestión harto vaga, puesto que como tu lo has dicho, podrían tener vidas negativas y no percibirlas como tal, tanto como tener vidas positivas y no concebirlas como tal, igualmente podríamos imaginar que resulte una masa considerable de personas cuyas vidas transcurren en la neutralidad, lo que opacaría en gran medida los argumentos pesimistas y optimistas acerca de la vida.

DEXTER.

Bueno, no hay mucho que decir al respecto, creo que nuestro debate ha terminado. De todos modos quiero resumir finalmente que el pesimismo y el optimismo tienen parte de verdad, quizá dramatizada, quizá mal expresada, quizá generalizada erróneamente, pero esta parte de verdad es el pilar de dichas posturas. Y es que las sensaciones juegan un papel bastante extraño en este caso, es decir, tal vez yo no sienta el pesimismo, pero eso no es prueba ni argumento para decir que mi vida es maravillosa, ni tampoco es la base para negar que la maldad o las desgracias pueblan nuestro mundo, porque uno podría caer en el error de pensar de que todo esta bien solamente porque uno se siente bien y viceversa.

NICOLÁS.

Yo también pienso que hemos llegado al fin de nuestro debate, Dexter. Yo por mi parte concluyo que muy seguramente estos personajes no sean filósofos, aunque el hecho de que no sean filósofos no quiere decir que estén en un error, como tampoco el ser filósofo significa poseer siempre la razón, no obstante, pudimos dilucidar que el pesimismo y el optimismo carecen de objetividad a la hora postular sus respectivas “doctrinas”. Y un punto que queda sin explorar es el de que ni tu ni yo somos abiertamente pesimistas u optimistas, es decir, que estamos hablando atrevidamente en nombre de estas personas, sin detenernos a escuchar de su propia boca los argumentos que los inducen a estas posturas, no obstante, pienso al respecto que esto no es similar a un proceso judicial, en el que el acusado debe estar presente y exponer su propia defensa, puesto que nuestro interés aquí no es la justicia sino la verdad, y es a la verdad a la que nos hemos referido.

DEXTER.

Convengo ello.

NICOLÁS.

Que así sea.

Cirilo o de la igualdad

CIRILO.

¿Es cierto que todos desean por defecto la igualdad?

DAVID.

Creo que las personas desean todo tipo de cosas.

CIRILO.

Pero dime, ¿a qué crees que se deba esto?

DAVID.

Me figuro que es una cuestión de intereses, ¿y tú qué opinas?

CIRILO.

Opino lo mismo, ciertamente es una cuestión de intereses, y ya que nadie desea lo que ya posee, es muy simple concluir que quien desea la igualdad seguramente no la posee.

DAVID.

Es un conflicto que no explicaste en tu pregunta pero que se sobreentiende.

CIRILO.

¿Y no te parece muy evidente y/o creíble que el deseo de igualdad esté acompañado de una actitud resignada frente a la ambición?, es decir, si estuviéramos en un conflicto en el que no podemos ser ambiciosos porque tenemos todas las de perder, ¿no es creíble que nuestra actitud fuese una muy distinta si tuviésemos todas las de ganar?

DAVID.

¿Lo que intentas decir es que las personas desean la igualdad solo cuando se encuentran en estado de indefensión?

CIRILO.

Sí, y además pienso que si el caso fuese al contrario la persona no desearía la igualdad sino la injusticia, puesto que esta injusticia o esta desigualdad le convendría.

DAVID.

Seguramente, y por mi parte pienso que no es creíble que un individuo en medio de la desigualdad, y teniendo en cuenta que esta desigualdad estuviese en su contra, pues, adoptase una actitud activa como la de la ambición, o no es congruente.

CIRILO.

Aunque se podría dar el caso que una persona que esté en medio de la amenaza de la desigualdad, es decir, de la injusticia, pues, adoptase una postura semejante.

DAVID.

No es por pasar por supersticioso cuando hablo sobre cosas que son tan difíciles de comprobar, pero me figuro que si se diera el caso sería una actitud similar al heroísmo.

CIRILO.

Esto es como si un indigente, que no teniendo nada en el mundo más que su propia vida, pues, se enardeciera en arengas progresistas.

DAVID.

Tu ejemplo ilustra a la perfección mi comentario, no obstante, y entre paréntesis, tengamos en cuenta que el hecho de que una situación como la que acabas de exponer resulte incongruente o contraproducente para el individuo que declama el susodicho discurso, pues, no nos dice nada a favor o en contra de sus argumentos, en razón de que estos sean verdaderos o falsos, mas sin embargo la buena lógica nos dicta que no solo no debemos hablar sobre lo que no sabemos sino que tampoco debemos hablar sobre aquello que nos agosta, puesto que la razón se muere sin bases en el primer caso y la credibilidad se pierde en el segundo.

CIRILO.

Según lo que acabas de decir no podría yo hablar acerca de la muerte porque no la he experimentado, y porque además esta muerte le dará fin a mi existencia, y dado que este fin delata mi debilidad al no poder contenerla, pues, se puede considerar esto como un argumento para no dar credibilidad a mis palabras acerca de la muerte; y es que esto es como negarse a ser curado por un médico por el hecho de que este se ha enfermado un sin número de veces en su vida y fuera de eso algún día morirá.

DAVID.

Elemental.

CIRILO.

Pero bueno, retomando el tema podemos concluir que la ambición es una actitud activa en relación con la resignación, además que la ambición es solo un deseo mas no es un método ni algo que se le asemeje, y que nadie consigue lo que sea que quiera conseguir solamente deseándolo, a menos que sea algo que suceda de forma natural, como que una persona deseara que el tiempo pasase mas rápido y pues, definitivamente el tiempo pasará, no rápido, pero pasará.

DAVID.

Eso sucede porque en esos casos la ambición se ve beneficiada por la casualidad, a más que el esfuerzo y la casualidad también pueden ir de la mano.

CIRILO.

Pero bueno, respóndeme francamente, ¿qué es lo igual?

DAVID.

Creo que es lo mismo, Cirilo, como lo son dos manzanas. ¿Pero no crees que en tu pregunta se difumina un poco el término igualdad con el término igual?

CIRILO.

David, eso sucede seguramente porque la igualdad trata de lo igual, solo que, sin ser conscientes de ello, el término igualdad nos redirecciona a temas sociales, aunque se podría aplicar también a muchos otros temas, como el de la relativa igualdad que hay entre dos manzanas.

DAVID.

Muy simple.

CIRILO.

¿Y a qué crees que se deba esta simpleza?

DAVID.

Bueno, ya que ha quedado claro que el término igual es una variación del término igualdad, opino que la simpleza se debe al número de factores a tener en cuenta a la hora de concluir si en una situación hay o no igualdad, y dado que la manzana no pertenece a una sociedad, es de esperarse que carezca de todos los beneficios y percances que generan desigualdad en los seres humanos, y por lo tanto podemos afirmar que la ausencia de esta sociedad y de estos beneficios y percances es lo que hace que sea simple el determinar la relativa igualdad entre las dos manzanas, además, cuando pronunciaste el término relativo al hablar sobre la igualdad de las manzanas, me figuro que te referiste a las pequeñas diferencias físicas de las manzanas, y dado que no es común que una manzana tenga un tallo de 11cm y la otra tenga un tallo de 3cm, o que una manzana pese 6kg y la otra manzana pese 2lb, pues, las diferencias físicas que pueden resultar serían similares a las crestas papilares.

CIRILO.

Soy de tu dictamen.

DAVID.

Pero no nos apresuremos, Cirilo, creo que puedo esclarecer este punto de la siguiente manera: lo igual es aquello que tiene exactamente las mismas características que lo otro, tanto en calidad como en cantidad, y que si existen variaciones en estas características, pues, estas variaciones deben ser naturales como las ya citadas crestas papilares y que, para ser mas precisos, debemos diferenciar el término igual del término réplica, porque si tomáramos las crestas papilares o detalles tan ínfimos para negar la igualdad, pues, no encontraríamos ni ser ni cosa igual en la creación, incluso si tomamos en cuenta los productos industriales creados en masa o la mismísima clonación, además, en el caso de que alguien se tomara la molestia de hacer una réplica totalmente exacta de lo que sea que fuere, esto no negaría la igualdad y encajaría más en el término réplica.

CIRILO.

Opino que la aclaración viene del rigor de la lógica, es decir, que si yo digo que una cosa es igual que otra, estas cosas no deben ser parecidas sino iguales, y es más, se puede agregar que esto es una errata tanto de lógica como de semántica, puesto que es comprobable que aquellas dos cosas no sean totalmente iguales, y que si no son totalmente iguales son por lo tanto diferentes, de aquí que podamos afirmar que estoy dando un juicio falso y/o utilizando un término inexacto; en este caso debí utilizar el término parecido en vez del término igual, porque no es lo mismo decir muerto que moribundo.

DAVID.

Cirilo, es que es evidente que la discusión se torna más compleja en relación con el número de factores a tener en cuenta. En el caso de la manzana podríamos tener en cuenta su peso, su tamaño, su color, su sabor, su tallo y demás, pero el término igualdad nos redirecciona inevitablemente a temas relacionados con la sociedad, y es esta sociedad la que multiplica varias veces el número de factores a tener en cuenta para poder concluir que existe igualdad en relación con algo.

CIRILO.

Mi querido David, opino que esto se debe a algo tan simple como a que no es por ser idénticos físicamente la razón por la cual hayan existido desde tiempos ancestrales los conflictos entre los hombres, sino a la ambición de ser más o tener más y el dolor de ser menos o tener menos que otros individuos. En este punto podemos comentar ciegamente y sin temor a equivocarnos que estas ambiciones de ser más o tener más son alimentadas por el interés, como ya habíamos comentado, y aunque las personas tienen los más diversos intereses tampoco se puede negar que hay asuntos de interés general y que incumben incluso a aquellas personas a las que nada les importa.

DAVID.

Ahora que lo mencionas, es decir, aquello de los asuntos de interés general, pues, se me vienen a la mente algunos casos como la política, la economía, los conflictos armados, entre otros, y no es por pasar por superfluo, pero se me viene a la mente el caso del aspecto físico, pues, en relación con el tema de la igualdad.

CIRILO.

Te escucho.

DAVID.

Ciertamente el arte ha plasmado su visión del mundo con una diversidad de opiniones y con formas variadísimas de expresión, unas veces para magnificarlo y otras veces para criticarlo y caricaturizarlo; y el caso en especifico que tengo en mente es el del género de terror, sea en el arte que sea, pues, el caso es que el aspecto físico es un tema más que recurrente en este género, por lo que podemos deducir que el aspecto físico es algo que causa terror y que no está en los intereses de nadie aterrorizarse por su propio aspecto.

CIRILO.

Y según tú, ¿por qué causa terror el aspecto físico?

DAVID.

Bueno, en primer lugar, quiero decir que para nadie es un misterio la “existencia” de la vanidad, como tampoco es un misterio el saber que esta vanidad nos causa placer cuando es complacida y dolor cuando es vulnerada, y aunque la vanidad puede verse excitada por innumerables motivos, los cuales se basan en los intereses de cada quien, es inevitable el asociar el término vanidad con el aspecto físico, y esto es tan inevitable como no asociar el sexo con la vanidad y con el amor; y debo aclarar que estas asociaciones son prejuicios que habitan en nuestra mente por una cuestión de probabilidades, tal como asociamos más fácilmente el término igualdad con asuntos sociales y no con manzanas. Ahora bien, tal como traje a colación el tema del aspecto físico valiéndome del género de terror, ahora me valdré de la pornografía para evidenciar la trascendencia del sexo; pues, como todos sabemos, el sexo tiene una especifica función reproductiva, aunque también se sabe a ciencia cierta que el cuerpo humano está dotado de manera tal para que el sexo se convierta en una de las experiencias físicas más placenteras, y si tomamos en cuenta que el aspecto físico está ligado prejuiciosamente a varias de las experiencias mas placenteras, podemos figurarnos que es muy viable pensar que el no poseer x o y aspecto nos puede amputar de nuestras vidas dichas experiencias. En relación con el tema del sexo quiero opinar entre paréntesis que, partiendo de lo ya dicho, podemos figurarnos que el aroma maligno que suele exhalar el sexo proviene de este juego macabro, en el que las ansias por la desigualdad positiva en relación con los atributos de los amantes quedan totalmente declaradas, tanto que sea uno en persona quien posea un aspecto dado o que nuestra amante sea quien posea cierto aspecto, puesto que no es creíble que en relación con la lujuria todos quieran verse iguales o mucho menos ser réplicas. Por otro lado, y ya que toqué el tema de la función reproductiva del sexo, quiero agregar que incluso la apariencia de nuestros padres debe cumplir con ciertos parámetros, en contraste, esto me hace recordar filmes sobre niños que son hijos de dioses malignos y cuya apariencia es terrorífica, y además, hablando de procreación, no olvidemos como se crearon los androides que hoy en día cumplen incluso la función de conyugues; y es que las burlas en relación con el aspecto físico no son otra cosa que una afirmación que trata sobre no ser apto para algo como la familia o la sexualidad, aunque nuestra apariencia no sea un reflejo de nuestra verdaderas facultades…ah!, y si crees que hablo nimiedades, mira por ejemplo como en el reino animal las manadas se reúnen solo en razón de su misma especie.

CIRILO.

Soy de tu dictamen.

DAVID.

Incluso las escenas sangrientas en el género de terror, sea en el arte que sea, son invasivas no solo por su brutalidad sino por el aspecto de las víctimas, es decir, cuando se presentan imágenes de mutilaciones o casos similares, y es que uno podría decir que es en realidad el imaginarse en carne propia el dolor ajeno, pero el preciosismo de las escenas nos demuestra que en realidad hay una fijación visual con ese tipo de material.

CIRILO.

David, lo que intentas decir es que el hecho de que el género de terror haya tomado como uno de sus ingredientes predilectos los aspectos más monstruosos, pues, sea una prueba contundente de que el aspecto físico hace parte de los intereses de la gente en general, y que es muy consecuente hacer una asociación entre el dolor y el terror, de lo que se deduce que las escenas terroríficas no son otra cosa que ese dolor llevado al extremo; además, no siendo del interés de nadie el dolor, es de esperarse que la gente conciba una ambición alrededor del aspecto físico, o por lo menos de cómo la sociedad los percibe, ¿o no es así?

DAVID.

Tú lo has dicho, Cirilo. Además, y como habíamos señalado anteriormente, hay ciertos prejuicios ocultos en nuestros enunciados, y es el hecho de que nuestro discurso sobre el aspecto físico nos redirecciona a cierto tipo de actitudes que aunque son aplaudidas por ciertos círculos sociales, también son criticadas por otro tipo de personas, y es aquí donde aparece el término superficialidad, o sea, la idea de que nuestro aspecto nos hiera sobremanera o nos envalentone es tildada de superficial, no obstante, eso no es nuestro asunto, nuestro asunto va es por el análisis de la igualdad y qué es lo que hace que unos la deseen y otros la censuren. Y es que la respuesta acerca de los motivos de estos dos bandos la hemos dado ya al principio de nuestra discusión, pues, dijimos que las personas suelen abogar por la igualdad cuando las desigualdades se vuelven contra ellos, y que suelen abogar por la desigualdad cuando esta les conviene, palabras más, palabras menos; es decir que las personas que optan por glorificar la vanidad lo hacen para quienes cuenten con las características necesarias para llevar la vanidad a buen término, no sin dejar de lado la idea de que lo hagan con intenciones tóxicas, no obstante, y en cualquier caso, este tipo de practicas se manejan en la sociedad a modo de alimento psicológico, mientras que otro tipo de personas optan por desvirtuar el tema de la vanidad, sea porque es una cuestión irrelevante en relación con otro temas o sea porque piensan que este tema crea malestar en la sociedad, puesto que mucha gente no posee las características necesarias para satisfacer los cánones de belleza “impuestos” por esa misma sociedad, y tal como los cánones de belleza sobrepasan el aspecto de la gente del común, los aspectos de las historias de terror no son otra cosa que la representación de una desigualdad extrema e inversa a la de los ya citados cánones.

CIRILO.

Tus últimas palabras me recuerdan el término réplica, o sea, la réplica sería el extremo de la igualdad, y supongo que es a eso a lo que te refieres con el ejemplo del terror.

DAVID.

Ciertamente, pero quiero agregar que lo del aspecto físico y sobre todo ligado a los conflictos sociales no se limita solamente a la vanidad, es decir, que hay cosas que nos parecen mas o menos agradables, como por ejemplo los paisajes, pues, no podemos negar que existen paisajes que son visualmente siniestros, aunque no exista dolor ni maldad alguna en dichos paisajes, del mismo modo que no hay placer ni bondad en los paisajes que son visualmente hermosos, supongo que son meras impresiones.

CIRILO.

Podría argumentar que hacemos una especie de asociaciones mentales de manera subconsciente sobre el aspecto de los paisajes, como el paisaje árido con la desnutrición o el paisaje hermoso con la lozanía, mas sin embargo no tengo como comprobarte que dichas asociaciones se lleven a cabo en nuestro cerebro, por lo que yo también llego a la conclusión de que son meras impresiones.

DAVID.

Cirilo, y es que estas impresiones son las que determinan la igualdad tanto para bien como para mal, y pues se me ocurre así de momento el ejemplo de la comida, o sea, el aspecto de la comida no nos dice mucho acerca del sabor de la misma, no obstante es por instinto y no por estupidez que las personas se guían por la apariencia, es como cuando alguien se asoma a un abismo, y es por la sospecha que tenemos de que podemos caer en él lo que nos inspira el vértigo.

CIRILO.

¿Pero no es acaso cierto que los prejuicios se forman en nuestra mente gracias a un cúmulo de recuerdos de coincidencias?

DAVID.

¿A qué te refieres exactamente?

CIRILO.

Es decir, si en algún momento una persona tiene un vago juicio sobre otra persona basándose únicamente en su aspecto físico, ¿acaso esto no se debe a que la primera persona posee en su mente el vago recuerdo de una serie de casos en los que ciertas personas con ciertos aspectos tenían caracteres similares o vidas similares?

DAVID.

Por supuesto, y esto mismo es lo que sucede en el caso del abismo, pues lo más probable es que la persona que siente el vértigo posea en su saber casos en los que personas hayan caído o se hayan lastimado luego de caminar sobre un abismo o sobre un vacío. Y me imagino que el término que quieres traer a colación es el término probabilidad, y es que si decimos abismo no pensamos en otra sino en caer, aunque haya probabilidad de otras opciones, y es que lo mismo sucede con el caso de la apariencia física, por ejemplo, no hay muchas probabilidades de que un neonato te mienta, por lo que no hay una especie de prejuicio al respecto con los neonatos, o no es creíble que cuando alguien menciona el término neonato todos piensen en que éste miente, puesto que la experiencia que forma el prejuicio no nos invita a semejante suposición.

CIRILO.

Es como la apariencia física que reina en las cárceles, no es común que estas gentes posean rostros afables, aunque por otro lado existen intelectuales, artistas y hasta políticos cuya apariencia raya en lo salvaje.

DAVID.

Justo por eso hable de probabilidades, o sea, en el caso que expones es evidente que los primeros poseen características de los segundos, aún teniendo en cuenta que son individuos relativamente diferentes, no obstante, es bastante congruente llegar a la conclusión de que no por el hecho de que una persona esté en prisión, pues, se pueda catalogar de maligna, en contraste podemos encontrar artistas dedicados a la expresión de la maldad y de lo grotesco, como también políticos corruptos, dictadores sanguinarios o intelectuales que conciben doctrinas que incluso llegan a ser dudosas en sus propias vidas.

CIRILO.

El caso de la prisión ilustra nuestra teoría de las probabilidades mucho mejor, y aunque bien dices que no porque una persona caiga en prisión se la puede tachar de perversa, opino que es inverosímil o mucho menos probable que los santos caigan en prisión.

DAVID.

Que los santos caigan en prisión es mucho menos probable.

CIRILO.

¿Pero no estamos afirmando acaso que el aspecto de una persona determina su carácter?

DAVID.

Implícitamente lo estamos afirmando, Cirilo, y es que la cuestión nos remite de nuevo a las probabilidades, aunque no podamos aseverar que una persona sea de una manera porque tiene cierto aspecto tal como no podemos afirmar que una comida tenga cierto sabor por su apariencia, a menos que se conozca el sabor de dicha comida de antemano, no obstante, tampoco podemos negar que existen los casos en los que el aspecto de una persona nos ilustra acerca de su carácter.

CIRILO.

¿Y a qué viene que las personas de cierto aspecto busquen personas de su mismo aspecto?, pues, según tú.

DAVID.

A mi parecer es una sencilla y compleja interrogante, o sea, el aspecto físico no solo está estigmatizado por los prejuicios que estamos tratando, sino que también está ligado a otros asuntos mas concretos como la edad, y esta edad esta ligada a su vez a una serie de asuntos que surgen con la vida en sociedad como la cultura, la profesión, la religión o la filosofía, o incluso otros más invasivos como los círculos sociales o las tribus urbanas; pues, como ya lo habíamos hecho notar con el ejemplo de las manzanas, en este punto nos podemos figurar que surgen ya muchos otros factores a tener en cuenta a la hora de hablar de igualdad. Además, Cirilo, lo que subyace en esta opinión es el término compatibilidad, y es que en relación con este término quiero decir que no necesariamente es compatible solamente lo igual, y que es de esperarse que lo igual sea compatible como regla y que lo diferente o desigual sea compatible como excepción.

CIRILO.

Es decir que también se puede dar el caso de que dos cosas iguales sean incompatibles como también darse el caso de que dos cosas distintas sean compatibles.

DAVID.

En efecto.

CIRILO.

¿Entonces se puede afirmar que las diferencias de toda índole son las que distancian a las personas entre sí?

DAVID.

Opino que sí, y opino también que no es necesaria la distancia como tampoco lo es la cercanía, ¿y tú qué opinas?

CIRILO.

Soy de tu mismo dictamen en cuanto a la distancia y la cercanía, además opino que la diversidad de gustos puede alejar a las personas, no obstante, no creo que sea tan simplista el asunto como en primera instancia parece, o sea, en muchas ocasiones estos gustos conllevan ciertos requisitos como por ejemplo una vestimenta, un estilo de vida o cierto tipo de caracteres, como por ejemplo los caracteres que son comunes en la gente rumbera, o el nivel de cultura que es adecuado para un círculo de intelectuales, y es más, se sabe y se sobrentiende que la gente de las clases altas o privilegiadas de la sociedad prefieren socializar con otras personas de su mismo estatus socioeconómico, sea por la razón maligna o por la razón lógica da igual, no obstante, me explico: por un lado, tenemos la arrogancia que suele generar la desigualdad positiva y, por otro lado, tenemos la compatibilidad; y es que quien no posea un estatus socioeconómico equivalente a las personas que le rodean, pues, ciertamente se verá envuelto en un sinnúmero de situaciones bochornosas.

DAVID.

Pero bueno, ¿Cuáles son exactamente los efectos secundarios de la desigualdad?

CIRILO.

La exclusión y la predilección, dependiendo del caso.

DAVID.

Explícate, mi querido Cirilo.

CIRILO.

Pienso que las desigualdades suelen generar exclusión cuando son negativas y predilección cuando son positivas. Ahora bien, retomando el sencillo ejemplo de las manzanas podemos figurarnos que no existirá exclusión por parte de la primera manzana hacia la segunda manzana, pues, en razón de que la segunda manzana posea una diferencia notable, como por ejemplo que la primera manzana fuese roja y la segunda manzana fuese verde, y es fácil concluir que no existirá dicha exclusión puesto que las manzanas no piensan, y si no piensan es cuerdo concluir que no tienen intereses, por lo cual sus intereses no pueden ser vulnerados, además de que no hay entre las manzanas un prejuicio que indique que la de un color es mejor o preferible que la otra del otro color, y al no tener las manzanas la facultad del intelecto, no podría la una envilecerse por su color o incluso intentar engañar a la otra de ser mejor o preferible por su color.

DAVID.

¿A dónde quieres llegar?

CIRILO.

Al engaño, David. Ahora responde, ¿por qué una manzana intentaría engañar a otra manzana “diciéndole” que es más valiosa por su color?

DAVID.

No lo sé, dímelo tú.

CIRILO.

Mi conjetura es que, siendo el color la diferencia más invasiva entre las dos manzanas, pues, la primera opte por postular su color como el preferible en relación con el color de la segunda, haciéndose no solo con la preferencia sino también adelantándose a la exclusión de la cual puede ser víctima, y es que este comportamiento tiene su explicación en las probabilidades, las cuales nos dictan que las diferencias generan exclusión o predilección.

DAVID.

Es creíble.

CIRILO.

En relación con la sociedad quiero decir que, si se tiene en cuenta el papel protagónico de las diferencias en los casos de discriminación, es consecuente que las personas suelan tomar las medidas que apreciamos en el ejemplo de las manzanas como un instinto natural y como un alimento psicológico mediante el cual pueden cebar su vanidad, pues, magnificando aquello que los diferencia y, a expensas de la dignidad ajena.

DAVID.

Muy elocuente, Cirilo. Por mi parte quiero señalar el término exclusión, pues como ya hemos dicho la desigualdad deviene en exclusión, sin embargo, recordemos como los seres humanos excluyen de manera muy distinta a los animales.

CIRILO.

Los excluyen de manera impersonal.

DAVID.

Exactamente, pero a lo que quiero llegar a es que nunca se ha discriminado o excluido a un grupo de animales de la misma manera que ha sucedido entre los seres humanos, y es que hay algo muy personal y venenoso en la discriminación que hay entre los seres humanos, indiferentemente si se trata de asuntos trascendentales o intrascendentes; y esto es así incluso cuando se trata de exterminios, los cuales distan mucho de ser similares a los exterminios de animales, los cuales se llevan a cabo es para la industria alimentaria. Y si los seres humanos y los animales son tan diferentes, ¿por qué han existido las guerras consignadas en la historia?

CIRILO.

A lo que te refieres es a que si las desigualdades nos alejan, deberíamos por lo tanto estar más alejados del animal que del hombre; y aunque la situación no es tan trágica como la pintas, pienso que sí es cierto que esas guerras han existido, existen y seguirán existiendo hasta el final de los tiempos.

DAVID.

Creo yo que esto se debe a los prejuicios, es decir que el ser humano da por hecho muchas cosas en relación con sus semejantes, me explico: el hecho de que una persona pueda robarte cuando salgas a la calle es un prejuicio basado en las probabilidades, del mismo modo no hay probabilidades de que un animal haga una cosa parecida, y asimismo pueden darse un sinnúmero de situaciones que pueden resultar perturbadoras para la gente, además que estas situaciones se acumulan en nuestra mente y forman un prejuicio sobre la sociedad en general; otros casos podrían ser, por ejemplo, que las personas se burlen de tu forma de vestir, de tu aspecto físico, de tus sentimientos, de tus pensamientos, de tu familia, de tus preferencias sexuales, de tus gustos musicales, del color de tu piel, o de tu nacionalidad…y bueno, un larguísimo etcétera en el cual los animales son totalmente ajenos e indiferentes.

CIRILO.

Supongo que la conclusión de tu respuesta es que la mezcla de todas estas probabilidades es la razón por la cual existe la discriminación, la cual es uno de los efectos secundarios de la desigualdad, y que esta discriminación existe a modo de defensa y anticipación, además que esto explica el tratamiento que se tiene para con los animales, con los cuales no estamos a la defensiva en relación con este tipo de temas.

DAVID.

En otras palabras, lo que dices es que las personas tratan con reserva a otras personas y de acuerdo a ese cúmulo de recuerdos que han formado su noción de la sociedad, y pues que a los animales se les trata es más como a cosas, a pesar de que no existen ese tipo de reservas con ellos.

CIRILO.

Justamente eso quise expresar.

DAVID.

Ahora, pienso yo que es necesario traer al debate un término más.

CIRILO.

¿Qué término?

DAVID.

El término equivalente.

CIRILO.

Te escucho.

DAVID.

Pienso yo que hay muchos otros casos con los cuales podemos analizar el tema de la igualdad, así como muchas otras cosas a tener en cuenta a la hora de un exponer un sano dictamen, no obstante, quiero abordar el tema desde otro ángulo, y para ello quiero retomar el ejemplo de las manzanas. Al analizar el ejemplo de las manzanas tomamos en cuenta solamente las características de dos manzanas, pero al momento de transponer a la sociedad este ejemplo nos tendremos que enfrentar no solo a muchos otros factores a tener en cuenta sino a distintas clases de seres, y no solamente las diferencias que existen entre los seres humanos y los animales, las cuales resultan mucho más marcadas que las diferencias que podemos encontrar entre los seres humanos, sino también en las especies y subespecies de estos seres vivos, por ejemplo, los factores a tener en cuenta para desarrollar nuestras conjeturas se verían multiplicados en el ejemplo de las manzanas si al caso invitásemos una sandía, de lo cual resultarían muchas otras diferencias físicas, las cuales nos alejarían por completo del término réplica; ahora bien, otro asunto sería discutir si dichos factores son cualidades o defectos, y a sabiendas que estas cualidades y estos defectos son indiferentemente diferencias y/o desigualdades, deberíamos también tener en cuenta el término equivalente, pues, bien seguros de que estas dos frutas no pueden ser del todo iguales y mucho menos una manzana ser la réplica de una sandía, sería necesario concebir que algo y otra cosa, no siendo lo mismo sino todo lo contrario, se puedan considerar en sano juicio de la misma naturaleza y valía.

CIRILO.

Dame un buen ejemplo en el que dos cosas sean diferentes y equivalentes al mismo tiempo.

DAVID.

Bueno, el arte es un buen ejemplo de ello, la poesía no es pintura pero ambas pueden ser equivalentes, aunque la una se lea y la otra se observe; negar esta comparación sería como decir que es inválido comparar a la música con la filosofía, puesto que no es propio de la naturaleza de la música la razón ni es propio de la naturaleza de la filosofía ni el sonido ni los instrumentos. Además, cabe señalar que no quiero yo dar por aceptada la calidad artística de las artes que acabo de mencionar, pues trato este ejemplo es de acuerdo al tema que estamos discutiendo.

CIRILO.

Lo que quieres decir, David, es que aquello que hace a las cosas equivalente es la especie, puesto que aunque la manzana y la sandía son en suma distintas se puede afirmar que ambas son frutas, y asimismo con el caso de la poesía y la pintura, además, explicas que es justo esa familiaridad lo que las hace equivalentes, y que son equivalentes sin ser iguales y sin ser réplicas. Pero según tu apreciación podríamos aseverar que todos los animales son equivalentes porque son animales y no son insectos, o que todos los seres humanos son equivalentes porque son seres humanos y no plantas. Lamentablemente y como ya hemos comentado, el término igualdad nos redirecciona a temas sociales, y es en este contexto en el que es complejo el afirmar en buena lógica tus apreciaciones, y para ilustrar mejor lo que acabo de decir quiero traer a colación el término competitividad. Esta competitividad es la glorificación de la desigualdad, además de ser la motivación saludable de muchas personas en la sociedad, por lo que la idea de que dos personas sean equivalentes por ser personas y no seres inanimados, por ejemplo, es contraria a la idea de la competitividad, puesto que la naturaleza de la competitividad es ganar o perder por desigualdad.

DAVID.

No es por apretujar la discusión con más términos, pero quiero traer a colación el término injusticia, pues, inspirado en el término competitividad y en relación con la igualdad, que es el tema primero de nuestra discusión.

CIRILO.

No hay problema, ¿qué me puedes decir acerca de la injusticia?

DAVID.

La justicia es el antónimo de la injusticia, para comenzar, además, la justicia trata ciertamente de la igualdad. Por otro lado, yo sé que quieres llegar al punto de que no todo lo justo es lo que debe ser ni todo lo que debe ser es justo, como sucede en el caso de la competitividad, en el que un individuo competitivo triunfa por encima de alguien que tiene poco o ningún mérito; y es que se puede dar el caso de que la competitividad aplaste a una persona o a un grupo de personas, y luego argumentar de que es justo darle una parte igual a quien no la ha ganado y quitársela a quien tiene el mérito, aunque personalmente opino que es como quien quiere tener mas años sin haberlos vivido.

CIRILO.

¿Y entonces qué se debe hacer en esos casos?

DAVID.

La respuesta es el término compartir, es decir, siempre que este compartir sea por voluntad propia, pues, se considerara el caso como ajeno a la justicia o a la injusticia, y que esto se explica mas como un tributo o un estimulo para quien no ha tenido tan buena fortuna; en el caso contrario, es decir, en el caso en el que se opte por quitarle a quien más tiene para darle al más necesitado, pues, lo correcto sería utilizar el término supervivencia.

CIRILO.

Quiero señalar que es posible que haya una actitud saludable de supervivencia como una actitud corrosiva al respecto. Por otro lado, te pregunto, ¿no es esto como decir que debe ganar el equipo perdedor en un juego?, ¿o acaso no es como decir que debe ganar el luchador más débil?

DAVID.

Convengo en ello, Cirilo, pero si retomamos el prejuicio al que nos redirecciona el término igualdad puedes intuir sin ni siquiera nombrar los casos que eso depende del contexto; por ejemplo, no es la misma igualdad que hay entre las dos manzanas en relación con su aspecto, que la igualdad que hay entre los derechos humanos, los cuales deben ser iguales para cada individuo, y asimismo no es la misma igualdad que hay entre el equipo ganador y el equipo perdedor, pues, el juego mismo consiste en que resulte un ganador y un perdedor, y muy seguros de que va ganar el más apto, podemos concluir entonces que es justo que pierda el que tiene menos mérito.

CIRILO.

Si, el contexto, David, y es que hablando de la justicia del estado, se entiende que esta es un poco impersonal en relación con cierto tipo de cosas, como por ejemplo el aspecto físico, el cual nunca se toma en cuenta en la constitución de ningún país, a menos que se trate de la raza, no obstante, se pueden encontrar en dichas constituciones decretos menos específicos como aquellos que versan sobre practicas vejatorias, mas no suele ser común que se especifique el aspecto físico como se especifica en el género de terror. Por otro lado, quiero traer otro término para ilustrar mejor tus conclusiones, dicho término es hipocresía; bueno, el ser hipócrita no puede ser sino gracias a los intereses, es decir que no es creíble que alguien vaya a un estadio a ver que ganen ambos equipos o ambos luchadores, cuando lo cierto es que todos asisten a dichos eventos con la idea de que alguien va a ganar y alguien va a perder, y que esto no es otra cosa que desigualdad, además que es en este tipo de casos en los que se puede originar la admiración, y que esta admiración bien podría ir de la mano con la hipocresía, pues entre admirar a una persona que posee una gran fortuna y poseerla uno, pues, es más consecuente que uno piense que esa fortuna debería ser propia. Los casos que prueban nuestras conjeturas y las excepciones son tantas que quiero expresar que en esta conversación solo se expondrá una serie muy mezquina de lo que en realidad podría ser; he aquí otro caso que nos habla del término admiración, figurémonos que un hombre admira a una mujer por su aspecto físico, aquello que subyace en esta situación no es que el hombre que la admira quiera ser así, sino que se entiende que el quid del asunto va por el hecho de que en vez de desearla en realidad quiera poseerla, y es esto a lo que hemos llamado hipocresía, y es esta la predilección de la desigualdad positiva, puesto que esta mujer es más hermosa que las demás y es por lo tanto desigual a estas, y asimismo se podría objetar que el hombre sea quien quiere ser deseado, puesto que hay un desbalance entre solo admirar y no ser admirado. Otro caso similar se presenta con los intelectuales, pues, que una persona admire a un intelectual, sea cual sea el talento que este haya cultivado, no quiere decir que esa persona desee ser intelectual, no obstante existe una desigualdad positiva entre el intelectual y el admirador, y esta “desigualdad positiva” la consideramos aquí y en esta conversación como tal, pues, partiendo del hecho de que en vez de causar perjuicios causa beneficios, los cuales podrían ser la misma admiración o el placer de disfrutar de x o y talento, además que el término desigualdad se ve eclipsado en estos casos por el mérito, al cual bien podríamos denominar de una manera más dramática, como por ejemplo, con el término sacrificio. Otro caso de desigualdad positiva podría darse en el caso de las empresas, o sea, que si bien estas empresas se lucran del consumo de sus productos, pues, las mismas compensan esta desigualdad con la generación de empleos y con el consumo de materia prima, y es que de este caso se puede argumentar que cuando una persona compra un producto, es correcto afirmar que dicha persona no posee la misma riqueza que la empresa que elabora el producto, por lo que es viable concluir que existe una desigualdad entre el comprador y la empresa, no obstante, hay que tener en cuenta que dicha empresa genera empleo, y que la empresa se lucra del empleado y el empleado de la empresa, y que la primera empresa se lucra de la materia prima que compra a la segunda empresa, como la segunda empresa se lucra de venderle la materia prima a la primera empresa, asimismo como el consumidor común se lucra de su compra y la empresa se lucra de su venta, aunque este consumidor no posea el mismo poderío económico de la empresa a la cual compra su producto; también cabe señalar que el producto que compra el consumidor común no tenga nada que ver con el poderío económico de la empresa en cuestión, por ejemplo, que el susodicho producto fuera una caja de leche, pues, nada tiene que ver el valor del producto con el poderío económico de la empresa que provee la leche, de lo que podemos concluir que la inversión del comprador común es del mismo valor del producto y no del valor de la empresa, y es que esto es como ir al mar a sacar agua con un balde, y aunque el mar posea toda el agua que alcanzas a apreciar, solamente puedes llevarte el agua que el balde te permita, y cabe aclarar que el balde del ejemplo equivale al dinero del comprador y el mar equivale a la empresa, es decir, que el comprador se lleva un producto que corresponde con su inversión, y muy seguro de que la desigualdad que hay entre él y la empresa está cabalmente justificada.

DAVID.

Y es que ha quedado claro que el término igualdad puede presentarse de muchas maneras;  en este momento se me ocurre es el caso de la idoneidad por desigualdad, me explico: digamos que se da el caso de que dos personas tienen una edad distinta, pero el uno es un maestro y el otro es un alumno, o que el uno sea el padre y el otro sea el hijo, o que exista una atracción sexual basada en la diferencia de edades. Y en contraste, pienso que pueden resultar otros casos como en los que la igualdad negativa se vuelve el factor decisivo a la hora de determinar la idoneidad, como en los casos en los que la pobreza extrema hace las veces de idoneidad para los habitantes de la calle.

CIRILO.

Me parecen notables tus apreciaciones, David.

DAVID.

Pero dime, Cirilo, ¿qué piensas de los casos en los que una persona toma la justicia por su propia cuenta, es decir, el caso de los asesinatos?

CIRILO.

Te refieres es a las venganzas…pues, opino que no es del interés de nadie morir o ser asesinado, a menos que sea un suicida, y si no es del interés de una persona el dejar de vivir, es cuerdo pensar que es injusto que alguien le arrebate la vida, además que la justicia del estado se encarga de penalizar estos casos, indiferentemente de quien se trate o por las razones que sean, puesto que ante la ley todos somos iguales, no obstante, nosotros no somos la justicia del estado y no es nuestro asunto el regular la sociedad, por lo que el hecho de que sea justo que todos sean juzgados de la misma manera se vuelve una cuestión malsana en ciertas ocasiones y cuando se ve desde el punto de vista personal. Retomando la frase “no es nuestro asunto”, quiero decir que es congruente pensar que no es asunto de la justicia del estado los motivos por los cuales una persona comete un crimen, como tampoco es asunto de la empresa de las cajas de leche lo que el comprador haga con la leche, es decir que los puntos de vista filosóficos son nulos delante de la justicia del estado, puesto que no es propio de la naturaleza de la justicia del estado el indagar en el saber y la verdad sino el regular la sociedad para su buen funcionamiento.

DAVID.

¿Entonces la justicia del estado está por encima de la filosofía?

CIRILO.

No, esto es como decir que el hambre está por encima de los seres vivos.

DAVID.

¿Son entonces equivalentes la filosofía y la justicia del estado?

CIRILO.

Yo utilizaría el término análogo, mi querido David, puesto que la filosofía busca es la verdad, que es lo correcto, mientras que la justicia busca la regulación, lo cual también es correcto, sin embargo, y como ya lo hemos expresado, la sociedad nos llena de una serie de factores que vuelven difuso no solo el hecho de dictaminar si hay igualdad en algo, sino también si hay o no justicia en algo. Es como los casos en los que una persona atropella a otra y esta persona muere, e imaginando que este hecho fue un accidente y no un asesinato, podemos figurarnos que la justicia no mirará la culpabilidad de quien atropelló a la otra persona sino el hecho en sí, y es aquí donde la filosofía tiene un interés en la verdad, el cual es que dicho hecho no es un crimen, pero también es donde la justicia tiene un interés en la regulación, el cual es que dicho hecho sucedió y la persona perdió la vida.

DAVID.

Contundente.

CIRILO.

Bueno, esa es la idea, no digo que la justicia del estado siempre lleve a buen término sus deberes, pero si no lo hace es o por negligencia o por corrupción, pero se entiende que esa es su tarea.

DAVID.

A veces cuando estoy a solas observando con tono irreverente las noticias, pues, hago comentarios sobre la susodicha corrupción, acerca de que se me antoja la mayoría de las veces como la mas descarada de las negligencias, y es que, si otro fuera el contexto, pues, esto sería otro comentario sarcástico, pero en ocasiones veo también analogía entre la justicia del estado y la medicina; y es que como filósofo se me antoja más colorida la estupidez que la malignidad.

CIRILO.

Creo que nuestra discusión a llegado a su fin, David, y en relación con tu última apreciación opino que la estupidez es al filósofo como lo que es la enfermedad al médico, ¿no te parece?

DAVID.

Soy de tu dictamen.

Nota

La VI temporada dará inició el 1 de enero de 2020, y pues, en relación con la temporada que acaba de finalizar puedo decir que he comenzado la sección de relatos, estos relatos pertenecen a diversos géneros, los cuales son terror, ciencia ficción, erótico y filosófico; la sección de filosofía en la que se encuentran textos que no pertenecen al género narrativo no tuvo tráfico en esta temporada, mas sin embargo, se pueden encontrar en este sección algunos relatos en los que el dialogo de carácter filosófico es la regla. En relación con la sección de poesía puedo decir que tuvo pocas publicaciones en esta temporada y también puedo decir que he estado corrigiendo y modificando los poemas ya publicados en el blog y cambiando las fotos que los acompañan; la página de la cual descargo las fotos que acompañan los poemas es https://unsplash.com, por si a alguien le interesa. En relación con la sección de música clásica puedo decir que he añadido satisfactoriamente el violín, el cual acompaña las obras para para piano, mas sin embargo pienso re editar estas obras tanto en su parte teórica como en la parte de la masterización; por otro lado, en la nota pasada exprese que abarcaría otros géneros musicales, pero esto no fue posible debido a problemas con el software y la masterización, y esto en relación con el número de instrumentos, además, en el caso de que estas publicaciones tengan lugar en la próxima temporada quiero expresar que es posible que estas composiciones luego deban someterse a nuevas actualizaciones y que los géneros musicales que tengo en mente por el momento son el metal y el dark wave. Y no siendo más, gracias a las personas que siguen el blog, y si hay alguien interesado en difundir o ser parte activa de algunas de las materias que conciernen a este blog, por favor, no dudar en escribirme.

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Feliz año.

La iglesia de los siete demonios

Las breves historias hasta ahora relatadas han tenido lugar en el siglo XXXI, y como el lector habrá podido apreciar, estas historias suelen describir el contexto histórico en el que se desarrollan, pues, el caso de la siguiente historia tiene que ver es con las religiones, que como ya había mencionado, se mantuvieron en pie a pesar del tiempo y los cambios sociales que tuvieron lugar luego de que el hombre abandonara el planeta tierra; a pesar de que las religiones se han dado naturalmente en todas las culturas a lo largo de la existencia de la humanidad se tiene documentado que estas no siempre han estado en movimiento en relación con sus máximas figuras, es decir, que el flujo de profetas, mártires o dioses que han pasado a la historia de dichas religiones en algún momento ha cesado y dichas religiones han seguido sus actividades sin que nuevas figuras enriquezcan su historia, pues, luego de abandonar el planeta tierra surgió un renacimiento filosófico debido al conocimiento a posteriori que se alcanzó con la relativa conquista del universo más próximo, y aunque las religiones no se pronunciaron públicamente acerca de este hecho histórico y de los sucesivos avances tecnológicos, un notable flujo de pensadores, gurús, filósofos y místicos tuvo inicio a mediados del siglo XXVII, este movimiento se debió en parte al nuevo estilo de vida al que los conduciría la revolución científica tanto para bien como para mal.

El protagonista de la siguiente historia es Aldo, este hombre cuenta con 50 años de edad, vive en el planeta Marte, en un país cuyo nombre es Corinto y su casa está ubicada exactamente en el distrito No.7, en la cual vive una vida ascética y solitaria; Aldo es maestro de filosofía y entre sus méritos se encuentran el haber publicado un sin número de libros acerca de cuestiones filosóficas concernientes al nuevo orden mundial marciano, libros acerca de la filosofía del arte y cómo criticar el arte de manera objetiva, además de libros que tratan acerca de sus pensamientos filosóficos en relación con las doctrinas de algunos pensadores, místicos y filósofos antiguos y contemporáneos considerados como tal desde la conquista de Marte y el haber sido maestro personal de presidentes y emperadores. Aldo conoció a Fedro en Urano hace ya unos 6 años, en relación con Fedro se puede decir que es un sacerdote perteneciente a La Iglesia de los Siete Demonios, y en relación con esta iglesia se puede decir que es una institución religiosa fundada a finales del siglo XXII en el planeta tierra; esta iglesia profesa la racionalización de las creencias religiosas como una necesidad atemporal del hombre, como también profesa la necesidad del culto, del misterio y de la idolatría. Como lo dije anteriormente, Aldo conoció a Fedro en Urano, pues, en aquel entonces Fedro se encontraba por orden y auspicio de La Iglesia de los Siete Demonios recolectando artilugios religiosos para vender en subastas y haciendo unas investigaciones sobre la crisis mundial en ese planeta, el cual en la actualidad está casi deshabitado por poseer un clima inadecuado para la vida humana a pesar de todos los recursos tecnológicos que responden a este tipo de necesidades, pues, según las declaraciones de los medios de comunicación; Aldo por su parte se encontraba en Urano porque es de ese tipo de personas aficionadas a viajar constantemente, y gracias a que las noticias habían documentado la hecatombe, pues, Aldo decidió que quería vivir en carne propia ese momento histórico en el que la gestante sociedad de Urano comenzaría a evacuar el planeta, además de aprovechar la ocasión para conseguir documentos, artilugios y testimonios como parte del material que utilizaría en algunas de sus futuras obras literarias. Aldo y Fedro se conocieron exactamente en una de las estaciones del metro de Alameda, uno de los tres grandes estados formados en Urano, pues, mientras Aldo esperaba el metro vio aparecer a Fedro, e inquietado por el porte y la vestimenta de Fedro se acercó a él para preguntarle si era una especie de ocultista y, para su sorpresa, éste lo reconoció gracias a la pequeña pero significativa fama de Aldo en el mundo literario, luego ambos mantuvieron una conversación que se extendió no solo en el metro sino también por algunos meses mientras ambos concluían sus respectivos asuntos, y al final quedaron de contactarse vía internet para futuros encuentros o para cualquier novedad que resultase acerca de sus mutuos intereses. Hace dos meses poco más o menos Fedro publicó en su sitio web que había sido trasladado a la sede marciana de La iglesia de los Siete Demonios en Corinto para oficiar allí sus ceremonias religiosas, y Aldo no tardó en escribir a Fedro que sería grato verse de nuevo en persona y ambos concretaron una cita.

Es martes y es el día en que Aldo irá a visitar a Fedro, son las 2:00 pm, el día está grisáceamente nublado y una llovizna abúlica se cierne sobre la parte sur de Corinto; Aldo está vestido con una camiseta manga larga y semi formal de color negro, esta no posee botones, es gruesa y de cuello alto, también luce un elegante pantalón negro y tanto la camiseta como el pantalón están levemente ajustados al cuerpo, sus zapatos son de un opaco y negro cuero y además luce numerosos anillos en sus manos; en relación con el aspecto de Aldo se puede decir que es un hombre alto, mide aproximadamente 1,80 m, su tez es de color blanquecino y su textura es farinácea, su cabello es corto, grueso, liso y de color negro y está cortado meticulosamente, sus cejas son gruesas y están naturalmente organizadas, sus labios son purpurinos y semi carnosos, su nariz tiene una forma levemente irregular y a un mismo tiempo es delgada y afilada, sus ojos son negros y meditan tranquilamente en la perpetua oscuridad de las ojeras que revisten sus cuencas, está afeitado al ras y el resto de su cuerpo posee una contextura enjuta. Aldo ha dejado el computador encendido para escuchar las noticias, de momento el presentador habla acerca de una persecución en la quinta avenida del distrito No.11, y Aldo escucha atentamente las noticias junto con el susurro pluvial mientras se sirve algo de café; el departamento de Aldo está repleto de pinturas siniestras, de libros y revistas culturales esparcidas desordenadamente por todas partes, de artilugios esotéricos y curiosidades arqueológicas que ha conseguido en subastas y mercados de dudosa reputación. Aldo se sienta en un asiento al frente del escritorio, lugar donde está ubicado el computador y escribe: “Fedro, estaré en la iglesia en media hora poco más o menos”, a lo que Fedro responde, “Listo, estaré atento a tu llegada”, pues, Aldo termina de organizar algunos documentos en el computador mientras se toma el café junto con un par de huevos y lonchas de tocino, y luego de terminada la merienda Aldo activa una lista de reproducción con sus canciones favoritas, apaga la luz y parte rumbo a la iglesia. Aldo entra en un carro de color blanco, de porte simple pero solemne, se sienta en uno de los asientos traseros de este y dicta la dirección al computador del carro para que este lo lleva a su destino y el carro arranca; Aldo observa por la ventana del carro el fluir de las personas, de los carros y de la metrópolis misma hecho una mancha ininteligible por la velocidad del movimiento y su calor corporal hace que los vidrios del carro se empañen. Luego de un rato Aldo llega a La iglesia de los Siete Demonios, la cual está ubicada al frente de una avenida repleta de rascacielos y de una considerable contaminación auditiva, pues, el carro de Aldo se detiene en la entrada de la iglesia y Aldo baja la ventana del carro y presenta su cédula a un androide que cumple la función de guarda de seguridad, y luego de que el androide verifica la identidad de Aldo, el cual ya estaba anunciado en la portería, procede a abrir las puertas y a devolver la cédula a Aldo, Aldo toma su cédula y sube la ventana del carro, luego el carro entra y recorre un largo sendero en el que se aprecian algunos monumentos de los personajes más sobresalientes de dicha iglesia y una variedad de flora que está acompañada por un cartel que reza sus respectivos nombres científicos. Después de llegar al parqueadero Aldo se baja del carro y se dispone en dirección a la iglesia; en relación con el aspecto de la iglesia se puede decir que es una edificación que ha sido construida inspirada en las más íntimas intenciones religiones, pues, esta está subdividida en diversas secciones, entre las que se destacan una biblioteca exclusiva para autores dedicados a temáticas lúgubres, esotéricas o filosóficas, cuenta también con diversos auditorios que se utilizan para conversatorios, exposiciones y conciertos, además de poseer un museo que exhibe la historia de La Iglesia de los Siete Demonios no solo en Corinto y en Marte sino también en otros planetas, además de una vasta cripta subterránea en la que se encuentran los restos de siniestros personajes marcianos que han pertenecido a dicha iglesia y, por supuesto, el templo religioso en el que se ofician misas diariamente. Luego de haber recorrido el parqueadero bajo la llovizna Aldo sube unas escaleras que están en la entrada de la iglesia, pues, entra en la iglesia y se encuentra con Fedro, ambos personajes se saludan con un apretón de manos y luego ambos se disponen a caminar por el ala derecha de la iglesia; en relación con el aspecto de Fedro se puede decir que es un hombre de aspecto espiritual e intelectual, mide aproximadamente 1,76 m, la contextura de su cuerpo es medianamente atlética, su cabello es largo, brilloso y ondulado, de textura etérea, de color miel y de una extensión que abarca por completo su espalda, sus ojos son de color rojo, sus cejas son finas y están naturalmente organizadas, sus labios son pequeños, lívidos y áridos y está minuciosamente afeitado, además está vestido con un traje formal de color negro, una camiseta de color negro y cuello redondo debajo de un blazer abotonado, una correa negra y delgada adornada con una fina hebilla de oro, un pantalón negro con pliegues frontales y unos zapatos negros de punta afilada y, además, cuenta con 39 años de edad. «Señor Aldo, ¿cómo ha estado?», pregunta Fedro, «muy bien, gracias, ¿y usted?», responde Aldo gravemente y pregunta, «bien», responde Fedro con laconismo, «eso es lo importante», comenta Aldo y continúa, «he notado que tus publicaciones en internet son siempre cosas acerca de la iglesia y nunca cosas acerca de tu vida privada», «bueno, esta iglesia suele ser muy liberal en ese sentido, con la vida privada y ese tipo de asuntos, más sin embargo es común que los miembros de esta religión posean una faceta harto grave y de lo cual yo no soy la excepción, de modo que mi reserva se debe es a una elección personal y no a una imposición», responde Fedro mientras ambos caminan y observan pinturas y esculturas de demonios, de personajes místicos y de escenas de las sagradas escrituras de dicha religión, las cuales estaban sumidas en las sombras y resaltadas por la tenue iluminación que se filtraba por los ciclópeos vitrales de la iglesia, «volviéndote a ver reafirmo mi impresión de que es notable tu porte y tu actitud ocultista», comenta Aldo retomando la charla, «dices, en palabras más castizas, que te extraña que exhiba mi carácter ocultista y que posea una faceta filosófica, y que siendo tu caso el de un filósofo que posee una faceta ocultista, pues, llegas a la conclusión de que somos el mismo individuo pero con una de las dos facetas declaradas, al punto de que una de las dos ha sido el oficio al cual hemos consagrado nuestras vidas», responde Fedro, «en ningún momento he dicho tales cosas», exclama Aldo y agrega, «sin embargo, opino que el gusto por la razón o por lo oculto es más que todo una fijación, una fijación como la que los artistas tienen con la belleza, y que a veces se pretende teorizar o justificar dichas fijaciones, o sea, en el caso del ocultismo lo que sucede es que a una tendencia ingénita por lo siniestro se le atribuyen magnos significados, y en el caso de la filosofía lo que sucede es que nunca ha sido un misterio que cualquier individuo puede razonar en pro de lo que le cautiva y en contra de lo que le importuna», «seguramente», responde Fedro mientras invita a Aldo a sentarse en uno de los bancos destinado para la congregación y ambos se sientan. «No creo que el término “fijación” sea equívoco para este caso», dice Fedro, retomando el hilo de la conversación y prosigue, «pues, muchos asuntos se apoderan de la mente humana, como la ambición o la vanidad, y siendo la lógica tan simplista a cada quien le parece que su fijación es contundente en extremo; en mi caso y en el caso específico de la religión puedo decir que la cuestión radica en la necesidad del ritual y del misterio porque no es la mera protección de una entidad imaginaria, porque para eso existen las armas o la policía, es la necesidad de un ente superior. Este caso se me antoja muy similar al de la educación pública, que como ya sabemos ha sido desde siempre obsoleta y reemplazable por las tradicionales clases particulares o por el aprendizaje autodidacta mediante las bibliotecas o el internet», «es el pathos la razón por la cual nunca se le han dicho este tipo de cosas a las iglesias de la senda de la luz», objeta Aldo y continúa, «porque en relación con el ejemplo de la educación pública se puede afirmar que si las personas pueden aprender en conjunto también lo pueden hacer en solitario, por lo que los planteles educativos son obsoletos en este aspecto, como ya lo dijiste, e igualmente los rituales de alabanza y todas las demás pasiones religiosas pueden realizarse tanto en la iglesia como a solas, de lo que se deduce que la iglesia es innecesaria, y si esto es así, ¿por qué las cosas han sido como han sido?, pues, todo apunta a que en verdad hay una necesidad de culto y de ritual, porque si no se le encuentra sentido a aprender en conjunto lo que se puede aprender en solitario ni a realizar rituales en conjunto cuando se pueden realizar a solas, el sentido sería que tanto la educación pública y la iglesia son instituciones basadas en la necesidad del ritual, un ritual de carácter colectivo, y esto, claro está, dejando de lado las conspiraciones y los significados ocultos e impronunciables en los que se escudará principalmente la religión», «un ejemplo que encuentro más ilustrativo es el de la sexualidad: aparte de los atributos físicos de los amantes, muchas personas encuentran cierto deleite en experimentar una sensación de depravación o de sublimidad en sus relaciones sexuales», afirma Fedro y continúa, «y esto es similar a lo que sucede en las iglesias en relación con la sensación de benignidad o de malignidad, por lo que no quiero que subestimes el término “ritual”, porque en ciertas instancias las fijaciones de las personas pueden adquirir proporciones mentales superlativas», «recuerdo que una vez…», dice Aldo, hace una leve pausa y continúa, «yo estaba en el Coliseo en uno de esos shows de lucha libre, no sé si alguna vez has asistido, el caso es que habían unos hombres en el público fornicando con tres mujeres, pues, de aquellas que se presentan como parte ornamental del show, y resulta que de un momento a otro estos individuos comenzaron a comérselas vivas», «¿y qué pasó?», pregunta Fedro fríamente, «terminaron por comérselas hasta dejarlas hechas un montón de huesos con algunos jirones de carne sanguinolenta; Fedro…pienso que este suceso tiene algunas particularidades que pueden ilustrar nuestros razonamientos, pues, pienso que ese acto funciona de la misma manera que funciona la catarsis de los rituales colectivos, y pienso que no hubiese surtido el mismo efecto si dicho acto hubiese sucedido en solitario», explica Aldo, «convengo en ello», expresa Fedro, «también opino que comer carne cruda, medio tibia y sin ningún tipo de guisante no es algo que pueda considerarse apetitoso, por lo que deduzco que tu comentario acerca de que no subestime las dimensiones que pueden alcanzar las fijaciones, sean coherentes o no, se ve reflejado en esta anécdota; además opino que aparte del efecto del ritual en masa de esta anécdota también se puede señalar como factor clave la sensación de malignidad», concluye Aldo. «No olvidemos el tema de la idolatría», comenta Fedro cambiando el tema y prosigue, «siendo la religión un hecho o una ficción, es innegable que las personas adeptas a una religión practican la idolatría mediante las oraciones, los cánticos e inclusive los sacrificios, y que si negáramos la religión como un hecho, es decir, con la existencia de todos los ángeles, demonios, infiernos o paraísos, lo cierto es que el deseo de un culto idólatra ha sido genuino aunque se afirme y compruebe que ha sido basado en una mentira o que todo se resume a una serie de metáforas y alegorías indescifrables», «lo que quieres decir, Fedro…», comenta Aldo mientras ambos centran su atención en el ensayo del oscuro coro de la iglesia, «es que el sentir del creyente es real aunque la religión sea un invento o una alegoría», «y aunque la religión fuera un embuste esta se mueve también por compatibilidad de caracteres y estilos de vida», objeta Fedro y prosigue, «lo mismo sucede con la imaginería religiosa o con las representaciones, que si bien nadie ha confirmado que los demonios o los ángeles sean representaciones, pues, en el caso de que lo fueran sería congruente concluir que se trata de la naturaleza espiritual de las personas», «del mismo modo que procede la ficción en la literatura», comenta Aldo, «aunque la literatura tampoco ha confesado que la ficción trate de representaciones», objeta Fedro, «no lo ha confesado», responde Aldo y agrega, «además que dichas imágenes podrían hacerse en solitario pero deduzco que la explicación a esto es la misma de la anécdota acerca del canibalismo en el Coliseo, es decir, que todo se resume a una catarsis pública», «tú lo has dicho», responde Fedro, y luego ambos se detienen un momento para escuchar el susurro mesurado de la llovizna acompañado de los truenos y los cánticos corales, y para observar el claroscuro de los visitantes que deambulan por la iglesia. «El ateísmo es otro asunto que persigue a las religiones, me figuro que las alegorías son una especie de vacuna contra este tipo de posturas», comenta Aldo rompiendo el silencio, «Aldo, la cuestión es muy elemental, surgen incongruencias porque estamos hablando, primero que todo, de la claudicante naturaleza humana y su esquivo intelecto y, segundo, porque la religión es un negocio», responde Fedro, «no puede ser de otra manera», exclama Aldo y prosigue, «esta discusión me recuerda la ley de atracción, posiblemente estas y otras críticas se inspiran en la grandilocuencia sinigual a la que se han entregado de manera pasiva las religiones, ¿no lo crees así?», «sí, estoy de acuerdo con tu dictamen en el punto de que las religiones son en extremo grandilocuentes», responde Fedro y continúa, «más sin embargo La Iglesia de los Siete Demonios dice al respecto que este tipo de actitudes altivas pueden practicarse siempre y cuando quienes las practiquen no se vean involucrados en asuntos legales y que inculpen a la iglesia, también dice que estas actitudes son un rasgo connatural de las personas y que la filosofía no puede cambiar, y dice que el hecho de que una persona se comporte de dicha manera no quiere decir que sea una persona egocéntrica y, en contraste, también dice que el hecho de que una persona posea un temperamento parsimonioso no significa que no sea altiva o vanidosa, pues, como tú lo acabas de expresar, las religiones, más que ninguna otra institución, han ostentado tanta solemnidad a pesar de sus altruistas intenciones, dice además que las personas son libres para comportarse como les plazca y que comentarios como el tuyo pueden crear una atmosfera represiva, sea para que las personas sean humildes a la fuerza o para que sean altivas artificialmente», «lo acabo de notar, es decir, eso de que puedo crear una atmosfera represiva con mi comentario», opina Aldo, pensativo, «además de que es una falacia», reanuda Fedro, «que las religiones sean graves en extremo no dice nada a favor o en contra de estas», «concuerdo contigo», responde Aldo; y luego Fedro invita a Aldo a caminar por las instalaciones de la iglesia y ambos se levantan del banco y se disponen en dirección a una puerta mientras Aldo observa algunas proyecciones de escenas religiosas en la alta bóveda de la iglesia.

Luego de pasar por una puerta Aldo y Fedro penetran en un neblinoso pasillo sostenido por pilares, cuyo techo es de la misma altura que el de la iglesia y del cual pende una hilera de lámparas de fuego, este pasillo mide alrededor de 12 metros de ancho y está alfombrado con una alfombra negra, además, a un lado del pasillo se encuentra una pared de color blanco y al otro lado del pasillo hay un prolijo jardín en el que ondea un ceniciento césped. «¿Qué es la depravación?», pregunta Aldo, «la depravación no es otra cosa que la desviación y/o la adulteración de lo que es natural…me explico, que un asesino salve vidas es algo depravado, que la filosofía no razone es algo depravado, sin embargo, hay asuntos que se entienden universalmente como depravados como la drogadicción, pues, la gente dice que es natural que el hombre busque el placer, mas no es natural que este placer lo subyugue y lo consuma, y es más, el depravado, aparte de gozar de sus fetiches, necesita aspirar el aroma de la malignidad y sus sentidos producen este aroma en relación con sus prejuicios», responde Fedro, «es decir que sin prejuicios la depravación se debilita», sugiere Aldo, «se debilita en el sentido poético pero el vicio sobrevive», objeta Fedro, y de pronto, Aldo alcanza a percatarse de la presencia de unos hombres que pasan por su lado y los cuales están vestidos con blancas ropas anchas y capuchas, «Fedro…¿qué son esos seres?», pregunta Aldo intrigado, «son hombres y no están muertos, tengo entendido que a basa de ciertas prácticas han logrado vivir más de lo normal y que su edad ronda los 500 años», Aldo se detiene absorto mientras asimila un aroma que nunca antes había olfateado a la vez que observa el rojo firmamento marciano, «sigamos», propone Fedro, a lo que Aldo obedece, «intuyo que la depravación se censura a modo de precaución, pues, con el fin de modelar la naturaleza del hombre en razón de que esta no se deforme, además pienso que el sentido común es una de las herramientas clave para modelar esta naturaleza», opina Aldo, «explícate», dice Fedro, «por supuesto», responde Aldo y continua, «la ambición, por ejemplo, ha llevado al hombre a la creación de la sociedad, y la ha creado puesto que le es posible, y el hombre no piensa en crear el universo puesto que no le es posible, ¿no es así?», «posiblemente…», responde Fedro, «es decir que mientras el hombre desee aquello que le es posible su ambición será saludable y coherente, pero si esta se deprava terminará subyugándolo y consumiéndolo como el ya citado caso de la drogadicción», añade Aldo, «convengo en ello», responde Fedro, «pero miremos el asunto desde otro ángulo», sugiere Aldo y prosigue, «¿quién no se ha imaginado a sí mismo destruyendo la mismísima creación en un arranque de ira?», «yo no, pero resulta sencillo figurárselo», responde Fedro, «bueno, ¿y donde quedarían nuestras emociones cuando no podamos hacer otra cosa que crispar nuestros puños?», inquiere Aldo, «en la inopia», responde Fedro, y luego vuelve a pasar otro grupo hombres vestidos de la misma manera que los anteriores, «es como si la idea de los aliens se hiciera real», comenta Aldo y pregunta, «¿son muchos?», «no lo sé», responde Fedro con algo de vaho saliendo de su boca a causa del frío, «bueno, no importa», comenta Aldo, «prosigue, por favor», dice Fedro, «y es necesario que la filosofía moldee hasta donde le sea posible nuestra naturaleza para no resultar vulnerados con semejantes tumores emocionales, los cuales son efecto del deprave, y saber diferenciar entre la objetividad y la deformidad», argumenta Aldo, «en relación con el ejemplo de la creación de la sociedad quiero expresar que no todo en la sociedad tiene el mismo mérito, aún con el entendimiento de que existen distintas clases de mérito, además de que la sociedad es un cúmulo de creaciones individuales y la forma en la que lo expresaste da la impresión de que una persona debe inspirarse para hacer su trabajo individual basado en un trabajo colectivo», comenta Fedro, «excelente», exclama Aldo, y luego vuelve a pasar otros grupo de hombres vestidos de la misma manera que los otros, «¿son inmortales…?», pregunta Aldo con incredulidad y aguantando la respiración para no inhalar el olor invasivo de aquellos individuos, «no, no son inmortales», responde Fedro y agrega, «no sé qué los motiva ni quién está detrás de ese fenómeno pero me imagino que el tema de la inmortalidad tiene mucho que ver, hoy en día ese tipo de ideas han tomado un realismo nunca antes visto y cada vez se hacen más y más posibles», «de modo que la inmortalidad se encuentra gestante en el seno de la iglesia de la oscuridad, que irónico», comenta Aldo, «no quiero sacar conclusiones apresuradas, pero si ese fuese el caso me imagino que las razones por las cuales esas personas se encuentran internadas aquí es por  los procedimientos que se deben estar utilizando», «entiendo…», comenta Aldo.

Aldo y Fedro llegan a un gran salón de aspecto imperial y se disponen en dirección a un ascensor, luego Fedro llama el ascensor y ambos esperan algunos segundos, luego el ascensor llega y se abre la puerta, pues, entran y la puerta se cierra, Fedro dirige el ascensor al piso 14 y ambos vuelven a esperar en silencio por algunos segundos, luego la puerta se abre y Fedro y Aldo penetran en otro salón que está conectado a la terraza y ambos recorren el salón para salir a la terraza. Ya casi van a ser las 6:00 pm y el cielo de Marte se presenta ya despejado y con un intenso rojo y acompañado de una gigantesca luna que parece palpitar frente a Aldo y Fedro. «Qué hermosa vista», comenta Aldo, «sabía que te gustaría», responde Fedro, «¿y en qué íbamos?», pregunta Aldo y reanuda, «ah, sí…pienso que el pecado es la sublimación de lo depravado», «sé a dónde quieres llegar pero prosigue», responde Fedro, «pienso que un término más adecuado para el pecado es “error” pero no se le llama así sino pecado por el prejuicio moral, además pienso que la intensidad de este prejuicio genera una energía simbólica que bien puede complacer a quien perpetra el pecado o irse en su contra, que es lo que conocemos como cargo de consciencia», argumenta Aldo, «en otras palabras se puede decir que sin prejuicio no hay pecado sino error y que sería dificultoso sentir placer por un error», opina Fedro, «también se puede decir que el pecado podría no ser un error sino un acierto», responde Aldo, «podría darse el caso, es por eso que existen las iglesias de la senda de la luz y las iglesias de la senda de la oscuridad, porque eventualmente resultan discrepancias intelectuales y emocionales en relación con la religión», objeta Fedro, «y qué me puedes decir acerca del sexo en relación con el pecado?», inquiere Aldo, «opino que el tema del sexo en relación con el pecado se resume de la misma forma que el tema de la depravación, o sea, que las personas pueden deformar su naturaleza con deseos irrealizables y que en última instancia puedan ser hirientes tanto con ellos mismos como con los demás», argumenta Fedro, «magistral», exclama Aldo, «y encima, el sexo posee una naturaleza banal y efímera, pues, luego del calvario pasional el sexo caerá en una inevitable futilidad, la cual puede desilusionarnos o desilusionar a los demás», concluye Fedro, «es decir que el sexo se censura porque puede avergonzarnos con sus exigencias y defraudarnos con su caducidad y con su intrascendencia», opina Aldo, «en el peor de los casos…», responde Fedro.

Luego hay unos minutos de silencio en los que Aldo y Fedro contemplan el paisaje; «¿has visto la gente del planeta tierra?», pregunta Fedro, «sí», responde Aldo observando la neblinosa metrópolis, «considero que hemos cambiado mucho y que esto se debe al cambio de ambiente», comenta Fedro, «sé a qué te refieres…», dice Aldo, «lo que sucedió en Urano no fue solo una cuestión ambiental», dice Fedro, «el planeta los cambió…y es posible que haya sucedido lo mismo en otros planetas», responde Aldo, «a veces sospecho que la falta de música y de iluminación nos impide convencernos de lo evidente», afirma Fedro y pregunta, «¿hay algo más que quieras decir?», «no podemos comprobar ninguna de estas conjeturas pero creo que las cosas sucedían a una velocidad distinta en Urano, no podría ni siquiera insinuar si eran más rápidas o más lentas de lo normal», responde Aldo, «¿algo más?», inquiere Fedro, «no», responde Aldo fríamente.

Acerca del poema No.50

El poema no.50 trata acerca del bien y del mal, mas aun, este poema es una octava real escrita en versos endecasílabos y sin rima alguna. El tema del bien y del mal es un tema cliché pero de gran trascendencia no solo en nuestras vidas  sino también en la sociedad, a pesar de esto yo opino que no hay mucho que se pueda decir al respecto pero también pienso que lo poco que se puede decir al respecto es inversamente proporcional en relación con el grado de dificultad que representaría llevar a la practica estas apreciaciones.

En el primer verso se afirma que tanto el bien como el mal pueden ser acciones, pues, esta idea esta ligada a lo que expresa el ultimo verso, es decir, estas acciones se consideran como tal únicamente y en relación al orden social, pues, si estas acciones lo afectan de una manera positiva o negativa, tengamos en cuenta que este orden social se puede ver alterado en distintas proporciones, ya sea a nivel individual o colectivo. Para definir lo bueno o lo malo primero debemos enfatizar que estas definiciones se basan en la ética, y que esta ética tiene como objetivo la excelencia del orden social, si bien esta ética puede ser cuestionada al punto de ser rebatida también es cierto que esto no viene al caso, lo que si viene al caso es que esta ética se establece como un manual de convivencia a escala, es decir, tanto a nivel individual como colectivo, por consiguiente, en el caso de que esta ética fuese rebatida esto seria mas un error de quienes la imparten y no del fin para el cual ha sido diseñada. Ahora confesemos la perogrullada de que siendo parte de una sociedad no queremos dolor sino placer, no queremos pobreza sino fortuna pero que en el transcurso de la obtención de estas delicias nos tropezaremos con los intereses ajenos y que bien puede darse el caso de que estos intereses sean totalmente remisos a cualquier cosa que nos concierna, como también puede darse el funesto caso de que los intereses de una persona transgredan los interés de otra persona sean cuales sean estos intereses y que el hecho de vulnerar estos intereses tanto que se nos vulnere es lo que podemos denominar como maldad, en concordancia, si los intereses ajenos tanto como los propios se nutren por el placer de cualquier índole es lo que podemos denominar como bondad, cabe subrayar que de este hilo argumentativo emerge una pregunta curiosa y es, ¿que seria entonces la conveniencia?, la respuesta a esto es que el bien es conveniente tanto para el individuo como para el orden social, en contraste, el mal no es conveniente ni para el individuo ni para el orden social y que si se da el caso de que el bien o el mal es conveniente para un individuo pero es perjudicial para otro individuo entonces a esto lo llamaremos caos, y lo identificaremos como la razón por la cual existe la ética, no obstante existe la creencia de que el bien se hace sin esperar nada a cambio o incluso a expensas del sacrificio personal, a mi parecer no es tanto el hecho de no ser sinceros con los demás y con nosotros mismos en relación con las posibles segundas intenciones que tengamos al momento de obrar de cualquier manera, sino de que es real la satisfacción que subyace bajo estas acciones, tanto que se puedan considerar buenas o malas y que las formas en que se accede a este satisfacción pueden ser muy diversas, como por ejemplo el caso de la venganza, la venganza tiene por objetivo causar algún mal a una persona que nos ha agraviado, y por supuesto, disfrutar la sensación del desquite, se puede sospechar en estos casos que las venganzas son parapetos que utiliza la gente con una moral mas o menos estricta para desfogar sus impulsos violentos contra los demás, en otras palabras, utilizan la venganza como una excusa para dar rienda suelta a su maldad y no ser victima del remordimiento al que los sometería su moral, a mas de los posibles efectos secundarios sociales que esto le pueda acarrear, en contraste, la moral recompensa con placer a quienes sirven a sus intenciones cuales quiera que estas sean, incluso si el individuo no las tiene del todo entendidas o que estas estén en lo cierto o no de acuerdo a las leyes de la lógica, y castiga con remordimiento a quienes infringen sus principios cualesquiera que estos sean, por lo tanto podemos dilucidar que estas acciones de bondad o son un llamado hedónico o son acciones en pro del orden social, en el caso de que las acciones sean en contra del orden social adrede o inconscientemente estas pueden tener argumentos lógicos o no pero tienen su naturaleza hedonista sea por infringir daño a algo o a alguien o desquitarse a modo de venganza, lo cual también denota la naturaleza hedonista de quien realiza dichas acciones y es en este punto en el que podemos afirmar que es conveniente el placer sea de la naturaleza que sea o que se consiga de la manera que se consiga, y cuando digo de la naturaleza que sea me refiero a que también nos es conveniente otras sensaciones placenteras como la tranquilidad o la felicidad, ya que unos consigan o intenten conseguir dichas sensaciones de maneras mas arbitrarias o metódicas, versátiles o infructuosas es un asunto que no voy a entrar a juzgar, a mas, hay otro caso que es bastante particular y que concierne también a la ética y a lo que es el bien y el mal y es el caso de ir en contra de los propios intereses o atentar contra la propia integridad, un ejemplo de este caso es el de la drogadicción, o casos en lo que esta tendencia llegar a ser mortal.

Otra apreciación del poema es que tanto el bien como el mal pueden ser estados de la mente, de acuerdo a lo anterior convengamos que eventualmente las personas intentan, si es que no lo logran, de dar una apariencia filosófica a su proceder, que este proceder no es una improvisación sino la esencia del mas depurado de los razonamientos, y es que esto ocurre indefectiblemente porque todos queremos actuar de manera coherente o por lo menos hasta donde nuestras facultades lógicas lo permitan y mas aun hasta donde nuestros intereses lo permitan, sin embargo, confesemos que hay situaciones, sea que le suceden al uno o al otro, en que las aptitudes lógicas de las personas hacen que este deseo de actuar de manera coherente o elocuente, si se prefiere, se vuelva complejo al punto de ser odioso por su dificultad de apariencia minimalista, pero nos nos perdamos en digresiones ni en minúsculas apreciaciones y retomemos esa idea del poema que nos dicta que la gente puede actuar de una manera que se considere éticamente como buena y aun así sentirse mala y viceversa, en mi opinión este fenómeno es similar a lo que sucede con el apetito sexual, el apetito sexual es el deseo de consagrarse al coito mas no es el coito mismo, no obstante, algunos perciben la sexualidad como una experiencia de placer pervertido y otros como una experiencia sublime, bien pueden argumentar los lectores que el sexo es el mero coito y que son las personas quienes aportan esa atmósfera de perversión o de su sublimidad, lo cierto es que esto no es mas que la prueba de que son estados de la mente, puesto que se puede afirmar que el mero coito nada tiene de sublime ni nada tiene de pervertido y que toda la atmósfera de degenero y romanticismo existe solo en la mente de quienes la sienten, sin embargo y entre paréntesis cabe decir que si existe lo pervertido y si existe lo sublime como lo es el caso de lo que estamos tratando, que es el bien y el mal, sin animo de alargarme en este apartado tengamos claro que lo pervertido es aquello que se ha desviado de su naturaleza y razón de ser y viceversa, y que en relación con el bien y el mal este apunte de lo pervertido y de lo sublime también entra en lo que es el hecho intrínseco y el estado mental, y que al igual que lo he explicado con el tema del bien y del mal lo pervertido y lo sublime puede sentirse sin que en realidad se este realizando un acto pervertido o un acto sublime. Otra precisión acerca de esta idea del bien y el mal como estados mentales es que se deduce que las personas pueden sentirse en la obligación de sentirse buenas, es decir, que no es suficiente con la mera apariencia y que esto tiene como principio el reproche social como efecto secundario de preservar el orden social  o incluso el reproche personal como producto de la moral, es, pues, bastante sensato concluir que esta sensación no es natural sino una reacción a los castigos de la moral, sea que este en lo cierto o no, ahora bien, en relación con la maldad sucede algo similar, la maldad como estado mental o como acción puede aflorar como una reacción ante las restricciones de la moral, como una expresión de rebeldía sea ante las presiones sociales o ante las presiones personales, es elemental concluir que estas reacciones son producto del caos y que la ética no tiene como fin un fenómeno semejante, subrayemos que este caos en tanto a lo mental concierne se debe a principios que no son congruentes con el contexto en el que se desenvuelve el individuo, discrepan con el área cognitiva del individuo, discrepan con el área emocional del individuo a mas que la moral sea cual sea su postura, por ejemplo, estricta con todo lo que son las buenas maneras y los valores tradicionales, o una postura en extremo indolente, vengativa, sarcástica, aun con toda la arenga platónica que se pueda derramar sobre cualquiera de estas dos postura o de cualquiera otra que resultara, puede ser insuficiente y errónea, puesto que no todos los pensamientos positivos son divinos e infalibles o no todo lo siniestro y pesimista es lo que resulta ser cierto a mas que se puede existir en perfecta armonía rodeado de errores de tales dimensiones, como aquellas personas que conviven sin conocerse realmente a base de la mera empatía. Hablando de ética recalquemos que esta tiene como fin el orden social tanto a nivel individual como colectivo pero también recalquemos que esta ética puede y debe cambiar de acuerdo al contexto y que el caos, es decir, la imposibilidad de encontrar soluciones lógicas, dará como resultado las reacciones que acabo de describir, tanto mas y por ultimo, dará como resultado la indiferencia por el caos o las reacciones destructivas, indiferentemente de que se traten de objetivos razonables o mezquinos, tanto que sean situaciones de interés colectivo como personal, subrayemos también que no solo existe una ética diseñada con retazos de la sabiduría popular de Fulano y de Mengano sino también una constitución política, y que si bien se puede dar el caso de que el caos emerja de la inconsistencia de la ética predominante y de la constitución de un estado, también se puede dar el caso bochornoso de que el caos se deba a la mera terquedad, orgullo, incongruencia e incompetencia de la gente tanto como a la de los legisladores o personas que ocupen cargos que incumban situaciones relacionadas.

Prosiguiendo con el tema, otro punto del poema trata acerca de que el bien y el mal bien pueden ser efecto de la incongruencia como ser efecto de la genialidad, de modo que los juicios en este sentido suelen ser un poco patéticos en tanto que es común caer en el error de pensar que si un individuo es bueno esto es por negligencia a la hora de ser malo, de igual manera que se puede pensar que si un individuo es bueno es por supremacía de cualquier índole, en contraste, también se puede pensar que si un individuo es malo esto es por negligencia a la hora de ser bueno y también se puede pensar que si un individuo es malo es por supremacía de cualquier índole, pues, lo cierto es que pueden darse todos los casos, es decir, ser bueno o malo por brutalidad o ser bueno o malo por genialidad, tanto como ser bueno o malo pudiendo ser lo contrario como no pudiendo ser mas que lo uno o lo otro, a mas que se opte por cualquier bando, sea el bueno o el malo por las razones que sea en el caso de que no se pueda ser ni lo uno ni lo otro.

Esta descripción estaría incompleta si no se tratara el punto que versa sobre el porque ciertas personas tienden mas al bien y otras tienden mas al mal, es decir, dejando de lado las personas que tienden a una conducta mesurada en relación con las tendencias hacia alguno de estos extremos, pues, si bien estas tendencias se ven influidas por la ética y por la moral, sea que las que las personas opten por adoptar o infringir la una o la otra o ambas, y por las mas diversas reflexiones, también es cierto que ciertas personas parecen tener una tendencia innata por el bien y otras por el mal, en mi opinión y aunque parezca reduccionista no solo se trata del bien y del mal sino que las personas tienden a todo tipo de cosas con o sin fundamento, de manera innata, como por ejemplo  las comidas que se le dan a los bebes y que aleatoriamente aceptan o rechazan o el arte que las personas prefieren indiferentemente de su calidad, mas no se piense por esto que quiera yo insinuar que las diferencias no existen, un ejemplo perfecto para la ocasión es la herencia genética, se puede suponer y con razón que la tendencia al mal o al bien se debe a la herencia genética puesto que no es ningún misterio que un ser vivo de una raza concibe a otro ser vivo de la misma raza, a menos que haya mestizaje en cuyo caso es común que aparezcan rasgos de las razas relacionadas y también es común que los rasgos de una raza predominen por sobre los rasgos de la otra raza o razas relacionadas, no obstante, si bien esto es comprobable y entendido sin mucha dificultad también es claro que este ejemplo no es como la sumas, es decir, valga la excéntrica comparación al decir que de un hombre y una mujer resulta o lo uno o lo otro, no resulta un híbrido mitad hombre y mitad mujer o que entre una persona amargada y una persona muy festiva no resulta una persona mitad amargada y mitad festiva, o que entre dos personas similares en prácticamente todo a excepción de su sexo no resulta una persona similar en prácticamente todo en relación con sus progenitores, y esto es tanto así que se acepta sin lugar a dudas que los seres humanos no conciben animales ni los animales conciben seres humanos, y que si bien esto es cierto también es cierto que el animal aprende a cazar sin tutor ni maestría como un llamado de sus instintos de supervivencia y como un requisito que exige el medio en el que se quiera adaptar y que por supuesto estas habilidades están supeditadas por sus cualidades físicas, en relación a este ultimo punto fijémonos como los bebes aprenden a hablar para comunicarse ademas de entre las muchas otras cosas que se aprenden en esa etapa y que es congruente deducir que justo aprende aquellas que el medio en el que se desarrolla le exigen y que sus cualidades físicas le permiten, de aquí que podamos concluir la no muy brillante teoría de que si otro fuera el contexto en el que el bebe naciera y otras fueran sus cualidades y limitaciones físicas, muy seguramente otras serian sus habilidades y sus torpezas, pues bien, la idea es que si la herencia genética existe también es evidente que los seres vivos adaptan sus cuerpos y sus habilidades al ambiente en el que se desarrollan hasta el punto en el que la naturaleza se los permita, ademas, habiendo hablado de instintos podemos afirmar que todo los seres vivos quieren vivir, es decir, no quieren morir  y por lo tanto hay un instinto universal de supervivencia, y esto no solo se limita a la muerte sino también al dolor, el dolor de cualquier índole es el argumento por el cual existe el suicidio  el cual atenta contra el instinto de supervivencia pero este suicidio se produce como una salida de emergencia para quienes no pueden poner fin a un tormento y que seguir viviendo es solo alargar una agonía y convengamos que siendo el motivo de este sufrimiento no  solo no poder alcanzar ni el éxtasis, ni el placer somero o tan siquiera la tranquilidad sino ser atormentado por cualquier  cosa externa o interna, real o no, razonable o no, pues, esto hace que dejar de sufrir sea lo mas hedónico y por lo tanto congruente que se pueda hacer, con respecto a los razonamientos que pueda exponer el suicida en pro de su suicidio  puedo afirmar que pueden ser lógicos o no tal como los de una persona que posea todos los supuestos argumentos para vivir y ser feliz, esto nos podría recordar la idea del poema de que el bien y el mal pueden ser solo estados de la mente, mas no subestimemos lo que tanto el orden social como el caos pueden inspirar en distintos caracteres. Es evidente que en el reino animal tanto como el aspecto físico como el carácter es poco diverso o casi idéntico, esto lo digo con animo de retomar el tema de la herencia genética en relación con la idea de que la tendencia hacia el bien o el mal tenga su origen ahí, pues bien, como lo dije anteriormente y como lo ilustre la herencia genética no es como las sumas y que no solo seria obtuso pensar que si los seres humanos conciben seres humanos y los animales conciben animales por lo tanto podamos concluir que si lo anterior es así no hay nada que impida afirmar que sera el mismo caso con el carácter, es decir, que los leones conciben leones y las personas inteligentes conciben personas inteligentes, lo cierto es que en efecto los animales conciben animales y los seres humanos conciben seres humanos pero que si nos centramos en el carácter podemos ver que ciertamente un animal concibe otro animal con un carácter casi idéntico por no decir que igual al de su progenitor pero que no solo es un “argumentum ad logicam” suponer que es así con los humanos, es decir, que un ser humano concibe otro ser humano con un carácter igual o casi idéntico, como el grado de similitud que hay entre la apariencia de los peces o de las flores pero esta vez en relación con el carácter, sino que es evidente que cada persona tiene un carácter propio indiferentemente de el de sus progenitores, sea como una huella digital de su carácter innato, sea por influjo de la sociedad, sea por razonamientos acerca de las mas diversas cuestiones o por todas o algunas de las razones anteriores; es obvio que pueden haber similitudes entre el carácter de un individuo en relación con el de sus progenitores, puesto que se puede ser bueno o malo o a veces bueno y a veces malo, o caer en las excepciones de aquellas personas que llevan alguno de estos dos rasgos a los extremos, osea, las posibilidades que tiene un individuo de tender al bien o al mal se resumen en estas seis posibilidades, por lo que se vuelve una cuestión mas de probabilidades que de genética, como las posibilidades que tiene una persona de ser popular o solitaria o tender a un termino medio entre popular y solitaria, con este ejemplo podemos apreciar de nuevo las posibilidades que en este caso son 3, sin embargo es sabido que hay explicaciones acerca de fenómenos físicos como el miedo o la ira, pero que explicar la ira no explica el temperamento colérico, y que todo puede ser tan sencillo como las ya citadas huellas digitales, sin animo de desmeritar dichos estudios, figurémonos como por ejemplo los homosexuales producen las mismas hormonas masculinas que los hombres heterosexuales, es decir, la testosterona, pero su carácter es femenino o mas exactamente homosexual,  otro apunte acerca de como los factores físicos, genéticos o de cualquier otra índole pueden ser la respuesta de porque las personas tienden mas al bien o al mal es el tema de la fisonomía, la fisonomía ha sido postulada desde tiempos pretéritos como un libro abierto que nos habla acerca del carácter de los hombres, pero ciertamente la cotidianidad nos demuestra unas veces que esta en lo cierto y otras veces todo lo contrario y esto es, según mi dictamen, efecto de las probabilidades, dado que o pueden ser buenas o malas, populares o solitarias, despistadas o calculadores, hurañas o afectivas, agresivas o pasivas, etc, por lo que no queda mas que un puñado de probabilidades de las cuales podemos concluir lo que se vaya a concluir, figurémonos y analicemos cuidadosamente el siguiente ejemplo: imaginemos  cualquier situación en la cual haya que reaccionar de alguna manera como por ejemplo un robo en un banco, pues, si nos tomásemos el tiempo y las molestia de realizar una lista de mil reacciones ante este misma situación no encontraríamos con el hecho de que es difícil encontrar mil reacciones distintas entre si y en relación con esa misma situación, esto se debe a que sobrepasa las posibilidades obvias, como las que enumere hace poco acerca del bien y del mal, las cuales eran,  “ser bueno o malo o a veces bueno y a veces malo, o caer en las excepciones de aquellas personas que llevan alguno de estos dos rasgos a los extremos”, pues este factor es lo que hace que realizar una lista de mil reacciones distintas entre si y en relación con una misma situación se vuelva dificultosa, pues he aquí la explicación, ademas que la lista que resulte pueda resumirse a emociones como el miedo o la sorpresa.

Para concluir podemos decir que el bien y el mal pueden ser actos, estos actos se califican como buenos o malos de acuerdo a como afecten el orden social sea a nivel individual o colectivo, se entiende que el bien o el mal pueden ser estados de la mente y también se entiende que se puede ser bueno o malo en concordancia o en contraste con estos estados mentales como lo dice el poema, hacer el bien y sentir el mal o hacer el mal y sentir el bien, como hacer el bien o el mal y no sentir nada, se concluye también que en cuanto a los seres humanos se refiere el rasgo que hace que el mal sea considerado mal es en si la destrucción y el rasgo que hace que el bien sea considerado bien es la creación, sea a nivel físico o mental, por lo que podemos afirmar que la máxima expresión del bien es la creación y la máxima expresión del mal es la destrucción, por consiguiente los estados mentales de bondad y maldad son el estado embrionario tanto del bien como del mal, en el caso en el que se argumente que se pueda crear y destruir sin sentir nada o crear con maldad y destruir con bondad esto es por el prejuicio de lo que se debe sentir cuando se es malo y cuando se es bueno, a mas de la expresión patética a la que pueden llegar tanto la filantropía como la misantropía y que bien pueden estar alejadas tanto de la creación como de la destrucción; los extremos del bien y del mal son justamente mitificados por los efectos que pueden generar en la sociedad pero que en esencia no son distintos a otros fenómenos como la hipersexualidad o el intelectualismo. el hedonismo aparece en este contexto como el argumento de los estados  también se puede concluir que la ignorancia o la genialidad no aseguran la tendencia hacia el bien o hacia el mal y que tanto el bien como el mal se pueden justificar pero que ante la sociedad prima el orden social por encima de las conclusiones personales, justificadas o no y prima incluso por encima del caos y lo que resolver este caos pueda significar. Popularmente para dictaminar si un acto es bueno o malo se tiene como factor primordial la intención, esta intención es la que explica el porque el animal no es malo en cuanto caza a otros animales, puesto que su ignorancia lo hace inocente del mal a mas que se trata de su supervivencia en un medio en el que si existiera la ética esta lo justificaría, sin embargo, en la sociedad el asesinato es comúnmente castigado indiferentemente de la ignorancia que en el caso anterior justificaría su inocencia y por último se puede decir que la bondad o la maldad se puede sentir en su máxima expresión sin que teóricamente se apliquen todos los factores posibles que se puedan aplicar a la hora de concebir tanto la bondad como la maldad.

Acerca de la belleza

La belleza es el estado alfa de la armonía en cualquiera de sus formas, entiendase por armonía aquello que es adecuado de modo similar al de la tecnología, de aquí que podamos afirmar que la belleza es un estado que se puede manifestar en todo lo que es real, y lo que es real es aquello que existe sea que lo conozcamos o no, lo entendamos o no o que sea asimilable para los sentidos o no, es decir, la belleza no es en sí el elemento por el cual se manifiesta, este elemento es un medio pero no es la belleza misma. Para poder hacer una crítica objetiva acerca de la belleza debemos tener en cuenta aquello que la hace mas o menos bella, estos factores son según mi dictamen los siguientes: el grado de armonía producto de la ausencia de errores, las caracteristicas que demostraran que aquello que se considera bello es único de una manera positiva y respecto a las demás cosas con que se pueda comparar, también la fuerza que otorga la abundancia positiva, es decir, no la abundancia mole y engorrosa y por último, lo que aquí denominare como elocuencia.

Un caso que resulta en suma pertinente es el de la música, en la música podemos con sano criterio subrayar la obvia diferencia que hay entre la música y el instrumento, no obstante, esto es solo el principio, podemos entrar a criticar mas a fondo lo que son las leyes que rigen a la música y que la hacen armónica, tal como es el caso de la afinación de los instrumentos, el estudio de lo que es la ciencia de la armonía o el fenómeno de los compases. Luego de hacer notar la diferencia entre la música y el instrumento nos percatamos que estos factores son herramientas cuya razón de ser es acercarnos a la belleza, y es justo aquí donde diferenciaremos lo que es armónico y por lo tanto bello de lo que es el mero orden; sin ánimo de perderme en ejemplos y rodeos, me doy la licencia de presentar otro ejemplo que me parece bastante pertinente y que pasaremos a compararlo con otros casos de la misma naturaleza, observemos como en la literatura se manejan conjugación de verbos, reglas de acentuación, figuras retóricas y elementos de la lógica como las falacias, y que sin embargo estas herramientas no nos convierten ni en escritores ni nos convierten en oradores pero si nos acercan a lo que se ha tomado por bello desde el punto de vista literario; un caso más extremo es el del políglota, quien hablando varios idiomas no tiene, o no por esta facultad tiene la habilidad de decir cosas ciertas, y aceptese o no, pues, que es cierto que nada es mas bello que lo cierto, y que si esto es así, no solo lo falso es feo sino débil en tanto que sea vencido por lo cierto.

Analicémos ahora la elocuencia, que como ya había expresado, es uno de los factores a tener en cuenta a la hora de criticar o de juzgar lo que sea que se vaya a criticar o a juzgar sobre si es bello o no. La elocuencia es tratada formalmente en el género literario que se conoce como oratoria, ésta oratoria tiene como objetivo la persuasión y la elocuencia aplicadas al discurso hablado, en razón de que este no sea innecesariamente lacónico ni extravagantemente extenso, en que lo conciso prime por sobre lo vago y sobrentendido y que si en algún momento hay un comentario o expresión vaga, ésta esté justificada como un recurso retórico, conviene observar el tema de la armonía en relación a la clase y número de ornamentos retóricos que se utilicen, puesto que no hay un número de ornamentos que nos asegure la belleza de un discurso, ora que sean muchos, ora que sean pocos, aún con todo, como ya lo he comentado antes, el orden es una herramienta que nos acerca a la belleza pero no nos la garantiza, y por otro lado, otro factor a tener en cuenta es el tono con que se habla o el ritmo con que se cambia de expresión, pues, esto es un fenómeno que se da espontaneamente en toda plática, momentos en los que el discurso cambia su tono, de una  expresión neutral a una expresión sarcástica o de sinceridad o de autoridad o cualquier otra que surja, figuremonos ahora el caso de que si el orador utilizara todas las expresiones mencionadas en un discurso, esto no aseguraría la belleza de su discurso. Otro factor decisivo a la hora de juzgar un discurso son sus argumentos, en relación con los posibles errores de lógica como también los datos en los cuales se apoya la postura que se defiende, como es natural, la verdad será  la mejor columna de cualquier discurso que se recite y que como ya  lo he expresado antes, esta verdad será bella en relación con la mentira, en razón de que la mentira no puede rebatir a la verdad, porque la verdad es solución y la mentira es error, y es propio de la belleza la ausencia de los errores. Otro factor de los muchos que pueden resultar de este  ejemplo acerca de la oratoria en relación con la belleza es el circunstancial, o sea, cuando se dice, donde se dice o a quién se lo dice, pues, todos conocemos  frases como “el momento indicado”, ciertamente hay casos tan extravagantes de momentos indicados como aquellas situaciones en que una persona se gana  la lotería, como momentos inoportunos como aquellos momentos en que las personas pierden su vida en un accidente automovilístico, es, pues, bastante evidente como la belleza se manifiesta por medio de lo que podemos llamar perfección, o mas pomposamente, como un refinamiento de la realidad.

La belleza de las emociones tiene una explicación similar a la de los argumentos en la oratoria, comparemos las emociones intensas como el vértigo con la expresión violenta de los argumentos, esta expresión violenta no agrega ningún peso a la veracidad de lo que se afirma, del mismo modo el vértigo suele ser una emoción intensa pero efimera, sin embargo, no se tome a la ligera estas apreciaciones, la expresión violenta y apasionada de los argumentos en el discurso a veces suele incluso persuadir aunque estos argumentos infrinjan las leyes de la lógica, a más, que suele suceder que esta expresión violenta puede incluso prescindir de los argumentos y persuadir al espectador mas desprevenido, e incluso al espectador diestro en los razonamientos y que cede ante el pathos y la catarsis, de modo similar sucede con la lubricidad, ciertamente la lubricidad es una emoción efimera y que persuade sin otro argumento que su violencia, pero no nos perdamos en moralismos y aceptemos que incluso en la lubricidad hay momentos de intensidad vana, de orgasmos producto sólo del estímulo o del vicio, como es el caso de la masturbación, es lo que podríamos denominar como hedonismo superfluo, por otro lado, es sabido que argumentar no es fácil y que el esfuerzo en argumentar no es algo visualmente impactante como lo es la fuerza física, de aquí que hagamos otra analogía con relación a lo que es entender las verdaderas intenciones de la lubricidad, intenciones que están ocultas a base de la inmadurez emocional de la persona, que no las ve en sí mismo y no las comprende no por negligencia sino por incapacidad, en otras ocasiones estas emociones están restringidas por el sentido común, como por ejemplo las personas que desean amantes mucho más atractivos que ellos y que se resignan o bien se autoengañan al creer que desean a las personas que le son socialmente asequibles, esta falta de entendimiento sobre las emociones es lo que aquí comparo con la falta de virtud argumentativa, la lucidez en este apartado nutre a la belleza y por consecuencia, la vaguedad y la falta de entendimiento es lo que resta belleza tanto al bagaje emocional como a la destreza argumentativa, entonces de aquí que resaltemos lo que en un principio diferencie como abundancia positiva y no una mole engorrosa, entre la emoción violenta y la emoción profunda, y no nos pongamos en posición de defensa en relación a las connotaciones ceremoniales que nos trae a la mente el termino “profundidad”, esta no es otra cosa que una visión mas depurada de los fenomenos emocionales, tal como el logos es el pilar de la argumentación, lo contrario sería la estupidez que ralentiza y enloda la visión que a su vez es lo que impide la optima argumentación, sin contar con obviedades como la del datismo necesario para argumentar, sin embargo el mero datismo es insuficiente tanto para la argumentación como para la belleza emocional, el datismo es como quien lee un texto en otro idioma y que no entiende, en relación con la belleza emocional es muy fácil deducir que muchas respuestas acerca de las emociones y de los sentimientos y de la vida misma nos son proporcionadas desde muchos medios desde nuestra infancia, pero que el poseer las respuestas no nos hace mas conscientes.

En el arte es popular la filosofía de transgredir las reglas mediante el dominio de las mismas y de este modo trascender en lo que es el estilo, de aquí que el poder transgredir las reglas propias de un arte lo podamos considerar como fuerza, y es fuerza en relación con la impotencia en la que se ve la brutalidad de no poder hacer lo mismo, también podemos concluir que este trascender no es otra cosa que una respuesta y una ausencia de errores y que por lo tanto este sea el argumento para denominarlo sin duda como un paso adelante en el camino por alcanzar la belleza. Sin embargo y para más contrariedad de este asunto, el hecho de transgredir reglas preestablecidas tampoco nos asegura la belleza, en el ámbito musical, por ejemplo, no siempre son los mejores músicos quienes hacen aportes en lo que respecta a la ciencia de la armonía musical o a los patrones rítmicos o a las formas musicales, y que bien se pueda alcanzar la belleza en este contexto sin transgredir practicamente nada, no obstante, pueden darse ambos casos, el de la innovación, que es parte del estilo, o sea, aquellas caracteristicas que demostraran que lo que se considera bello es único y de una manera positiva y en relación con las demás cosas que se le pueda comparar, y el caso del talento que vendría siendo la expresión de la belleza por medio del intelecto. Otro factor a tomar en cuenta a la hora de criticar cualquier cosa que se tenga por bella es la catarsis, puesto que no necesariamente tiene que haber una catarsis para que algo se considere bello, bien puede ser bello sin inspirar nada, esta catarsis está íntimamente ligada a los intereses de las personas, aunque es bastante obvio que hay temas mas emotivos que otros, este apartado nos trae de nuevo otra contrariedad y es que con catarsis y todo la belleza puede seguir estando ausente, porque los temas, en cuanto al arte se refiere, no son la belleza misma del arte, es lo que en oratoria se conoce como apelar a los sentimientos, no obstante, estos temas son estereotipados con la intención de capturar la esencia de la belleza, sea que se utilicen temas emotivos y la obra sea de gran calidad o sea que utilicen temas emotivos y solo sea un vano intento por alcanzar la belleza, un caso similar es el de las combinaciones de los colores, pues, es bastante congruente pensar que no existe un color más hermoso que otro color, ni que tal combinación de colores es la perfecta, esto no es otra cosa que los recuerdos de combinaciones bellas de colores, normalmente provenientes de mentes maestras, y de que estas combinaciones se inmiscuyan en la sociedad, pero estas combinaciones no fueron bellas sino hasta que alguien con su genialidad las concibió, este mismo caso sucede con la filosofía, la cual se adentra en la cultura popular, al dispersarse por medio de los libros y las películas, las canciones, y frases como “carpe diem” son una pequeña muestra de este fenómeno.

Un caso bastante ilustrativo acerca no solo del equilibrio que posee la belleza y que no es el mero orden, sino también de lo adecuado o inadecuado de los temas es el caso pintoresco de la caricatura: imaginemos una caricatura cualquiera, cuyo personaje tenga una cabeza grande en relación con su cuerpo, ahora imaginemos como es predecible, y que sin ser caricaturistas podamos hacer un esbozo mental de como la belleza se va a manifestar con su equilibrio cuando aparezcan unos ojos enormes y una boca pequeñita, o una manos grandes y unos zapatos descomunales, he aquí un ejemplo de como la belleza se auto equilibra, y resulta muy fácil entonces comprender que cuando esta belleza se manifiesta puede hacerlo de muchas maneras, no obstante puede resultar un poco burdo un ejemplo como el de una caricatura, esta sensación de tosquedad nos viene a la mente porque aún con el equilibrio que hay en la fisonomia de la caricatura hay otros factores que afectan la belleza de la caricatura, esos factores son por ejemplo, la temática, es decir, que una parodia que solo cumple una función de parodia le da un color a la obra un poco informal, como algo que no debe tomarse en serio, pero a este comentario podemos alegar que hay cosas que nos aparecen como serias y que no nos inspiran esta sensación de importancia, lo que viene al caso es siempre la cuestión del equilibrio, o sea, para solventar ese color informal de la obra caricaturesca tendríamos que abarcar un tema mas formal y argumentar el porqué se caricaturiza, ejemplos muy comunes son las caricaturas sobre temas políticos, por lo que en muchas ocasiones en este oficio resultan casos que o bien se salen de las manos de las personas a cargo o cometen errores humanos, pero que humanos y todo pueden resultar brutalmente desastrosos y muchas veces generan conflictos tanto hacia los mandatarios como conflictos entre la misma gente del pueblo, esto argumenta la parodia y enriquece el equilibrio y nos acerca por tanto a la belleza, sin embargo sigue siendo trascendental el factor primero de la imagen, puesto que estamos hablando de un arte totalmente visual, pero he aquí otro punto que nos hablará del equilibrio, pues, el talento del artista debe ir por congruencia con el matiz de sus temas o con el de la voz con que hable, o sea que no viene al caso de que un talento enorme se vierta en unas sátiras, sin embargo y para mas contrariedad que existen y no pienso nombrar los casos, en que pequeños talentos se vierten en grandes cuestiones o se expresan en voces que no les son propias y terminan pareciendo simuladas, esto se conoce como grandilocuencia, sin embargo, a este punto podemos imaginar que la belleza es lo sufientemente basta como para crear canones de belleza que resulten contradictorios, como por ejemplo, las novelas que resultan forsozamente cursis, la música que resulta desaforadamente violenta, las películas en extremo sangrientas y que siendo desarmónicas se pueden considerar hasta cierto punto como bellas, en relación con el grado de belleza al que pueden llegar los otros factores a tener en cuenta a la hora de juzgar este tipo de obras.

En resumen podemos decir que la belleza es el estado alfa de la armonía, esta se autoequilibra dependiendo del medio por el cual se manifiesta, y es tan variable como variable sea el medio por el cual se manifieste, también podemos decir que la belleza no tiene otro sentido que ser armónica al punto de alcanzar su esplendor, tal como cualquier ser vivo que se desarrolle por completo, en los casos que posea un argumento es porque se ha manifestado por medio de la razón o por un medio que conste de alguna parte que sea argumentativa, tal como la belleza tendrá un sonido mientras se manifieste por medio de la música o por un medio que conste de alguna parte que sea sonora, también se puede decir que la belleza puede no excitar a todos y seguir siendo belleza, tal como a mucha gente le es indiferente las obras maestras de la gastronomía, y que lo preciosista resulta de la exageración de un canon de belleza del mismo modo que el orden trata de emular la armonía.

Acerca del soneto No.20

El soneto No.20 está escrito en versos alejandrinos y no posee rimas consonantes o asonantes, también cuenta con un estrambote, es decir, una estrofa que se agrega al final de un poema y que por lo general aparecen en sonetos para darle un tono irónico, según se dice; el estrambote está escrito en versos endecasílabos y no posee rimas consonantes o asonantes. Este soneto está un poco más alejado de lo que venía escribiendo, es fácil apreciar una continuidad más marcada en cuanto a lo que expresa, tal como si declamara una idea, este detalle también lo diferencia de los sonetos anteriores que comúnmente se intrincan entre metáforas, hipérboles, imágenes, comentarios y lo que podríamos denominar como sinonimia, todo esto corta la continuidad, pues, si se diera el caso de que tratáramos de exponer una idea o un argumento, no obstante, se entiende que  la poesía no es un medio de reflexión, como lo serían los textos de un gurú y tampoco cuenta historias por lo que no se ve obligada a tener dicha continuidad, sin embargo en el caso de las reflexiones, existen poemas de carácter reflexivo como también existe prosa escrita de una manera bastante poética. La temática del soneto es el desarrollo personal de la especie humana, o en palabras más castizas, lo que conocemos popularmente como madurez, pues, se cuestiona la manera cómo se llega al desarrollo y hasta qué punto nos podría llevar este desarrollo, también se cuestiona si es posible nacer desarrollado, así sea en diversos porcentajes, es decir, no nacer con un desarrollo del 0%, esto en relación con la experiencia, es decir, nacer más o menos desarrollado sin necesidad de la experiencia, además, si es posible entender cuestiones sin haberlas vivido, esto en contraste con la idea de que las personas se desarrollan poco a poco por medio de la experiencia y el razonamiento.

El soneto inicia con una comparación entre el desarrollo humano y una paleta de colores, en el sentido que nos nutrimos como individuos a base de experiencias y que estas experiencias actuarían como colores en una paleta cromática, es decir, que entre más experiencias tengamos en la vida más amplia será la gama de colores de nuestra paleta, por otro lado explica que para poder acceder a los colores, dicho de una manera metafórica, es necesario reflexionar acerca de todas estas experiencias para poder entenderlas, o para mejor entender, para degustarlas y no tragar sin entender, asimismo hay una diferencia entre ver y observar, por ejemplo, en un momento cualquiera, siempre y cuando tengamos los ojos abiertos veremos muchas cosas pero la atención se centrara necesariamente en un solo punto, es justo eso lo que observamos y lo otro es lo que vemos, es decir que sin el punto donde se centra nuestra atención, y que es a lo que llamamos observar, no podríamos asimilar aquello que vemos, o no asimilarlo de la mejor manera, como por ejemplo si vamos caminando por la calle mirando hacia adelante, es de esperar que hayan casas y las percibimos, sabemos que están ahí sin observarlas, pero son cosas que damos por sobreentendidas porque ya las hemos experimentado antes, y que si nos preguntasen por los detalles de las casas muy seguramente no podríamos dar ninguna seña a menos que nos hayamos detenido por un instante a detallarlas. Prosiguiendo con el tema de las vivencias y haciendo una comparación con lo anterior dicho, siempre y en todo momento, consciente o inconsciente vivimos todo tipo de experiencias pero por cuestiones de la cotidianidad nuestra atención no se fija en esos detalles porque personalmente los consideramos irrelevantes, sin embargo, aun cuando se dan los casos de sucesos que atraen nuestra atención, tampoco suele ser fácil asimilarlos; tal es caso de los conflicto sociales, en los cuales las personas no suelen estar abiertas a dar razones, a más que aunque las tuvieran, esto no es una prueba de que sean correctas y más aun contando que fueran sinceras, de esta suerte es como todo esto difumina la manera en que percibimos el mundo, porque vemos sucesos de los cuales normalmente no tenemos explicación detallada, y que como ya hice notar, aun si nos facilitaran las explicaciones, esto no nos aseguraría que dichas explicaciones sean de fiar, por lo que la gente opta por sacar sus propias conclusiones de lo que pasa. Otros casos que se dan, por ejemplo, es que sean los otros quienes posean argumentos contundentes y que seamos nosotros los que se vean incapaces de asimilarlos, o al contrario, que seamos nosotros dueños de la verdad respecto a un tema determinado y los otros no cuenten con las facultades para entender nuestras razones. Podemos decir que para teorizar un conflicto es necesario contar con lo que piensa el contrario, saber si esto es cierto o no, y por otro lado, tener la certidumbre de que si lo que uno mismo piensa es correcto  o no, pues, en relación con los argumentos del contrario, y esto no es más, según el soneto, que un color, en este caso estaríamos hablando de un color frío, es decir, de un color negativo del cual nos dotaría la experiencia de vivir ese conflicto, pues para entender este tipo de situaciones es necesario vivirlas y saber que las provoca, que las alimenta y que las puede solucionar, y es en ese momento en el que obtenemos el color, pues, por medio de la experiencia; otra cuestión acerca de la metáfora de los colores son los matices que conforman a su vez la gama, o sea, en relación con lo anterior dicho sobre los conflictos, podemos pasar de una situación como una broma que no nos haga gracia a una situación como la de una guerra mundial, es, pues, necesario entender que ambas situaciones pertenecen a un mismo color porque ambas son conflictos, pero que se diferencian en intensidad, del mismo modo como un color puede llegar a tener muchos matices aun siendo el mismo color.

La idea de que somos como una paleta de colores surge cuando nos percatamos de que no todos asimilan las situaciones con la misma versatilidad, observemos como hay quienes tienen una gran empatía en cuanto a los temas amorosos se refiere, otros tienen gran talento para lo que es la cópula y el erotismo, algunos otros parecen haber nacido dotados de ambición y suerte para los negocios, otros nos dan la impresión de saberlo todo, otros parecen ser hijos de marte y nacidos para la guerra, y en ocasiones podemos notar que si los cambiamos de ambiente parecen torpes, pero paralelamente a esto hay quienes se desenvuelven con fluidez en diferentes ambientes y esto nos hace pensar en la obviedad de la experiencia, se piensa por eso que si alguien asimila y conoce un ambiente en concreto, como por ejemplo uno tan sencillo como un cálido ambiente familiar con todas sus costumbres y excentricidades, esto es, pues, porque se ha nutrido de la experiencia; naturalmente reaparece el tema de los matices, ciertamente una cosa es no sudar porque se habla de un tema sexual y otra muy distinta es ser una estrella de la pornografía, del mismo modo una cosa es subir el volumen de la voz en una discusión que surge en un momento cualquiera y otra es estar a la cabeza de un grupo guerrillero, esto en cuanto a las experiencias y a la intensidad, del mismo modo podemos tratar las emociones y los sentimientos, ambas podemos clasificarlas como colores y que estos colores a su vez puedan ramificarse en matices, en concordancia, pensemos en sentimientos y emociones como el amor, la amistad, el rencor, el odio, la ternura, la vanidad, el miedo, el egoísmo, la solidaridad, la impotencia, la indignación, la envidia, etc., Todos estos sentimientos y emociones y cualquier otro que surja puede catalogarse dentro de los colores y dada su intensidad, asignarle un matiz, pues, dentro de la metáfora de la paleta cromática. El soneto también nos dice que con la paleta cromática nosotros recreamos nuestro devenir, es decir, que nuestra vida es como nuestra obra de arte hecha con todo lo que somos, y dentro de este contexto, ¿qué otra cosa podríamos ser sino lo que pensamos y sentimos?, pues si sentimos y luego sacamos conclusiones o sacamos conclusiones y luego sentimos, según sea el caso, y basado en cualquiera de estas dos opciones nos comunicamos con el ambiente y procedemos, y este proceder es seguido o choca con el proceder colectivo, ciertamente esto  no es otra cosa que lo que tenemos por vida, pero como una pequeña digresión acerca de la vida en relación con la metáfora de la paleta cromática, habría que decir también que aun contando con la paleta cromática completa, nos veríamos como un pintor con una gran paleta de colores, es decir, subyugados a lo que es el talento, pues no son los colores ni el pincel lo que hacen maestro al pintor, sino su talento, por consiguiente, si tuviéramos la susodicha paleta cromática completa necesitaríamos el talento para vivir, sin embargo, el pintor no se debe enfrentar más que a su lienzo para lograr su objetivo que es crear una obra maestra, parece perfectamente claro que en comparación con la vida las cosas son distintas, porque el lienzo sería el mundo, además de proceder de una familia, de un país, etc.

Al llegar a este punto, si se hace bien el recorrido, es fácil concluir que no utilizamos gran parte de lo que podría llegar a ser una paleta cromática completa, puesto que si es cierto que en la vida no se entienden muchas cosas y que en muchas ocasiones este estupor es la causa de algunos problemas, y que en algunas otras ocasiones estos problemas llegan a niveles quijotescos, anotaré que también es cierto que no entenderemos todo ni es del interés de muchos, creo yo, entenderlo todo, igualmente no creo que sea del interés de muchos vivirlo todo. Si recordamos la reflexión acerca del soneto No.15, tendremos en cuenta la afirmación de que la verdad existe en relación con la pregunta, basándonos en esta idea podemos imaginar que las preguntas que pueden resultar de cualquier cuestión son infinitas, tan infinitas como la imaginación humana lo permita, desde entender las cuestiones más obvias, las más inútiles, otras quizá disparatadas, hasta las más complejas, sin reparar que estas sean trascendentes o no, además de tener que responder por todo tipo de cuestiones sobre todas las situaciones que se puedan concebir en cualquier instante de la humanidad o del universo, asimismo responder paradojas, contradicciones, ambigüedades, y también responder sobre aquello que hubiese sucedido en determinados casos si se hubiera actuado de manera distinta y analizar todas las posibles opciones, lo que daría por resultado una apariencia de infinidad de opciones y que sin necesidad de ir muy lejos, saber a ciencia cierta que podría pasar con nosotros si hiciéramos cualquier cosa; puesto que estamos acostumbrados a lo cotidiano, ciertamente hay muchas cosas que no trasgreden la realidad y que tienen mucha apariencia de imposible y que si hiciéramos esto o aquello, nosotros o los demás podríamos igualmente lograrlas, pero esto no es otra cosa que entrar en el mundo de las probabilidades y no solo eso, las situaciones posibles en cualquier lugar son demasiadas, desde las situaciones más bizarras, las más inútiles y hasta las más incongruentes, ahora para tomarnos la molestia de analizar a fondo todas y cada una de estas probabilidades y ampliar la gama de situaciones a las más útiles y soñadas por la humanidad, esto es algo que no creo que sea del interés de mucha gente y asimismo concluyo de nuevo que es creíble que no sea del interés colectivo vivir todas las experiencias que son posibles en cualquier tiempo y en cualquier lugar; es muy sabido que el dinero, los viajes, la familia, el sexo, la fama o el poder son experiencias muy apetecidas por la mayoría, al punto de volverse un objetivo de vida, pero como ya hice notar, estas no son las únicas experiencias que existen, cualquiera que siga el hilo al pie de la letra podría hacer una lista de miles y quizá millones y millones de experiencias que pueden surgir en la vida de cualquier persona que haya existido, exista o vaya a existir en este mundo o cualquier otro, así, notaremos que este número de experiencias que he enumerado es nada en relación con el número de experiencias posibles dentro de este contexto; para no escatimar en ejemplos y sentir su abundosa multiplicidad, tengamos en cuenta otras experiencias como ser un genio, ser polígamo, padecer todas las enfermedades,  verse todas las películas que existen, leer todos los libros que existen, conquistar el mundo, morir virgen, ser popular, alcanzar la iluminación, no entender nada, ser inválido, ser muy feo o ser muy atractivo físicamente, visitar todos y cada uno de los lugares del mundo, incluidas las casas y edificios con sus respectivos cuartos y todo tipo de montañas, montes, paramos, cañones, cordilleras, cavernas, lagos, ríos, mares y océanos, igualmente visitar todos y cada uno de los rincones del universo, y siempre se crea en dichas cosas, visitar todos y cada uno de los rincones de los universos paralelos, también conocer a fondo todas y cada una de las facetas de todas y cada una de las personas que existieron, existen y existirán, o probar todos los platos típicos del mundo y de ahí, probar cualquier cosa que pudiéramos comer, incluyendo animales, insectos, personas, plantas, metales, químicos y más aún, y ya antes mencionado, tener sexo con todas las personas que existieron, existen y existirán, sumando experiencias como ganar todo lo que se puede ganar y perder todo lo que se puede perder, sin dejar de lado otras experiencias como escuchar toda la música que es posible concebir, y sin ser suficiente, asimilarla por completo tal como un músico lo hace, y bueno, así sucesivamente, con esto en mente es mucho más fácil seguir haciendo un listado mental de todas las experiencias posibles, y de nuevo volver a la conclusión de que no es de interés de muchos, por no decir que no es de interés de nadie vivir todo ese cúmulo bastante irreal de experiencias, quizá muchas parezcan tentadoras pero igualmente cualquier persona entraría en razón y se quedaría con las más populares en la sociedad, a más que se quede con una o dos como el amor y el dinero,  y es por este tipo de debates que se han estereotipado, sea adrede o no, las más comunes y asequibles para la mayoría.

Teniendo en cuenta la metáfora de la paleta cromática, podemos concluir presumiblemente que su gama puede llegar a ser muy vasta y de que muy seguramente, y sin caer en una generalización apresurada, la mayoría de personas  dado que no viven y sienten todas estas cosas y dando por hecho de que estas cosas son vivencias, sentimientos y emociones, que es justo aquello que enriquece nuestras paletas cromáticas, es decir, nuestro acervo personal, no alcanzarán a ampliar mínimamente su paleta cromática, pues en relación al desarrollo que en teoría podrían alcanzar, más aún si a los colores de esta paleta cromática le sumamos su sinfín de matices, que dentro de este contexto los comparamos con la intensidad de las experiencias, sentimientos y emociones; si tomamos en cuenta que la persona que somos es un cúmulo de experiencias, sentimientos y emociones que influyen o son influidas por nuestro intelecto, y sobre todo, somos el resultado de la marea de esto mismo en relación con las demás personas, y como este cúmulo, siendo el director de nuestros actos en la sociedad, ha recreado nuestro pasado y escribe al dictado nuestro devenir, podríamos así, y basándonos en lo anterior dicho, visualizar que tipo de persona seríamos si fuese posible vivir todas y cada una de las experiencias que ya hemos citado, y como expliqué al principio y como se aclara en el soneto No.20, sobre todo entender estas experiencias, asimismo sentir todos esos sentimientos y emociones en sus más altas y bajas frecuencias; si es cierto que la evolución personal es producto de la experiencia y del entendimiento, podemos así imaginar que el desarrollo con una gama de colores como la propongo sería una evolución superior, sin embargo y a pesar de todo, la humanidad se ha desarrollado tal como la vemos hoy en día, sin que nadie haya hecho una cosa tal, dejando de lado su imposibilidad.

 Ahora, si esto no es importante, ¿a qué viene que alguien haga tales suposiciones?, o sea, no es un secreto para nadie que muchas veces nos gustaría entender los motivos ajenos, tanto así que todos conocemos ese mito fetichista e inmerso en la sociedad y producto de la cultura popular de poder leer la mente ajena, pues, sobre todo cuando se está en medio de un conflicto queremos entender los verdaderos motivos que lo provocan y obviamente como solucionarlo, pero la facultad fantasiosa de leer la mente no es suficiente puesto que, y aunque se dude de su veracidad, es un arte también entenderse a sí mismo, lo que influye directamente en la manera en que nos desarrollamos en el ambiente, y que como muchos lo habrán notado y de hecho lo practicarán, verse en la penosa situación de crear un personaje ficticio para poder interactuar en la sociedad, claro está que hay de instancias a instancias y no siempre es necesario mostrarnos tal cual somos en realidad, tal es el caso de los personajes públicos, que no solo no viene al caso hacer una exposición acerca de su vida y demás, sino que siendo personajes públicos tampoco es muy elocuente, a menos que su oficio radique en dar a conocer su vida,  sin embargo notemos la diferencia entre ser reservados a fuerza de coherencia con las situaciones y ser reservados, por no decir falsos, por no saber interactuar con el ambiente, a fuerza de caer en errores, de evidenciar la falta de entendimiento con lo que pasa y con lo que son las personas que lo rodean,  y de aquí que aparezcan mañas como hablar por medio de la psicología inversa y cuando tampoco se cuenta con el talento para la oratoria, moverse a fuerza de imagen, es decir, optar por una apariencia que haga las veces de discurso y de aquí que puedan darse los casos de dar una imagen que no se quiere dar, y dado lo extravagante de esta estratagema, sea bastante común que la gente mal interprete una imagen que pretende hablar por sí sola, pues la frase célebre que nos dice que una imagen vale más que mil palabras no solo subestima la oratoria, sino que da por hecho que quien da la imagen en ningún momento está en un error, también da por hecho que la imagen es adecuada para expresar lo que se quiere expresar y también da por hecho que la persona entenderá el mensaje, y aunque puede darse el caso que todo cuadre a la perfección también puede darse el caso que la persona que da la imagen esté en un error y dé una imagen que no tiene nada que ver con el error que quiere expresar y para rematar, que la persona que recibe la imagen tampoco entienda, pues, si en algún momento no he parecido elocuente en cuanto a lo que es una confusión colectiva, creo que con esto queda claro lo que es; en estos casos suele suceder que la gente opte por no darle importancia al problema, cualquiera que sea y no desenredar el nudo, pero desde un punto de vista colectivo suele suceder que esta confusión crece en la sociedad y es en estas situaciones en que las personas querrán entender el sentir ajeno y sus motivos, personalmente opino que la falta de razón y experiencia que es de lo que trata todo esto, de riqueza cromática por decirlo de alguna manera, hará que las personas creen una realidad mental bastante extraña, lo que dará por resultado un particular y predecible comportamiento restringido con respecto al ambiente o un proceder extraño en relación con la verdad intrínseca, como por ejemplo, si alguien preguntara la hora en medio de un incendio, uno en sus cabales llegaría a la conclusión de que esta persona no está ubicada, no se crea que por esto quiero decir que las personas solo piensan disparates puesto que muchas veces la gente se queja con motivos y a veces la realidad se nos presenta bastante desalentadora, digo, pues, que no insinúo que cualquier cosa mala que sucede es producto de una imaginación atrofiada, lo que digo es que una situación puede llegar a ser muy compleja si se le estudia con minuciosidad, pues, si diferenciamos los hechos de lo que la gente dice, y esto de lo que piensan y a su vez discernimos si lo que piensan es correcto o no, sin dejar nunca de tener en cuenta lo que hacemos, lo que decimos, lo que pensamos, y si lo que pensamos es correcto, y aún más si tomamos en cuenta lo que los demás puedan discernir acerca de nosotros y lo que es más difícil, contar con los argumentos, con las pruebas y medios de todo tipo para corroborar todo esto; esto en relación con el porqué hablar de algo que dada su imposibilidad, no es de interés general.

Otra cuestión que trata el soneto No.20 es el desapego tal y como se conoce en el budismo, pues, teniendo en cuenta todo lo dicho anteriormente con respecto al desarrollo que nos provee la experiencia, los sentimientos y las emociones, el soneto nos pregunta si el desapego no es otra cosa que renunciar al desarrollo que nos darían estas experiencias y que bien entendidas, nutrirían nuestro acervo cromático; es factible pensar que este tipo de creencias no estarían de acuerdo en nutrirse de experiencias negativas, sin embargo, ¿qué clase de personas seríamos sino conociésemos en carne propia lo que es el deseo sexual?, ¿o qué tipo de personas seríamos sino conociésemos en carne propia lo que es estar irritados?, pues, ciertamente el sabio sabe y no es sabio quien no sabe por más que diga que no sabe nada, con respecto a esto y a mi parecer es más objetivo decir que se sabe al respecto de esto o de lo otro, como por ejemplo,  el saber de un arte determinado, y sería muy distinto el caso que el sabio tome el arte por insignificante en la existencia y en el universo por una serie de ornamentos místicos que en este momento no viene al caso tratar, y pues con esto en mente, es bastante acertado decir que como personas nos nutrimos de las experiencias positivas y negativas, en tanto que las entendamos, porque se da el caso que la gente vive y no sabe lo que vive, tal como el que ve en comparación con el que observa, y también nos nutrimos de los sentimientos y emociones negativas, así, es fácil comprender, como ya lo he hecho notar, que es poco usual que las personas tengan tantas experiencias, sentimiento y emociones, dado que también contamos con unos intereses que nos inclinan más a personas y situaciones que nos provean de  los sentimientos y emociones de nuestra predilección. El desapego budista nos invita a renunciar a estas experiencias, es decir que no estaría de acuerdo con la metáfora de la paleta cromática, pues, se prevé una respuesta como que en cuanto a la pintura concierne, es viable pensar que una paleta cromática con un sin número de colores será más útil que una paleta cromática que cuente con pocos, pero que en el caso de las personas no es riqueza las experiencias negativas como el dolor, sino pobreza, porque sufrir es perder porque es contrario a lo que deseamos y que es riqueza la plenitud porque es ganar, porque es lo que deseamos en realidad, y que aquello que pensamos desear no es más que un medio para alcanzar la plenitud mas no un fin, aquello, cualquier cosa que se deseara, lo que significa que mientras se desea se sufre y mientras no se desea no se sufre, y no desear es alcanzar la plenitud.

Otra pregunta que subyace es si es posible que nazcamos con esa experiencia, y puesto que estamos hablando de budismo, es pues necesario explicar que tratamos de una naturaleza superior, o eso nos dice el budismo en cuanto al hecho de ser un ser “despierto”; creo yo que para esto es necesario saber qué es el deseo y qué es el sufrimiento y que si es verdad que lo comprende, y no como la definición de un diccionario, y que si es cierto que lo comprende en su totalidad sin haberse depravado en estas sensaciones, si es así, o habla por pura casualidad sin equivocarse sobre algo que no conoce o posiblemente haya nacido con una “naturaleza” que haya superado estas sensaciones, tanto las buenas como las malas y que pueda entenderlas sin necesidad de la experiencia. Esto es una cuestión que quizá a todos nos inquiete en algún momento, puesto que muchas veces vemos personas, si es que no somos nosotros mismos, que parecen entender a otros y diversas situaciones, mientras que hay otro tipo de personas que incluso con la experiencia, es decir con los años, parecen quedarse cortos.

La metáfora de la paleta de colores en contraste con el desapego budista es similar a decir que un ciego de nacimiento tenga plena consciencia del mundo, o sea, de su aspecto visual, y si nos devolvemos en el texto nos encontraremos de nuevo con el ejemplo que nos invita a comparar lo que es ver y observar, con esto quiero decir que si nosotros con nuestro sentido de la vista en pleno funcionamiento no nos detenemos a observar cada milimétrico detalle de nuestro entorno quizá por falta de interés, así y todo no somos conscientes en su totalidad de nuestro entorno, el sabio sería como un ciego que sin haber vivido nunca estas sensaciones, pues, en este caso sería que sin haber visto nunca el entorno, tenga pleno conocimiento de todos los detalles, y esto solo desde el punto de vista visual porque en cuanto a las experiencias, sentimientos y emociones concierne, el sabio como ser “despierto” que se presume, debe poseerlas por medio del entendimiento, como si hubiera nacido con este desarrollo y que por lo tanto, no necesita vivir y sentir este tipo de experiencias una y otra vez tal como los artistas o los deportistas que suelen mejorar por medio de la práctica; algo que objetar en relación con la sabiduría y los artistas es que, y para nadie es un secreto, que es más fácil tener una respuesta y simplemente comunicarla, sin necesidad de ser uno mismo el reflejo de esa respuesta, por ejemplo, saber que la paz mundial es algo muy importante, a ser en sí mismo una fuente de paz para el mundo, a diferencia que el arte no puede disimularse de esta manera, pues las obras de arte no pueden fingir su calidad, quizá suene un poco pesimista, pero realmente no sabemos que piensan los artistas acerca muchas cuestiones, lo que sí se puede tomar como genuino es su calidad artística, en comparación con el sabio, que aunque se diera el caso que sus respuestas sean ciertas, esto no es prueba de que él mismo sea un reflejo de sus respuestas.

Es de esperarse que las personas se pregunten si otras personas logran cosas importantes en el mundo sin necesidad de tener lo que aquí denominamos como una paleta cromática, pues, aún sin conocerlos podemos imaginar sus fortalezas y debilidades, sus vicios, sus odios, sus miedos y uno se preguntaría, ¿qué lograría una persona con una paleta cromática como la describimos en este texto?, la respuesta sería obviamente la plenitud, pero pues si hasta ahora los grandes sucesos en la historia de la humanidad, sean positivos o negativos, los han hecho personas que aunque brillantes, es fácil dudar que en sus haberes contaran con un cúmulo de conocimientos y experiencias a tales niveles, sin embargo, esto equivale a decir  que si tal país sobrevive con un presupuesto económico establecido, así podría ser siempre, y que no cabe el preguntarse si sería mejor que ese presupuesto se elevara a su enésima potencia, o que todos los hechos asombrosos, sean positivos o negativos, pudieran igualmente elevarse en intensidad y calidad, podría ser que la paleta cromática solo se hiciera sentir, como todo lo demás, cuando se viera masificada en la sociedad.

Acerca del soneto No.15

El soneto No.15 versa sobre la verdad, es decir, no la verdad acerca de un tema determinado, ni tampoco el proceso lógico de premisas y conclusiones, ni mucho menos como un consensuado intercambio de opiniones plausibles, respetables y discrepantes entre sí, sino la verdad en sí, su definición, comportamiento y similitud con otros fenómenos similares como la belleza y la armonía.

¿Qué es la verdad?, pues, entendemos por verdad lo que es conforme a la razón, asimismo el soneto da inicio con la afirmación de que “la verdad es o no es”, o sea, que lo que no es verdad es necesariamente mentira y viceversa, naturalmente que la mentira será todo aquello que no sea verdad; ahora bien, diferenciemos entre afirmar que es verdad que tal cosas es mentira y afirmar que la mentira es verdad porque es real su calidad de mentira, entendamos que esto no es más que un error en la gala del buen decir, a más que se le sume una mala interpretación. Sostengo que esta apreciación es aplicable al ser, tal y como se describe en el soneto en cuestión, pues, lo que es no puede nunca no ser y del mismo modo lo que existe no puede nunca no existir, así, lo que no existe no puede existir porque si lo que existe y es deja de existir se vuelve inexistencia, asimismo lo inexistente en el caso de que existiera dejaría su calidad de inexistente por completo, y esto es así porque nada puede ser medio real o medio existente, de este modo todo lo que es existe y lo inexistente es obviamente innombrable por su calidad de inexistente, del mismo modo la verdad solo puede ser únicamente verdad y la mentira solo puede ser únicamente mentira, de modo similar esta última a la inexistencia, pues, concluyamos entonces que la verdad es o no es, tal como como cualquier cosa, lo que sea que fuere, puede existir o no existir. Habría que decir también que cualquier cosa deja de existir en el momento en que las partes abandonan el total, pero creo yo que el total es lo que da forma a una definición mas no es una realidad intrínseca, como por ejemplo cuando un río se seca, en este momento el concepto de río desaparece porque se han dispersado sus partes, sin embargo, en la realidad intrínseca el agua solo ha cambiado su estado, es decir, se ha evaporado o en su defecto se ha hecho parte del ecosistema circundante al punto de desaparecer a primera vista, y si digo a primera vista es porque si nos tomásemos las molestias y el asunto con rigor, pues, de rastrear el río en la flora y fauna, con microscopios y en fin, con todas las herramientas que fuesen necesarias, y contando que fuesen necesarias algunas con cuya tecnología no contamos aún, sería bastante evidente que en realidad lo que teníamos por río, existe, ya que haya cambiado de lugar, de tamaño y de estado es una cuestión que atañe más a la imagen y no a la verdad como tal; esta línea de argumentación podría satisfacer la incógnita sobre si la verdad puede ser otra cosa que verdad, con sano criterio me atrevo a afirmar que la verdad solo puede ser verdad y que en todos los casos que parezca ser otra cosa, o es mentira o son nuestras facultades las que no nos permiten concebirla en su totalidad, a más de carecer de pruebas, argumentos o herramientas que muchas veces y no siempre, son necesarias para poder llevarla a buen término.

No quisiera que más afirmaciones parecieran presuntuosas pero también se da el caso de que algo no es verdad y tampoco es mentira, esto es seguramente porque no hay pregunta, pues, de una pregunta resultan dos opciones posibles, una de ellas es la verdad y la otra es la mentira, tanto la verdad como la mentira son respuestas y ambas coexisten con la pregunta, es decir, que se formule o no la pregunta, esta coexiste en negativo con la verdad o la mentira, para mejor entender, podemos decir que tanto la verdad y la mentira son efecto de la pregunta, y que sin la pregunta, que haría las veces de causa, ninguna de las dos podría existir.

Parece perfectamente claro que la realidad se nos muestra ambigua y abierta a múltiples interpretaciones, pero estas interpretaciones no son más que intentos de alcanzar la verdad, aclaro que estos intentos muchas veces alcanzan un grado sumo de dificultad y lucidez, al punto de revolucionar el pensamiento colectivo, pero no nos perdamos en consideraciones, la ambigüedad tiene lugar únicamente en la mente y en el momento que trata de entender la verdad, mas no existe ambigüedad como tal en la verdad, tal como el misterio existe en la mente de quien lo toma por tal,  mas no existe el misterio en el objeto o lo que sea que se toma por misterioso; la ambigüedad es un punto intermedio entre la pregunta y la respuesta, y no se puede tomar por respuesta otra cosa que la verdad, ya que si no es verdad es mentira, se diría, pues, que podemos aseverar que la ambigüedad dado que no es verdad, no es otra cosa que mentira, sin embargo, podemos abogar al respecto que la ambigüedad tome su nombre del hecho de que se acerca a la verdad y que por esta razón la llamamos ambigüedad y no mentira, y aunque sea un caso similar de suposición, hipótesis, o cualquier otra opción similar, estas cambian de nombre solo por la probabilidad de poseer la verdad en sus enunciados, de modo que, como ya lo hice notar, esta ambigüedad no existe en la verdad como tal y es producto, en el caso de que la conclusión resulte cierta, de no tener la certidumbre de que lo que se dice sea cierto, de lo cual podemos dilucidar que es cuestión de escasez de entendimiento y no algo que incumba a la verdad como tal. Recapitulemos brevemente sobre el soneto No.15, exactamente aquel verso que nos dice que la verdad es invencible en relación con la mentira, pues, todo lo anterior parece confirmar que esto es posible únicamente en relación con la pregunta, porque sin pregunta no hay ni verdad ni mentira, y en el caso de que se postule la pregunta, la verdad primará sobre la mentira, puesto que la naturaleza de la pregunta es ser transformada en respuesta verdadera y su frustración, por decirlo de alguna manera, es no encontrarla, que es a lo que llamaríamos mentira, así, siendo la verdad realización y la mentira frustración, o dicho de otro modo, la verdad objetivo y la mentira desviación, es de esperarse que se nos presente como cero contra infinito, siempre y cuando la verdad sea verdad; convengamos que esto es así en relación con la verdad y la mentira, pero si se diera el caso de algún debate trascendente o intrascendente, ya que esta verdad sea comprendida o aceptada por las personas implicadas, o ya sea socialmente, es algo que no viene al caso que estamos tratando, sino que respecta a lo que es la persuasión y a la opinión pública, y si es cierto que muchas veces esta opinión pública se basa en argumentos bastante folclóricos y caricaturescos, sin ánimo de desprestigiar, muchas otras veces se basan en argumentos que aunque sean ajenos a la lógica, por asuntos sociales se vuelven comprensibles.

Se me figura, así de momento, añadir que esta es una resumida opinión acerca de los primeros versos del soneto No.15 y que este tipo de  disertaciones acerca de los sonetos no es propio de la poesía, ni quiero con esto definirla ni encasillarla al punto de que la poesía se vea obligada a convertirse en puzles de filosofía, pero si me doy la licencia es porque no quiero verme obligado tampoco a escribir lo que Homero o quien quiera que sea le dé por decir qué es y qué no es poesía, o literatura o filosofía, o qué debo o no debo escribir y cómo debo hacerlo. Por otro lado, hay otros temas dentro del soneto en cuestión, que son la armonía y la belleza, y que me parece más conveniente hacer una reflexión aparte para cada uno en otra ocasión.

Acerca del Soneto No.8

El poema No.8 “Pensamiento”, es un soneto en versos endecasílabos y rimas consonantes, muy similar a los anteriores sonetos a diferencia de que este expone unas interrogantes y posibles respuestas que trataremos mas adelante. El soneto No.8 es a primera vista más simple en relación con sus antecesores y dada su naturaleza de “pensamiento”, me ha parecido más elocuente que su estructura carezca de ornamentos, tales como las metáforas, imágenes, símiles, sinécdoques, etc. Ahora bien, el tema del susodicho soneto es en esencia la forma en que se conciben los juicios acerca de uno mismo y de los demás, es decir, se cuestiona no la conclusión sino el origen de las premisas y que si es posible que estas no sean más que un compendio de mentiras que decimos, autoengaños, malentendidos y mentiras que nos dicen, sea a conciencia o en medio de una íntima estupidez, teniendo por resultado juicios falsos no solo sobre las personas y la sociedad, sino también juicios falsos sobre nosotros mismos.

A mi modo de ver, la sinceridad es considerada socialmente como una cualidad y un defecto según el contexto que se maneje, pero con respecto al tema del soneto que estamos tratando, es un obstáculo a superar a la hora de discernir acerca de nosotros, pues no solo es el hecho de ser sincero con uno mismo sino también caer en el error de la simpleza de la vanidad o del “realismo sucio” que en ambos casos podría llegar a oscurecer el sano juicio al que deseamos llegar, cabe señalar que con sano juicio me refiero a uno que nos conduzca de la manera más eficiente a la verdad; a esto podemos agregarle algunos rasgos pintorescos como lo son el autoengaño o el hecho de ignorar la existencia de nuestros bajos instintos y su razón de ser.

Como es sabido, el tacto es el talento para tratar de una manera correcta a las personas o manejar situaciones que requieran de cierto cuidado, como en el caso de las calamidades, de defectos o cualidades sobresalientes; el tacto es parte de la etiqueta social, muy necesario, por cierto, y un arte bastante esquivo a tal punto de ser humano, por no decir comprensible, que la mayoría de personas no estén dotadas con él. De lo anterior se desprende el recorrido mental sobre cuáles son los verdaderos pensamientos y emociones de las personas, pues el tacto, se induce, es en razón de atenuar todo tipo de situaciones, por ejemplo, que las grandes no se vuelvan desmedidas al punto de ser bochornosas o que las pequeñas no se vuelvan patéticas, sino por el contrario, corrientes; de igual manera sucede con las cualidades y defectos de toda índole, de manera que, el tacto, por esta definición, es la confesión de que hay algo irregular, puesto que nadie trata de atenuar o intensificar algo sin importancia, como por ejemplo, un desayuno a solas, en oposición a una situación como la de un velorio. Dentro de este contexto se puede dilucidar que hay algo extraño que nos afecta la atención de manera positiva o negativa, y es en este punto donde la sinceridad desaparece y por consiguiente hace que nuestros juicios acerca de los demás se hagan más vagos, dado que esto no hace otra cosa que restringir el comportamiento de las personas, claro está, sin contar con la dificultad que presupone llevar a buen término los juicios que debemos tener sobre nosotros mismos.

Siempre me ha parecido que para nadie es un secreto que muchas veces las personas intentan hacernos creer que ellos son esto o aquello, y quizá de manera individual esto sea mucho más evidente que cuando sucede en masa, como por ejemplo, cuando se dice que las personas de tal país son de esta u otra manera, o las personas de cierta raza o las personas de cierta edad y, según mi dictamen, la realidad se vuelve, en nuestra mente, un cúmulo de eventos que damos por ciertos, es decir, que de afirmación en afirmación se recrea nuestra realidad mental; de acuerdo con esto, en nuestra realidad mental, si pensamos que alguien es de esta u otra manera, eso hace parte de nuestra realidad aunque en verdad sea de otra manera, de manera similar sucede si somos nosotros los que engañamos a los demás, lo que hacemos es modificar una parte de su realidad mental, mas no la realidad física como tal. Hay otro aspecto a tener en cuenta, y es el porqué del engaño, o sea, ¿por qué una persona quiere que pensemos algo en concreto en relación con ella?, es posible que pensemos en primera instancia, que la vanidad sea el motivo fundamental, mas no se trata tan solo de vanidad en todos los casos, es conveniente destacar que suele ser común y comprensible que en muchas ocasiones la gente necesita sentirse parte de una familia, de una raza, de un país o de una tendencia, en la cual se pueda convivir sin las habituales peripecias que muchas veces surgen con las grandes diferencias. Esto es en relación a lo que se piensa de los demás, pero ahora veamos si somos aquello que pensamos ser: ¿qué postura adoptaríamos si no existieran las leyes que nos prohíben todo tipo de crímenes?, ¿qué haríamos si tuviéramos el dinero para hacer todo lo que está al alcance del dinero?, otra cosa que se dice con frecuencia es, ¿Qué haríamos si fuéramos dios?, si pudiéramos crear universos, cambiar las leyes de la física a nuestro antojo, manipular el tiempo, crear cualquier tipo de seres imposibles y configurarlos a nuestro entero capricho, componer sociedades y realidades a nuestro antojo, o escribir la historia y reescribirla, y añadirle nuestros íntimos gustos intransigentes, con logros y castigos a la carta; con sano criterio me atrevo a cuestionar lo siguiente, ¿no será posible, pues, que seamos un conjunto  de lo que pensamos posible en nuestra vida?. Este y otro tipo de cosas similares nos invitan a razonar acerca de la posibilidad de estar delimitados por el sentido común, que impide desarrollar nuestras intenciones verdaderas, dado que siendo estas imposibles, es de esperarse que no entren en primer plano en nuestra cotidianidad, tal como el millonario piensa día y noche en su fortuna porque la posee y sin embargo, admitamos que hay quienes la desean sin poseerla, esto quizá sea así porque la fortuna económica es en cierto modo, un deseo más realista que el de los ejemplos mencionados anteriormente, lo cual vuelve a insinuarnos que el sentido común delimita nuestra personalidad, y que nos impide ver nuestro ser con todos sus matices, ya sean buenos o malos, según el dictamen personal de cada quien.

Esta revisión, tan somera y tan inevitablemente personal nos recuerda una interrogante cliché, y es, ¿quiénes somos en realidad?, no encuentro, en buena lógica, que seamos lo que pensamos ser, cuando sino fuera por las ataduras sociales y el yugo del sentido común, posiblemente fuéramos una persona harto distinta de la que tenemos conocimiento, pero muy alejados de este concepto y  dentro de este marco ha de considerarse que la personalidad aparece atrofiada por limitaciones de toda índole y que en ningún momento sentirá la primitiva necesidad de hacer o ser aquello que en el fondo desearía, porque jamás la va a hacer o ser debido a su imposibilidad.

Sin embargo, también a menudo se da el caso reduccionista de que no seamos nosotros los que mienten, ni que seamos ese hipotético ser atrofiado por la limitaciones sociales, y que todo se resume a que las personas pueden malinterpretar nuestros actos y del mismo modo nosotros malinterpretar los suyos, de modo que estas interpretaciones harían parte de su realidad mental, mas no de una realidad intrínseca.

El soneto No.8 nos invita a cuestionarnos sobre si somos en realidad aquello que pensamos ser, pues, recapitulemos brevemente sobre esta revisión los argumentos que debemos tener en cuenta a la hora de meditar sobre esta pregunta; en el momento de meditar sobre si somos lo que pensamos ser surge una estrafalaria actitud de ser lo que se es, incluso si no se sabe que se es en realidad, aunque la gente diga lo contrario, y simple y llanamente no ser lo que se piensa, a más, estar delimitados por una serie de factores tanto internos como externos. De modo similar podemos en realidad ser lo que otros piensan, aunque esta opinión sea contraria a la nuestra, pues las opiniones que tenemos sobre nosotros mismos siguen las mismas leyes de la lógica que cualquier otra opinión, y no son ciertas ni falsas solo porque se traten de nuestra persona. También sucede que las personas piensan cosas acercas de nosotros, sean positivas o negativas y realmente no serlo, el soneto No.8 nos insinúa, en este apartado, un fenómeno que consiste en verse presionado a ser esa persona, como por ejemplo los casos de tradiciones familiares o de estigmas en la sociedad, además de una típica reacción ocasional que consiste en volverse lo opuesto a lo que le plantean. Subyace en todos estos detalles más variaciones como la actitud de ser lo que nos venga en gana, pero esta variación contrasta en suma con la idea de crear universos o ideas similares, porque esta opción más allá de darnos la posibilidad de ser lo que queramos contra viento y marea, en realidad nos da la opción de ser lo que podamos y no lo que queramos, de aquí que limitemos nuestros deseos y por lo tanto, nuestra personalidad por factores que se le escapan de las manos  a la mayoría de personas, por no decir que a todas; un ejemplo bastante ilustrativo para la ocasión es como un lujurioso que quisiera tener un harem pero no lo puede obtener, no por esto deja de ser lujurioso, en tal caso, es correcto afirmar que es lujurioso aunque no posea el harem ni practique sexo.

Análogamente, cabe preguntarse, ¿a qué viene querer cambiar la realidad mental de la gente?, es decir, mentirles acerca de nosotros, mentirles sobre nuestro carácter, sobre nuestras inclinaciones o capacidades, pues, no se trata, a mi juicio de otra cosa que obtener el placer de realizar nuestra realidad en la mente ajena,  no es fantasía afirmar que el ejemplo de la creación de universos tiene por principio una idea similar a la de hacer creer a la gente nuestras mentiras, sea por una razón justificada o no, trata sobre todo de un deseo de querer modificar la realidad, sea cual sea el motivo, y no es difícil descubrir que si cambiar la realidad en la mente de los demás nos causa placer, el no poder cambiarla nos desagrada; tenemos en consecuencia que, en dichos casos, el autoengaño es el efecto secundario de no poder cambiar la realidad ni físicamente, ni en la mente de los demás, y dado que en dichos casos no se cuenta con una realidad estable como argumento de cualquier cosa que se vaya a decir, es bastante tolerante el aceptar que todo razonamiento basado en mentiras será de por sí, falso, por más complejo, minimalista o megalómano que parezca.