Archivo de la categoría: Poesía

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Razonan ellos para persuadirse
de algo que no es en ellos ni real,
y aquello que es real en estas gentes
podría ser un llano y simple error,

por ejemplo, se orientan estas gentes
al optar por la senda del sistema
como aquel que comparte su insolvencia,
como aquel que comparte sus virtudes.

Y no hay nada de insólito en lo cierto,
como tampoco hay nada de quimérico
en el amanecer o anochecer;

y se asemeja al ojo lo que es cierto,
ergo, también caduca el invidente
del mismo modo que el pintor expira.

Pues, excepcionalmente se cavila
solamente en razón de los caprichos,
y en razón de no ser un masoquista.

Nota

La actual temporada se cancela en vista de las medidas que se han tomado debido a la situación de salud mundial por la presencia del COVID-19 y, en consecuencia, la VII temporada dará inicio el 1 de agosto de 2020. Quiero reiterar que continuarán las reediciones de las composiciones musicales, e igualmente las actualizaciones de los poemas y sus respectivas fotos; también quiero mencionar que he fundado el grupo COSMOS (black metal), del cual hasta el momento soy su único miembro. Por otro lado, quiero recordar que sigue en pie la sección de filosofía y la sección de relatos, aunque en esta temporada haya sido la sección de relatos la que no sumó publicación alguna, no siendo más, un saludo a todos los antiguos y nuevos seguidores del blog.

76

Y desde mi ventana
observo la lluvia ácida
y mi oído deleita
el lloro del murciélago…

y el sueño de tus tetas,
frías como el metal,
bulle en mi corazón
hasta el fin de los tiempos,

igualmente el recuerdo
de tu letal saliva
que cerró mi caletre,

o el peso de tus nalgas
que tanto me asfixiaban
en mis días satánicos.

75

Expectante me encuentro por todo lo lejano
en un fiero oleaje de glaciales montañas
cuyas formas anárquicas se asemejan, en suma,
a mis afectos mórbidos y ansiosos de tristuras;

y tentado me encuentro de locura postiza,
de realidad alterna y de espacial vacío,
y asqueado de los yerros propios y ajenos, pues,
tentado a formatear la creación completa.

El báculo maldito de mi insatisfacción
es igual a la sed, a la sed de las aguas,
deliro inexistente en negras osamentas;

y soy como una pieza de algún rompecabezas
por la sola ansiedad quemada y retorcida,
aspiro a la llenura mediante lo imposible.

74

Ángel guardián, perfume de lágrimas de envidia,
manifiéstate y guía mi marcha sepulcral,
pues, desde donde nada pueda yo cuestionarte
para que así reafirmes tu razón y buen juicio.

Ven al altar santísimo de la filosofía
a insinuar tus doctrinas solapadas y arcanas,
hablando sin hablar y en todos los idiomas,
onceavo magistrado del supremo silencio.

Tú, cuya sombra líquida abomina y blasfema,
no irrumpas ni profanes mi terquedad vampírica
y haz de tu protección la verdad y el poder;

y no me desafíes a ultimar un camino
que real es para otros más falso para mí,
esto es cual tomar té para calmar la sed.

73

Y no puedo observarte
sin ver detrás de ti
una legión de amantes
o canas cataratas;

y no puedo observarte
sin ver detrás de ti
sangrientas tempestades
o ese burlón olvido.

Y yo escancio tu rabia
en cuanto corazón
asesino y necrófago;

y fumo telarañas
de los abismos psíquicos
arrepticio e insaciable.

72

En un tétrico sueño te vislumbro,
culmen de una divina vanagloria,
descendiendo noctámbula en el mundo,
lo cual es un residuo del sistema.

En un tétrico sueño te contemplo
por tus principios toda desahuciada
y te curas con íntimas sonrisas
creyéndote así la ama de la hipnosis.

Y luego, mientras te hundes, pataleas
sobre la urbanidad y el galanteo…
incolora, cohibida y derrotada,

y como cruentos canes del averno
zurces en tu malsano corazón
cuantos besos y juetes fantasmales.

71

Se evapora mi sangre
y se extingue el misterio
con el entendimiento,
y mis ojos yo cierro;

y deambula mi mente
entre las paradojas,
entre el capricho humano
y los malentendidos.

Ay, celda de las mieles
do oigo el sexo egoísta
y el tiempo ya perdido,

do bulle la ambición
demacrada y cansina,
y do aspiro maníaco

la soledad mental
y de este macrocosmos
el coro metafísico.

70

Oh, reino de las sombras
do la razón somete
cual barco a la deriva,
nudo que crece y crece;

donde suerben los ánimos
la impotencia tranquila
y él ímpetu sofista,
do la emoción se abstrae.

Oh, reino de las sombras,
reino de los felinos
y del suero político,

reino del sexo ausente,
reino de los políglotas
y de las sanguijuelas.